Carlos Felipe Córdoba

político colombiano From Wikipedia, the free encyclopedia

Carlos Felipe Córdoba Larrarte (Pereira, 3 de noviembre de 1979) es un profesional en gobierno y relaciones internacionales, y abogado colombiano. Fue el 25.º contralor general de la República entre 2018 y 2022. Felipe Córdoba, también es conocido en el escenario público como “Pipe” Córdoba.[1] Actualmente es precandidato a la presidencia de la República de Colombia[2].

Datos rápidos 25.º Contralor General de la República, Presidente ...
Carlos Felipe Córdoba Larrarte


25.º Contralor General de la República
1 de septiembre de 2018-18 de agosto de 2022
Presidente Iván Duque Márquez
Gustavo Petro Urrego
Predecesor Edgardo Maya Villazón
Sucesor Carlos Hernán Rodríguez

Información personal
Nacimiento 3 de noviembre de 1979 (46 años)
Pereira, Colombia
Residencia Bogotá
Nacionalidad Colombiana
Religión Católico
Familia
Cónyuge Marcela María Yepes
Educación
Educado en Universidad Libre
Universidad Francisco de Vitoria
Politécnico Grancolombiano
Información profesional
Ocupación Político Ver y modificar los datos en Wikidata
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Biografía

Córdoba nació en Pereira. Estudió Gobierno y Relaciones Internacionales en la Universidad Externado de Colombia. Posteriormente cursó Derecho en el Politécnico Grancolombiano; una especialización en Alta Gerencia en la Seccional Pereira de la Universidad Libre; un máster en acción política, fortalecimiento institucional y participación ciudadana en la Universidad Rey Juan Carlos y la Universidad Francisco de Vitoria de Madrid, y un doctorado en Derecho en la Universidad de Jaén (España).

Inició su trayectoria en el servicio público como asesor del Programa Presidencial Colombia Joven de la Presidencia de la República. Fue secretario de Gobierno de Pereira, secretario privado del gobernador de Risaralda, auditor general de la República, vicecontralor general, director nacional del Programa Anticontrabando de la Federación Nacional de Departamentos, contralor delegado para la Participación Ciudadana, director de Promoción y Desarrollo del Control Ciudadano de la Contraloría General de la República y contralor general encargado.[3]

Entre febrero y agosto de 2018 fue director ejecutivo de la Federación Nacional de Departamentos. El 20 de agosto de ese mismo año fue elegido contralor general por el Congreso de la República de Colombia.[4] Cargo que desempeñó hasta el 2022.[1]

Está casado con Marcela María Yepes y vive en Bogotá.[5] Se considera católico.[6]

Etapa como Contralor

Córdoba ocupó el cargo de Contralor General de la República durante el periodo de 2018 - 2022. Córdoba recuperó más de 51 billones de pesos perdidos en corrupción.[7][fuente cuestionable]

Un informe reciente de la Auditoría General, que resalta cómo la implementación del Acto Legislativo 04 de 2019, impulsado durante su gestión, permitió adoptar un enfoque más preventivo y oportuno en el control fiscal.[8] En detalle, más de $51,7 billones recuperados, gracias a la vigilancia de más de 5.900 proyectos nacionales, muchos de ellos obras de infraestructura, salud y educación. Además, se logró intervenir y reactivar 864 proyectos con alto impacto social y económico. El presupuesto de la entidad también creció significativamente, reflejando el respaldo institucional: pasó de $0,63 billones en 2018 a $1,45 billones en 2024. La capacidad de auditoría también se disparó, alcanzando los $1.158 billones auditados, frente a los $458 mil millones de 2018.[7][fuente cuestionable]

Hidroituango

La Contraloría General de la República confirmó en segunda instancia el histórico fallo de responsabilidad fiscal por 4.3 billones de pesos en el caso Hidroituango —la recuperación más alta registrada en el país—, decisión adoptada por la Sala de Decisión de la Sala Fiscal y Sancionatoria, que negó los recursos de apelación e hizo efectiva la responsabilidad de 26 funcionarios, directivos y contratistas vinculados al proyecto.[9] El proceso, liderado en su momento por Felipe Córdoba, dejó en firme el daño fiscal originado por mayores inversiones injustificadas, decisiones improvisadas, omisión del principio de planeación y el lucro cesante derivado de la no entrada en operación de la hidroeléctrica desde noviembre de 2018. El fallo también declaró responsables civiles a varias aseguradoras y confirmó la vigencia de las pólizas aplicables, consolidando un precedente sin antecedentes para la protección del patrimonio público.[10][11]

Reficar

En el 2021, la Contraloría General de la República dejó en firme el fallo fiscal de 2.9 billones de pesos por el caso Reficar, una decisión histórica que confirmó en segunda instancia todas las responsabilidades establecidas en el proceso. Bajo la dirección de Córdoba, la CGR sostuvo la validez de las pruebas, la certeza del daño y el nexo directo entre las decisiones tomadas y la pérdida de recursos públicos. Este caso demostró que cuando hay carácter y control real, la defensa del patrimonio del Estado sí es posible.[12][13]

