La intoxicación aguda por litio (IAL), definida aguda cuando la concentración de litio en sangre es >4 mEq/L (los niveles terapéuticos se encuentran entre 0.6-1.2 mEq/L, y en brotes maniacos entre 1-1.5 mEq/L), es un cuadro considerado grave. La IAL es una complicación no muy frecuente, pero es conveniente disminuir su riesgo informando al paciente. La intoxicación crónica por litio (>1.5 mEq/L) es más frecuente pero menos grave.[4],[5]
Se producen alrededor de 10000 intoxicaciones por litio al año, de las cuales unas 2000 acaban con el fallecimiento del paciente. Algunos estudios muestran que alrededor del 90% de los pacientes en tratamiento con litio pueden haber presentado niveles tóxicos o efectos indeseados en algún momento.
Aunque su mecanismo de acción toxicológico no está claramente determinado, se sabe que inhibe la liberación de dopamina y de noradrenalina y aumenta la acción de la serotonina. Se elimina principalmente por la orina. Además, produce sustitución de cationes causando modificaciones (en los niveles de sodio, potasio, calcio y magnesio) afectando a las membranas celulares, receptores y hormonas. Además de su acción sobre el SNC, presenta efectos en tiroides, paratiroides, riñón, corazón, placa motora y metabolismo de los hidratos de carbono.[6]
Se trata de una intoxicación importante ya que el litio es de estrecho margen terapéutico, lo que explica que un paciente pueda estar inframedicado, con sobredosis o intoxicado con mínimos ajustes en su dosificación. Esto va a favorecer que se presente una frecuente toxicidad en el organismo de la persona que lo consume.[6]
En una sobredosis (toxicidad aguda) pueden aparecer síntomas neurológicos (somnolencia, coma, manos temblorosas, falta de coordinación, espasmos musculares, convulsiones, mala pronunciación, nistagmos, pensamiento alterado…), cardiológicos (enlentecimiento del ritmo cardíaco por alteraciones electrolíticas) y fracaso renal agudo; también aparecen náuseas, vómitos, diarrea, dolores estomacales, mareo… También puede haber manifestaciones endocrinológicas (hipotiroidismo, hiperparatiroidismo, hipercalcemia, hiperglicemia) y manifestaciones hematológicas (leucocitosis y anemia aplásica).[7][8]
En la toxicidad crónica (se suele dar en pacientes con trastorno bipolar de larga evolución) aumentarán los reflejos, habrá temblores incontrolables y mala pronunciación. También puede causar insuficiencia renal, alteraciones en la diuresis, problemas de memoria, polidipsia, trastornos del movimiento (manos temblorosas, espasmos musculares), eliminación de sales, psicosis, coma, falta de coordinación, convulsiones y mala pronunciación. En ciertas ocasiones los síntomas de la intoxicación se pueden confundir con un empeoramiento de la enfermedad (trastorno bipolar).[7][8]
Al observar cualquiera de estos síntomas se debe proceder a practicar una litemia (el litio entra en los eritrocitos) y a la disminuir los niveles de litio en sangre si este presenta valores superiores a 1.3 - 1.5 mEq/L.[9]
La intoxicación por litio se puede prevenir teniendo en cuenta ciertos aspectos: hay que beber alrededor de 3L agua al día, evitar la cafeína, comer con sal, tener cuidado con los vómitos y la diarrea, así como con los diuréticos...
El tratamiento debe ser llevado a cabo de manera intrahospitalaria. Este fármaco no cuenta con un antídoto específico por lo que se debe aplicar un tratamiento general para intoxicaciones graves, en el cual se debe preservar las condiciones fisiológicas del paciente.
- En intoxicación aguda para evitar la absorción se realiza un lavado gástrico.
- El tratamiento sintomático para la fracción absorbida o en caso de intoxicación crónica: lo primero es administrar sal común o soluciones salinas por vía parenteral, para tratar las alteraciones electrolíticas se utiliza potasio, para la deshidratación se administra agua y para las convulsiones diazepam.
Actualmente, el tratamiento de elección para la intoxicación por litio sigue siendo la hemodiálisis (proceso complejo pero eficaz). Además, también resulta efectivo favorecer la diuresis en algunos casos. La litemia debe ser controlada cada 4 horas en caso de intoxicaciones severas en caso de que se presenten casos con litio en sangre de 4-5mEq/L, se debe acelerar su excreción por medio de hemodiálisis.[7],[5]