Carlos del Pozo y Sucre
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Carlos del Pozo y Sucre (Calabozo, 1743 – Camaguán, 1814) fue un científico e inventor autodidacta venezolano, reconocido por sus contribuciones a la experimentación eléctrica en la Venezuela colonial.[1][2] Es especialmente recordado por haber construido instrumentos eléctricos sin haber tenido contacto previo con la ciencia europea, lo que le valió la admiración del naturalista alemán Alexander von Humboldt durante su visita a Calabozo en 1800.[3]
María Isabel de Sucre
| Carlos del Pozo y Sucre | ||
|---|---|---|
| Información personal | ||
| Nacimiento |
1743 Calabozo, Guárico, Venezuela | |
| Fallecimiento |
1814 Camaguán, Guárico, Venezuela | |
| Nacionalidad | Venezolana | |
| Familia | ||
| Padres |
José del Pozo y Honesto María Isabel de Sucre | |
| Información profesional | ||
| Ocupación | Científico, inventor | |
| Conocido por | Construcción de instrumentos eléctricos y pararrayos | |
Biografía
Primeros años y formación
Carlos del Pozo y Sucre nació en la ciudad de Calabozo, en la región de los Llanos Centrales, en 1743, hijo de José del Pozo y Honesto y de María Isabel de Sucre.[1] No se tienen registros de una educación formal en ciencias, lo que hace aún más notable su desarrollo como científico autodidacta.
Actividad política y administrativa
Del Pozo fue un decidido partidario de la Corona Española. En 1781, participó en la Provincia de Trujillo (actual Estado Trujillo) en la represión del Movimiento de los Comuneros, en el ejercicio de su cargo de visitador del Estanco del Tabaco en esa ciudad.[1][2]
En 1803, el Real Consulado de Caracas lo propuso como Director de Obras Públicas, pero fue rechazado por el gobernador Manuel de Guevara Vasconcelos, ya que el cargo debía ser desempeñado por un ingeniero titulado según las Ordenanzas de la Ciudad.[1] Sin embargo, en 1804, el Ayuntamiento de Caracas reconoció sus "notorios conocimientos" y le encargó la colocación del techo del Coliseo de Caracas.[1]
En 1810, renunció a la tenencia de Camaguán como demostración de su lealtad a la Corona.[1] El 3 de noviembre de 1812, a causa de su mal estado de salud, se dirigió al Superintendente de Caracas pidiendo la restitución de sus sueldos.
Participación en la campaña de vacunación
Del Pozo participó en la campaña de vacunación contra la viruela que se llevó a cabo en Venezuela a raíz de la visita de la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna, liderada por Francisco Javier Balmis (1804).[1] En un informe del médico José Domingo Díaz a la Junta Central de la Vacuna (1805), se hace referencia a la utilidad de los descubrimientos de Carlos del Pozo para la campaña.
Muerte
Se cree que murió en la localidad de Camaguán, hacia 1814.[1]
Obra científica e inventos
Instrumentos eléctricos
Del Pozo es principalmente conocido por sus investigaciones en el campo de la electricidad. Construyó pararrayos que colocó en sitios estratégicos de Calabozo para proteger la ciudad de los rayos durante las tormentas.
Sin embargo, su logro más notable fue la construcción de instrumentos eléctricos como baterías, electrómetros y electróforos, basándose únicamente en la lectura de libros científicos, entre ellos el Tratado de electricidad de Joseph Aignan Sigaud de Lafond y las Memorias de Benjamin Franklin.[3] Nunca había visto estos instrumentos ni había tenido a quién consultar sobre su construcción.
Encuentro con Humboldt
En 1800, durante su viaje por Venezuela, el naturalista alemán Alexander von Humboldt visitó Calabozo y quedó asombrado al encontrar los instrumentos construidos por del Pozo. Humboldt documentó este encuentro en su obra Viaje a las regiones equinocciales del Nuevo Continente:
"Encontramos en Calabozo, en el corazón de los llanos, una máquina eléctrica de grandes discos, electróforos, baterías, electrómeros, un material casi tan completo como el que poseen nuestros físicos en Europa. No habían sido comprados en los Estados Unidos todos estos objetos; eran la obra de un hombre que nunca había visto instrumento alguno, que a nadie podía consultar, que no conocía los fenómenos de la electricidad más que por la lectura del Tratado de Sigaud de Lafond y de las Memorias de Franklin. El Sr. Carlos del Pozo, que así se llamaba aquel estimable e ingenioso sujeto, había comenzado a hacer máquinas eléctricas de cilindro empleando grandes frascos de vidrio a los cuales había cortado el cuello. Desde algunos años tan sólo pudo procurarse, por vía de Filadelfia, platillos para construir una máquina de discos y obtener efectos más considerables de la electricidad."Alexander von Humboldt, Viaje a las Regiones Equinocciales del Nuevo Continente.
Legado
Los pararrayos de del Pozo pudieron ser admirados aún en 1832 por el diplomático inglés Sir Robert Ker Porter.[1] En 1870, el licenciado Francisco Cobos Fuerte donó a la Biblioteca Nacional de Venezuela cinco cartas autógrafas de Carlos del Pozo dirigidas al doctor Alejandro Echezuría y fechadas en Calabozo en 1805 y 1806, que tratan sobre materias de física experimental.[1]
Véase también
- Alexander von Humboldt
- Carl Sachs
- Real Expedición Filantrópica de la Vacuna
- Historia de la ciencia en Venezuela