Otros logros

Entre los logros más significativos también se encuentran las recuperaciones en la Refinería de Cartagena, los carteles de la hemofilia y de las enfermedades huérfanas; la reactivación y recuperación de más de 864 elefantes blancos y obras inconclusas en todo el país, incluyendo el Túnel de la Línea, el Puente Pumarejo, más de 500 colegios abandonados por una multinacional, varios hospitales —entre ellos el de Gramalote— y el proyecto Gramalote en su conjunto. Todos estos casos representan resultados concretos en la defensa del patrimonio público y en la recuperación de infraestructura clave para las regiones.[14]

El impacto social de las obras rescatadas se hace visible en este ´top’ por sectores y cuantías:  [14]

1. Movilidad urbano-regional: $4,40 billones.[14]  

2. Educación e infraestructura: $1,90 billones.[14] 

3. Corredores estratégicos e infraestructura aeroportuaria: $420.515 millones.[14] 

4. Deporte y recreación: $391.008 millones.  [14]

5. Cultura: $148.446 millones.  [14]

Controversias

Ha construido una vida pública sin controversias, basada en la transparencia, la rectitud y el servicio a los colombianos. Su trayectoria ha estado marcada por resultados, rigor técnico y una conducta intachable que lo ha llevado a ganarse el respeto de distintos sectores. Siempre ha ejercido lo público con integridad, cuidando los recursos del Estado y demostrando que se puede liderar con ética, carácter y compromiso real con la gente.[15][fuente cuestionable]

Disputa con el periodista Juan Pablo Barrientos (2022–2025)

En junio de 2022, el periodista Juan Pablo Barrientos publicó en medios como Caracol Radio y Casa Macondo dos investigaciones tituladas «Summa cum fraude» y «El fraude», en las que señalaba que el entonces excontralor habría incurrido en plagio en su tesis doctoral y que habría obtenido títulos académicos en tiempos atípicamente cortos.[16][17] Sin embargo, tales afirmaciones no fueron probadas, fueron calificadas como una retaliación política contra Córdoba por enfrentar la corrupción. El periodista ha sido cuestionado, incluso por colegas, por no contar con respaldo serio en sus investigaciones, además es señalado de utilizar políticamente los artículos en retaliación, por las condenas de Hidroituango, ya que Córdoba fue quien condenó y declaró responsable fiscal a Sergio Fajardo, con quien Barrientos trabajó y fue su jefe.[18][19]

Córdoba negó las acusaciones y presentó documentos académicos que incluían homologaciones de créditos y certificaciones institucionales. Las universidades que otorgaron sus títulos, entre ellas la Universidad de Jaén y la Universidad de Cartagena, realizaron verificaciones internas y validaron la originalidad de la tesis mediante herramientas antiplagio.[20]

Acción de tutela interpuesta por Córdoba

En julio de 2022, Córdoba interpuso una acción de tutela, con el fin de defender su buen nombre, argumentando que las publicaciones habían vulnerado sus derechos al buen nombre, a la honra, a la dignidad y a la presunción de inocencia. Sostuvo también que las afirmaciones podían tener implicaciones penales, dado que el plagio se encuentra tipificado en el artículo 270 del Código Penal de Colombia. Solicitó la rectificación o supresión del contenido y la publicación de su réplica en los mismos medios y redes sociales donde circularon las investigaciones.[21]

En primera instancia, el Juzgado 18 Penal del Circuito de Bogotá negó la tutela al considerar que los artículos estaban protegidos por la libertad de expresión y el derecho a la crítica periodística.

Orden judicial de rectificación (2025)

Tras impugnación, en abril de 2025 el Tribunal Superior de Bogotá, Sala Penal de Decisión de Tutelas, revocó parcialmente el fallo. La Sala concluyó que varias de las afirmaciones públicas realizadas por Barrientos carecían de respaldo probatorio suficiente y podían inducir a confusión en la opinión pública. En consecuencia, descartó la existencia de evidencia concluyente que sustentara la acusación de plagio.[22]

El Tribunal enfatizó que, en ausencia de pruebas concluyentes, los periodistas deben utilizar lenguaje condicional —por ejemplo «podría» o «según indicios»— cuando se refieran a hechos de naturaleza delictiva, con el fin de evitar prejuzgamientos y proteger derechos fundamentales como el buen nombre.[23]

El fallo ordenó a Barrientos rectificar públicamente las expresiones relacionadas con el presunto plagio, el supuesto convenio institucional y cualquier insinuación de fraude académico, y dispuso que la rectificación se realizara en los mismos canales donde se difundieron los contenidos, dentro de un plazo de diez días.[24]

La orden no impuso sanciones económicas ni penales, pero reiteró que el periodismo investigativo debe ajustarse al principio de veracidad y a la responsabilidad social, y que la libertad de expresión no ampara la divulgación de afirmaciones sin el debido sustento documental.[25]

Referencias

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