El Castillo Mauá es una antigua estancia rural que funcionó como residencia de Irineu Evangelista de Sousa, Barón y Vizconde de Mauá, a partir del año 1857. El complejo formaba parte de un vasto establecimiento agropecuario que llegó a abarcar más de 30 000 hectáreas, constituyéndose en su tiempo en un modelo de explotación rural en la región del Río de la Plata, tanto por su escala como por su organización productiva.
La residencia principal, construida entre 1859 y 1862, corresponde al casco de la estancia y presenta una cuidada arquitectura de carácter señorial. El edificio central se organiza a partir de un plano rectangular, articulado en torno a un patio central, elemento característico de las estancias de la época. La construcción cuenta con dos plantas y se encuentra enclavada en un amplio parque, donde el propietario introdujo diversas especies vegetales traídas de sus viajes, combinadas con flora local. Entre sus rasgos más distintivos se destacan dos torres elevadas, desde las cuales es posible obtener amplias vistas del parque circundante y del río Negro, que corre a escasa distancia de la propiedad. En cuanto a la ornamentación, el edificio presenta una rica decoración que incluye azulejos portugueses, rejas de hierro forjado y una notable carpintería de obra, visible en pisos, cielorrasos y escaleras interiores, reflejo de la calidad constructiva y del refinamiento propio de la residencia.
Con posterioridad, la propiedad fue adquirida por el empresario Buenaventura Caviglia, quien introdujo modificaciones arquitectónicas en la fachada posterior de la residencia principal, destacándose la incorporación de fuentes semicirculares, que aportaron un nuevo carácterornamental al conjunto. Además, Caviglia amplió las instalaciones y transformó parte del predio en un centro agroindustrial, iniciando la producción de vinos, consolidando así la actividad vitivinícola en la región y añadiendo un nuevo componente productivo al complejo.
En 1988 el complejo fue adquirido por el gobierno departamental de Soriano, que, reconociendo su valor histórico y cultural, decidió abrirlo al público. Esta apertura permitió preservar tanto la estructura original como los jardines, a la vez que se convirtió en un espacio accesible para la educación, la cultura y el turismo. Actualmente, el Castillo Mauá funciona como un complejo multifuncional que integra actividades culturales, educativas, recreativas y productivas. En él se encuentra el Museo Paleontológico Alejandro Berro, que alberga una importante colección de fósiles y piezas paleontológicas; un parque público y zoológico departamental. Asimismo, el casco principal de la estancia permanece abierto al público, ofreciendo recorridos por sus salas históricas, su arquitectura original y sus jardines. En el ala sur del complejo funciona también una escuela pública, mientras que la actividad vitivinícola continúa desarrollándose a través de un establecimiento privado, conocido como Complejo Mauá, que mantiene la tradición de producción de vinos en la región. .[1]