Casilda Iturrizar

benefactora bilbaína From Wikipedia, the free encyclopedia

Casilda Margarita de Yturrizar y Urquijo, conocida también como la viuda de Epalza (Bilbao, 1818 – 22 de febrero de 1900), fue una filántropa y empresaria bilbaína.[1] Procedente de una familia modesta, llegó a convertirse en una de las mujeres más ricas e influyentes de la villa, dedicando buena parte de su fortuna a la beneficencia y al mecenazgo cultural. Financiadora de escuelas, hospitales y obras sociales, su legado pervive en diversos espacios e instituciones que llevan su nombre, como el Parque Casilda Iturrizar, el Grupo Escolar de Tívoli o la calle Viuda de Epalza.

Nombre completo Casilda Margarita de Iturrizar y Urquijo
Apodo Viuda de Epalza
Nacimiento Bautizada el 20 de julio de 1818
Bilbao (España)
Fallecimiento 22 de febrero de 1900 (81 años)
Bilbao (España)
Datos rápidos Información personal, Nombre completo ...
Casilda Margarita Yturrizar
Información personal
Nombre completo Casilda Margarita de Iturrizar y Urquijo
Apodo Viuda de Epalza
Nacimiento Bautizada el 20 de julio de 1818
Bilbao (España)
Fallecimiento 22 de febrero de 1900 (81 años)
Bilbao (España)
Sepultura Cementerio de Derio Ver y modificar los datos en Wikidata
Residencia Calle de la Estufa n.º 9, Bilbao (actual calle Viuda de Epalza)
Nacionalidad Española
Ciudadanía Española
Religión Católica
Familia
Padres Josef Ylarión de Iturrizar y Basabe y Eugenia de Urquijo e Isurtegaray
Cónyuge Tomás José Joaquín de Epalza y Zubaran
Hijos Ninguno
Información profesional
Ocupación Filántropa, empresaria
Área Beneficencia, inversión, cultura
Años activa 1873–1900
Conocida por Mecenazgo, obra social en Bilbao
Empresa Banco de Bilbao (heredado de su esposo), sociedades de construcción de Vista Alegre y Nuevo Teatro
Obras notables Escuelas de Tívoli, Teatro Arriaga, Plaza de toros de Vista Alegre, Sanatorio Marítimo de Górliz, Sociedad Coral de Bilbao
Afiliaciones La Enseñanza Católica (patronato), Asociación de la Sagrada Familia
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Vista parcial del Monumento conmemorativo, en Bilbao, obra del escultor Agustín Querol.

Biografía

Nació en 1818 en Bilbao, bautizada en Ntro Señor Santiago el 20 de julio de 1818, hija de Josef Ylarión de Yturrizar y Basabe, natural de Bilbao, y de Eugenia de Urquijo e Isurtegaray, natural de la Anteiglesia de Begoña, y tomó su primer nombre del de su madrina de bautismo, Casilda de Ingunza.

En su juventud trabajó como sirvienta en la casa del comerciante bilbaíno Tomás José de Epalza, un empresario enriquecido en Cuba y figura destacada en el desarrollo económico de la villa. Epalza fue fundador del Banco de Bilbao unto a sus primos Pablo Antonio de Epalza Lecanda y Domingo de Epalza Larraondo, además de participar en proyectos industriales como los Altos Hornos de Santa Ana de Bolueta (1841) y el Ferrocarril de Bilbao a Tudela (1859). También formó parte de la Compañía del Ferrocarril de Irún a Madrid por Bilbao, representando a España en su consejo, e impulsó la construcción de la capilla de Santo Tomás de Villanueva en la playa de La Arena, en Portugalete (1871).

Epalza solicitó el divorcio civil de su primera esposa, María Concepción Cándida Lequerica Bergareche, en 1849, aunque no obtuvo la anulación eclesiástica del matrimonio hasta la muerte de ella, en 1857. Dos años más tarde, en 1859, Casilda y Tomás contrajeron matrimonio en la iglesia de San Nicolás de Bari de Bilbao.

El matrimonio, que no tuvo descendencia,[2] amasó una gran fortuna, destacando en la vida económica y social bilbaína. Encargaron la construcción de una residencia en el Campo Volantín (1860), proyectada por Francisco Arias, y más tarde el palacio Epalza en Portugalete, obra de Francisco de Orueta. Allí acogieron al joven arquitecto Alberto de Palacio, futuro creador del Puente Colgante, de quien fueron tutores, y parte de los cimientos del puente se asentaron en terrenos de la familia.[3]

A la muerte de su esposo en 1873, Casilda heredó la totalidad de los bienes, valorados en más de 12 millones de reales de vellón, una de las tres mayores fortunas de la ciudad en la época.[4] Desde entonces gestionó personalmente los negocios familiares, continuando con inversiones en banca, bienes raíces, ferrocarriles —como La Robla o el Central de Vizcaya— y en minería del carbón a través de Hulleras de Sabero y Anexas.

