Castillo de Copenhague
edificio real en Dinamarca
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El castillo de Copenhague fue un castillo real de Dinamarca que existió aproximadamente entre 1380 y 1731. Estaba situado en el islote de Slotsholmen en Copenhague, en el mismo lugar donde hoy se alza el palacio de Christiansborg. Se construyó sobre las ruinas de la fortaleza de Absalón, destruida por la Liga Hanseática en 1369.[1][2]
| Castillo de Copenhague | ||
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El castillo de Copenhague en una pintura de 1698 de artista desconocido. | ||
| Localización | ||
| País | Dinamarca | |
| Ubicación | Copenhague | |
| Coordenadas | 55°40′38″N 12°34′48″E | |
| Información general | ||
| Construcción | siglo XIV | |


Con el paso del tiempo, el castillo de Copenhague pasó a ser la principal residencia real y uno de los centros del gobierno del reino danés. Durante los siglos XV, XVI y XVII fue ampliado y reformado en varias ocasiones, hasta que en 1731 fue demolido para dar paso al primer palacio de Christiansborg.[1]
Las ruinas del castillo fueron redescubiertas en 1907 bajo el actual palacio de Christiansborg. Hoy pueden visitarse en el subsuelo del edificio, que además alberga el Parlamento danés, la oficina del primer ministro y las salas de recepción real.[3][1]
El castillo como fortaleza (1369-1536)
Historia
Tras la destrucción de la fortaleza de Absalón en 1369, se levantó en los años siguientes un nuevo castillo sobre el mismo emplazamiento. Para alrededor de 1380 ya existía el castillo de Copenhague, que con el tiempo se convirtió en la residencia principal de la monarquía danesa y contribuyó al ascenso político de Copenhague como capital del reino.[1]

A comienzos del siglo XV el castillo pasó a manos de la Corona y quedó integrado en la política real de control sobre el Øresund y sus rutas comerciales. Desde entonces, la fortaleza de Slotsholmen fue adquiriendo una función cada vez más importante como residencia y como sede administrativa.[3]
Durante el siglo XV el castillo se consolidó como residencia de los reyes daneses y como centro del gobierno. Además de alojar a la corte, se convirtió en sede de la cancillería y del archivo del reino.[3]
La importancia del castillo aumentó a medida que Copenhague se consolidaba como centro político del país. En el transcurso de los siglos XV y XVI el edificio fue ampliado y adaptado varias veces para responder a sus funciones residenciales, políticas y ceremoniales.[1]
Historia del edificio
El castillo quedó limitado durante mucho tiempo por el trazado heredado del antiguo recinto de Absalón. En su interior vivían el rey, la familia real y la corte, mientras que en torno al edificio había instalaciones auxiliares vinculadas al gobierno y al control del puerto.[3]
Los reyes sucesivos añadieron galerías, torres, patios y dependencias para adaptar la fortaleza a sus necesidades. Con el tiempo, el antiguo castillo defensivo dejó de ser solo una fortificación y pasó a funcionar sobre todo como residencia cortesana y sede del poder.[1]
El castillo como residencia real (1536-1731)
Expansión y uso cortesano
Después de la consolidación del poder real en el siglo XVI, el castillo de Copenhague se convirtió en una residencia más estable y representativa. Las reformas de esa época buscaban modernizar el edificio, hacerlo más adecuado para la vida de corte y reforzar su papel como centro político del reino.[1]
Cristian IV y el entorno de Slotsholmen


Durante los siglos XVI y XVII, el castillo siguió siendo objeto de reformas. Su entorno también se transformó con nuevas construcciones en Slotsholmen, entre ellas edificios administrativos, instalaciones portuarias y otras dependencias del Estado.[2]
A comienzos del siglo XVIII, el edificio se consideraba anticuado y estructuralmente débil. Por ello, Cristián VI decidió derribarlo en 1731 y reemplazarlo por un nuevo palacio real, el primer Christiansborg.[1]

Demolición y posterior historia del sitio
El primer palacio de Christiansborg fue inaugurado en 1740, pero se incendió en 1794, dejando solo restos de la estructura original. Más tarde se levantó un segundo palacio, inaugurado en 1828, que también fue destruido por un incendio en 1884. El palacio actual, el tercero con ese nombre, fue completado en 1928.[1]
El palacio actual alberga el Parlamento danés, la oficina del primer ministro y las salas de recepción de la monarquía. Las ruinas del castillo medieval y de sus predecesores fueron excavadas y conservadas bajo el edificio, y constituyen hoy una visita pública permanente.[3][1]