Carlos Colombino
artista visual, escritor, arquitecto y gestor cultural paraguayo
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Carlos Santiago Colombino Lailla (Concepción, Paraguay, 20 de octubre de 1937-Asunción, 14 de mayo de 2013)[1] fue un artista visual, escritor, arquitecto y gestor cultural paraguayo. Considerado una de las figuras relevantes de la renovación de las artes visuales del Paraguay durante la segunda mitad del siglo XX, desarrolló una obra caracterizada por la experimentación técnica y la exploración de temas históricos, políticos y sociales.
Concepción, Departamento de Concepción, Paraguay
| Carlos Colombino | ||
|---|---|---|
| Información personal | ||
| Nombre completo | Carlos Santiago Colombino Lailla | |
| Nacimiento |
20 de octubre de 1937 Concepción, Departamento de Concepción, Paraguay | |
| Fallecimiento |
14 de mayo de 2013 (75 años) Asunción, Paraguay | |
| Sepultura | Cementerio del Este | |
| Nacionalidad | Paraguaya | |
| Educación | ||
| Educación | Universidad Nacional de Asunción | |
| Información profesional | ||
| Ocupación | artista visual, escritor, arquitecto y gestor cultural | |
| Área | artes visuales, literatura y arquitectura | |
| Empleador | Museo del Barro | |
| Seudónimo | Esteban Cabañas | |
| Obras notables | La próxima cena; El hombre; El general a cuerda; El tren | |
| Distinciones | Ver Premios y distinciones | |
Su producción artística abarcó principalmente la pintura, el grabado y la xilopintura, técnica que desarrolló a partir de la transformación de la matriz de madera en soporte y objeto artístico. Paralelamente, bajo el seudónimo de «Esteban Cabañas», desarrolló una extensa trayectoria literaria que comprendió poesía, narrativa, ensayo y teatro.
Como gestor cultural, fue uno de los fundadores del Museo del Barro y desempeñó diversos cargos vinculados con la preservación y difusión del patrimonio cultural paraguayo. También dirigió el Centro Cultural de la Ciudad Manzana de la Rivera y la Dirección General de Archivos, Bibliotecas y Museos de la Secretaría Nacional de Cultura. Su trayectoria fue reconocida con diversos premios y condecoraciones nacionales e internacionales.
Biografía
Primeros años y formación
Nació el 20 de octubre de 1937 en Concepción, Paraguay. Durante su infancia, su familia se trasladó en diversas ocasiones en busca de una residencia estable. En 1947 se estableció en Asunción, en un contexto marcado por la guerra civil paraguaya, experiencia que posteriormente influiría en su sensibilidad artística y en su producción vinculada a la violencia política y social. En 1950, su familia se estableció definitivamente en una vivienda del barrio Pinozá de Asunción.
Cursó sus estudios secundarios en el Colegio Nacional de la Capital (CNC) donde manifestó tempranamente interés por las artes visuales y la literatura. En 1954 conoció la exposición del grupo Arte Nuevo instalada en las vidrieras de la calle Palma de Asunción. Ese año, junto con compañeros del CNC participó en una muestra artística realizada en los escaparates de la Casa Atlas. Durante este período estableció vínculos con escritores y artistas paraguayos, entre ellos Rubén Bareiro Saguier, Ramiro Domínguez e Ignacio Núñez Soler.
En 1955 ingresó en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Asunción y comenzó a trabajar en el estudio jurídico Paciello-Domínguez-Cháves-Bareiro Saguier, donde conoció a la artista Olga Blinder. Paralelamente desarrolló su formación artística.
En 1956 realizó su primera exposición individual de pintura, auspiciada por la revista Alcor, en el Centro Cultural Paraguayo-Francés de Asunción. En aquella ocasión estableció contacto con la escritora Josefina Pla y el arquitecto Roger Ayala. Posteriormente desarrolló estudios artísticos en Madrid y París.[2]
Obra artística
Artes visuales
Colombino desarrolló una trayectoria multidisciplinaria en el campo de las artes visuales, caracterizada por la experimentación técnica y por una producción vinculada a problemáticas históricas, políticas y sociales del Paraguay. Su principal aporte técnico fue el desarrollo de la xilopintura, a partir de sus experiencias con el xilograbado en el taller de Olga Blinder. Posteriormente se incorporó al grupo Arte Nuevo, dentro del proceso de renovación de las artes visuales paraguayas iniciado durante la década de 1950.[2]
La xilopintura desarrollada por Colombino parte del tratamiento de la matriz xilográfica como obra artística autónoma. A diferencia del procedimiento tradicional del grabado, en el que la matriz constituye un medio para producir una estampa, Colombino trabajó directamente sobre la madera mediante tallado, modificación de la superficie y aplicación de pintura al óleo. La textura y las características naturales de la madera de cedro adquirieron así un papel compositivo dentro de la obra.[3]
Su producción visual también comprendió el grabado sobre madera y metal, así como otras técnicas y procedimientos vinculados a la experimentación con materiales y formas.
