Los orígenes del edificio y su terreno circundante están en la finca de Torre Gomis o Fraile Blanco (Frare Blanc), perteneciente al suprimido colegio de los dominicos, cuyos terrenos fueron adquiridos en 1822 durante el período del Trienio Liberal por el indiano Francisco Solernou Vallés.
En 1847 su primogénito Francisco, en su nombre y como representante de Antonio Fons, estableció una enfiteusis compuesta por una finca conocida como «La Tamarita». Poco después, los hermanos Solernou y Fernández dividieron la herencia del padre, y Francisco se quedó con el resto de la finca, y al año siguiente la vendió al naviero Lorenzo Cayol y Martí, suegro de Palmerola. A su muerte pasó a manos de su hija Josefa y su marido José Parés y Arenas.
En 1899, la familia Parés y Cayol vendió la finca por 250 000 pesetas a la sociedad anónima El Tibidabo, de la que eran accionistas Salvador Andreu, Rómulo Bosch y Alsina, Romano Macaya y otros miembros de la burguesía barcelonesa de la época, que impulsó la construcción de una avenida. En 1903 el indiano Teodoro Roviralta, otro de los accionistas, adquirió la torre, y encargó su reforma al arquitecto Juan Rubió. Las obras duraron diez años, hasta 1913, y Rubió respetó su estructura, aunque añadió una planta, y las fachadas enlucidas de color blanco como homenaje al Frare Blanc («Fraile Blanco»). En 1914 ganó el primer premio del concurso anual de edificios artísticos del Ayuntamiento de Barcelona.
En 1985, el edificio fue reformado para transformarlo en restaurante. Se respetó la estructura y los detalles modernistas y se adaptó la distribución de la planta al nuevo uso, según el proyecto del arquitecto Antoni de Moragas y del diseñador Miguel Milá.