Obra benefactora

Viuda y sin herederos, Casilda Iturrizar orientó buena parte de su fortuna a obras benéficas. Financió la construcción de las escuelas de la calle Tívoli (1884), que más tarde llevarían su nombre, y realizó donaciones sustanciales a la Santa Casa de Misericordia, el Hospital Civil de Bilbao, el Sanatorio Marítimo de Górliz, y diversas instituciones religiosas como las Siervas de Jesús de La Naja, los Claretianos de San Francisco y las Agustinas de Portugalete.[4]

Fue una de las principales accionistas de la sociedad que construyó la plaza de toros de Vista Alegre y del Nuevo Teatro de Bilbao, inaugurado en 1890 y posteriormente conocido como Teatro Arriaga.[4] En 1883 participó en la fundación de La Enseñanza Católica, sociedad que pretendía establecer una universidad en Bilbao, siendo su principal accionista y miembro del patronato junto a su hermano José. En dicha sociedad, suscribió 250 acciones —por valor de 125.000 pesetas—, lo que representaba una cuarta parte del capital social inicial.[3]

Apoyó también la actividad cultural de la villa, siendo mecenas de la Sociedad Coral de Bilbao, a la que prestó apoyo económico en sus primeros años, y del pintor Alberto Arrue, entre otros artistas. Su interés por la educación y la cultura la llevó a instituir becas municipales para estudiantes de escasos recursos, así como a financiar órganos para la catedral de Santiago y la parroquia de San Nicolás.[4] Su generosidad la convirtió en una de las figuras más queridas y respetadas del Bilbao de su tiempo.

En Portugalete, donde poseía propiedades, cedió terrenos gratuitamente para el trazado de nuevas calles y donó fondos para atender a los afectados por la epidemia de cólera de 1893.[4] Allí también impulsó la creación de la Fundación Escuelas de Doña Casilda de Iturrizar (1902), regentadas por los padres agustinos, que continuaron su labor educativa tras su fallecimiento.

Fallecimiento y legado

Casilda Iturrizar falleció en su residencia de la calle de la Estufa n.º 9 (actual calle Viuda de Epalza) el 22 de febrero de 1900.[4] Sus funerales se celebraron al día siguiente, y fue enterrada en el cementerio de Mallona; semanas después, se oficiaron solemnes exequias en la iglesia de Santa María de Portugalete.

En su testamento, otorgado el 27 de febrero de 1899 ante el notario Ildefonso de Urízar, dispuso numerosos legados y mandas pías destinados a instituciones benéficas y religiosas de Bilbao y su entorno. Donó 500.000 pesetas a la Santa Casa de Misericordia y 250.000 al Hospital Civil, además de contribuir con importantes sumas al Patronato de Obreros de San Vicente de Paúl, la Casa de Expósitos, las Misiones de Fernando Poo y la Junta para la beatificación de fray Valentín de Berrio-Ochoa. Asimismo, legó al Ayuntamiento de Bilbao las escuelas de la calle Tívoli y 550.000 pesetas para sostener su enseñanza gratuita, junto con 5.000 duros para el colegio de sordomudos y ciegos de Deusto.[4]

Su labor benéfica se proyectó también hacia Portugalete, donde dejó expresado su deseo de que se construyera una escuela gratuita para los hijos de obreros y familias pobres en los terrenos contiguos a su jardín. El Ayuntamiento de Bilbao colocó una placa conmemorativa en su casa con la inscripción: “Año MCM. El Municipio de Bilbao, a la memoria de doña Casilda de Iturrizar. El cielo la dotó de grandes riquezas que con pródiga mano repartió entre los necesitados de la tierra.”

En 1906 el Ayuntamiento inauguró un monumento en su honor, obra del escultor Agustín Querol, situado inicialmente en la plaza Elíptica y trasladado posteriormente al parque de Doña Casilda. Existen también bustos suyos y de su esposo, realizados por Adolfo Areizaga, conservados en la Casa de Misericordia de Bilbao, y uno de los pabellones del Hospital de Basurto lleva su nombre en homenaje permanente.

Con estas disposiciones, Casilda Iturrizar consolidó su imagen como una de las grandes filántropas de la historia bilbaína, una mujer que, habiendo alcanzado una notable posición social y económica, dedicó su fortuna a mejorar la vida de los más necesitados. Su memoria perdura en Bilbao, donde su nombre designa un parque, una calle y varios centros educativos, símbolos del profundo compromiso social y humano que caracterizó su vida.[4]

Curiosidades

Excluyendo las advocaciones marianas, es el único personaje que tiene dos localizaciones a su nombre en la ciudad de Bilbao: la calle Viuda de Epalza, donde residió, y el parque Casilda Iturrizar.[5]

Además, en Roma, Doña Casilda pagó el suelo de la Iglesia de San Carlo alle Quattro Fontane (1898) en la que se puede leer la siguiente inscripción: «+ MVNIFICENTIA PIISIMAE DOMINAE CASILDAE ITVRRIZAR VIDVAE EPALZA FLAVIOBRIGENSIS IN HISPANIA PAVIMENTVM HOC STRATVM ADORNATVMQUE EST // A · D · MDCCCXCVIII»

Reconocimientos

  • El Ayuntamiento de Bilbao cambió el nombre de la calle donde vivió y murió, calle Estufa, por la de Viuda de Epalza.[6]
  • Una calle de Portugalete lleva su nombre.[7]
  • En la fachada de las casas n.os 7-8 de la calle Viuda de Epalza en Bilbao hay una placa conmemorativa con la siguiente inscripción: “Año MCDCCCC. El Municipio de Bilbao, a la memoria de doña Casilda de Iturrizar.[4]
  • El Ayuntamiento de Bilbao acordó en su recuerdo crear unas becas para alumnado aventajado de las escuelas públicas de la ciudad.[8]
Imagen de la pérgola del Parque de Doña Casilda.
  • Un parque de Bilbao, lleva su nombre: Parque Casilda Iturrizar. En el parque, hay un monumento que la recuerda: se trata de un busto sobre pedestal en el que se representa de forma alegórica, su vida de caridad. En relieve se aprecia también el rostro de su esposo Tomás de Epalza. Es obra del escultor Agustín Querol.[4]
  • En la Casa de Misericordia de Bilbao dos bustos recuerdan a Casilda de Iturrizar y a su marido.[4]
  • Uno de los pabellones del Hospital de Basurto de Bilbao también lleva su nombre.[4]

Referencias

Bibliografía

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