Durante las décadas de 1960 y 1970, una parte significativa de su producción adquirió un marcado contenido crítico frente a la dictadura de Alfredo Stroessner. Sus obras abordaron temas relacionados con la violencia política, la represión, la marginación y la condición humana. Entre las obras de este período se encuentran El hombre (1967) y El general a cuerda (1968). Posteriormente desarrolló las series Reflexiones sobre Durero y Paraguay.[4]
En los últimos años de la dictadura desarrolló una etapa de carácter reflexivo y posteriormente una serie de obras vinculadas a las máscaras del Kamba Ra'anga, tradición popular de Altos. En estas composiciones recurrió a figuras humanas encerradas o integradas en estructuras geométricas, con una representación recurrente de personajes carentes de boca. Estas obras fueron interpretadas como una reflexión sobre la persistencia de determinadas estructuras sociales y políticas después de la transición democrática.
En 1990 realizó La próxima cena, obra de grandes dimensiones concebida como una reflexión sobre la conflictividad y el «canibalismo político» de la transición democrática paraguaya.[5]
En 1989 se publicó el libro Colombino, dedicado a su producción pictórica y acompañado de textos del escritor paraguayo Augusto Roa Bastos.[6]
Literatura
Además de su producción artística, desarrolló una extensa obra literaria bajo el seudónimo de «Esteban Cabañas». Cultivó principalmente la poesía, la narrativa, el ensayo y el teatro, con obras caracterizadas por la experimentación formal, la crítica social y la reflexión sobre la realidad paraguaya.
Su primera obra poética fue Los monstruos vanos (1964). Posteriormente publicó El tiempo, ese círculo (1979), Los cuatro lindes (1981), Desentierro (1982), Premoniciones (1986), Foso de palabras (1992) y El náufrago insumiso, obra por la que obtuvo el Premio García Lorca en 1998.
Como narrador publicó las novelas Lo dulce y lo turbio (1998), ¿Quiere tomar un café en esa esquina? (2000), Juego cruzado (2001), El dedo trémulo (2002), Alegato (2005), La cornisa (2009) y Atajo (2012).
En el ámbito teatral escribió Momento para tres (1959) y La parábola del sitio más perfecto (1984).
Su producción literaria fue desarrollada paralelamente a su actividad artística y cultural, constituyendo una de las principales características de su trayectoria multidisciplinaria.
Gestión cultural
Colombino desempeñó un papel destacado en la creación y consolidación de instituciones culturales paraguayas. Fue uno de los fundadores del Museo del Barro, institución de la que también fue director. El proyecto se convirtió en uno de los principales espacios de conservación, investigación y difusión de las artes visuales y populares del Paraguay.[2]
En 1991, durante la administración municipal de Carlos Filizzola, asumió la dirección del Centro Cultural de la Ciudad Manzana de la Rivera de Asunción. Desde esa posición impulsó la recuperación y restauración de un conjunto de edificaciones históricas del centro de la capital y promovió su transformación en un complejo cultural.[7]
En 2010 fundó el Museo del Mueble Paraguayo, ubicado en la compañía Cocué Guazú de Areguá, donde también tenía su residencia. Asimismo, promovió la creación de la Fundación Carlos Colombino Lailla, vinculada a distintos proyectos de conservación y difusión del patrimonio cultural paraguayo. Entre los proyectos relacionados con esta iniciativa se encontraron el Museo de Oro y Plata del Paraguay, la Casa Museo Cabañas de Caapucú y el Museo de Arte Contemporáneo de Concepción.[6]
Entre 2008 y junio de 2012 se desempeñó como director general de Archivos, Bibliotecas y Museos de la Secretaría Nacional de Cultura. Durante su administración impulsó trabajos de recuperación y acondicionamiento del Archivo Nacional de Asunción, la Biblioteca Nacional del Paraguay y el Museo Nacional de Bellas Artes.[4]
Arquitectura
Paralelamente a su actividad artística y literaria, Colombino desarrolló una trayectoria como arquitecto. Su producción arquitectónica estuvo vinculada tanto al diseño de nuevas obras como a la recuperación y restauración del patrimonio edilicio paraguayo.
