Salida de Catalina, hija del rey Carlos VII a quien envió al duque de Borgoña Filipo el Bueno para la celebración del matrimonio de esta princesa con Carlos de Borgoña, conde de Charolois, hijo de este duque, que tuvo lugar en Saint- Ómer año 1439.
Catalina fue comprometida con Carlos, conde de Charolais y heredero al ducado de Borgoña de acuerdo con el tratado de Arras entre Francia y Borgoña en 1435. En 1438, Carlos, de cuatro años, visitó la corte francesa con un cortejo y formalmente pidió la mano de Catalina.[1] El 11 de junio de 1439, la pareja fue oficialmente comprometida en Saint-Omer, y la boda se celebró el 19 de mayo de 1440 en Blois. Catalina tenía unos nueve años, y Carlos seis. No tuvieron descendencia.
Según se dice, Catalina y Carlos mantuvieron una relación amistosa, pero debido a su corta edad, Catalina no vivió con su marido sino que pasó a estar bajo el cuidado de la madre de él, Isabel de Portugal, duquesa de Borgoña, con quien aparentemente se llevaba muy bien, siendo tratada por la duquesa como una hija.[2]
Catalina fue descrita como inteligente, amable y encantadora, y era muy querida en Borgoña. Sin embargo, los frecuentes viajes por el ducado que se esperaban de ella en paralelo con adaptarse a la formalidad de la corte de Borgoña, la cual era considerada como una de las más espléndidas de Europa, y las constantes mudanzas entre ciudades de los Países Bajos en invierno, fueron agotadores para la salud delicada de Catalina. Recayó enferma con tos convulsa en 1446 y murió el 13 de julio de ese mismo año probablemente de tuberculosis.