Su trabajo en arquitectura se desarrolló en paralelo con la renovación de las artes visuales paraguayas durante la segunda mitad del siglo XX. Entre sus principales aportes en este ámbito se encuentra su participación en proyectos de recuperación de edificios históricos y de reconversión de espacios patrimoniales en centros culturales, especialmente en el proyecto de la Manzana de la Rivera.
Exposiciones
Colombino inició su trayectoria expositiva en la década de 1950. Su primera exposición individual tuvo lugar en 1956, con auspicio de la revista Alcor, en el Centro Cultural Paraguayo-Francés de Asunción. Posteriormente realizó exposiciones individuales y colectivas en América y Europa.[2]
En 1959 presentó una exposición de xilopinturas en el Museo de Arte de Dallas. Durante la década de 1960 participó en la Bienal de São Paulo y realizó exposiciones en Madrid, Washington y Buenos Aires. Entre sus presentaciones internacionales se encuentran exposiciones en el Ateneo de Madrid (1964), la Unión Panamericana de Washington (1966) y el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires (1969).
En 1987 participó en la Bienal de Cuenca, Ecuador, donde su exposición fue reconocida como Mejor Exposición Extranjera por la Asociación Internacional de Críticos de Arte de Montevideo.
En 1992 presentó El tren, una obra realizada con piezas de madera recortada, en la Exposición Universal de Sevilla de 1992. En 1995 realizó una intervención escultórica en la Plaza de los Desaparecidos de Asunción utilizando fragmentos de una estatua de Alfredo Stroessner.[8]
En 2004 presentó We are América en el Centro Cultural de la República (El Cabildo), en Asunción. En 2005 presentó La conjura, conjunto de exposiciones realizadas en Asunción, y posteriormente expuso en México y Chicago.
A lo largo de su trayectoria, sus obras fueron exhibidas en galerías, museos y colecciones de distintos países, entre ellos Argentina, Brasil, Chile, Ecuador, Estados Unidos, Francia, México, Perú, Uruguay y Cuba.[2]
Premios y reconocimientos
Colombino recibió numerosos premios y distinciones nacionales e internacionales por su producción artística y literaria.
Entre los principales reconocimientos obtenidos en el ámbito de las artes visuales se encuentran el Primer Premio de Pintura en la muestra Arte Actual de América y España, celebrada en Madrid (1963); el Gran Premio de la Bienal de Quito (1978); la Mención de Honor en la Bienal de Grabado de Maracaibo (1977); el Segundo Premio de la Bienal de Cuenca (1987); el Premio Internacional de Grabado de la Bienal de Grabado de San Juan de Puerto Rico (1995 y 2001); y el Premio de Pintura de la Bienal del Mercosur celebrada en Montevideo (1997).[2]
En 1990 recibió el Premio Interamericano de Cultura «Gabriela Mistral», otorgado por la Organización de los Estados Americanos en reconocimiento a su labor cultural y a su trabajo en el Museo del Barro.[5]
En 2002 recibió el Premio Konex Mercosur correspondiente a Artes Visuales por Paraguay.[2]
En el ámbito literario recibió el Premio Federico García Lorca en 1998 por El náufrago insumiso, el Premio Municipal de Literatura de Asunción en 2002 por Juego cruzado y el Premio Augusto Roa Bastos en 2012 por Atajo.[8]
Condecoraciones
Entre las distinciones honoríficas recibidas por Colombino se encuentran:
Orden de Río Branco, en grado de Comendador, concedida por el Gobierno de Brasil (1997)
Orden al Mérito de la República Italiana, en grado Caballero, concedida por el Gobierno de Italia (2003)
Orden de Isabel la Católica, concedida por el Gobierno de España.
Orden de Mayo, en grado de Comendador, concedida por el Gobierno de Argentina (2005)[9]
- Maestro del Arte, por el Centro Cultural de la República (2007)
- Tesoro Humano Vivo por el Teatro Municipal de Asunción (2007)
Orden Nacional del Mérito en el grado de Gran Cruz (2009).[6]
Fallecimiento
Falleció el 14 de mayo de 2013 en Asunción, a los 75 años, después de varios meses de padecer una enfermedad. Sus restos fueron sepultados en el Cementerio del Este de Asunción.[10]
Tras su muerte, diversas instituciones culturales y organismos públicos destacaron su contribución a las artes visuales, la literatura, la arquitectura, la preservación del patrimonio y la gestión cultural paraguaya. La Secretaría Nacional de Cultura lo reconoció como una de las figuras destacadas de la cultura paraguaya contemporánea y subrayó su papel en la creación y desarrollo del Centro de Artes Visuales/Museo del Barro y del Centro Cultural de la Ciudad-Manzana de la Rivera.[4]