Cauceno aparece en las fuentes al mismo tiempo que la invasión lusitana ahora liderada por Césaro, pero aparentemente no estaba vinculado a ellos. Según Apiano, Cauceno y sus fuerzas provenían del norte del Tajo, mientras que hasta el momento la rebelión se habría nutrido exclusivamente de lusitanos del sur (aunque otros autores disputan esta separación fluvial).[2][3] Aun así, es de esperar que el éxito de Púnico y Césaro animase a estos vecinos a probar suerte también en los territorios romanos.[3] El hecho de que estos dos líderes tuviesen conexiones demostrables con la cultura púnica, así como el que Cauceno decidiese sorprendentemente ampliar su campo de influencia a África, hacen pensar que él también podría estar relacionado con Cartago. Se ha especulado que la ciudad-estado podría haber prestado asistencia a Cauceno para invadir África a fin de debilitar el poder de los reinos de Mauritania y Numidia, ahora aliados de Roma.[2][4]
Tal y como se ha dicho, Cauceno entra en actividad mientras Césaro campaba por Hispania. Cauceno y su ejército emprendieron un proyecto de saqueo de una ambición nunca vista entre los lusitanos:[3] tras descender sobre el territorio de los conios, súbditos de Roma, esquilmaron la región y conquistaron su capital, Conistorgis, y seguidamente atravesaron el estrecho de Gibraltar con barcos y llegaron a la provincia africana de Mauritania. Allí Cauceno dividió su contingente en dos partes, destinando la primera a saquear los asentamientos de la zona mientras con la otra sitiaba la ciudad de Ocile (hoy posiblemente Arcila, en Marruecos) con intención de capturarla también.[5] Sin embargo, movilizado en 153 a. C. desde Roma, el pretor Lucio Mumio derrotó a las tropas de Césaro en Hispania y llegó al auxilio de los mauritanos con 9500 hombres. Aunque los lusitanos parecían contar con una enorme superioridad numérica, su distracción con el asedio y su presumible falta de experiencia en la guerra permitió a Mumio derrotarlos, matando supuestamente a 15000 de ellos. Mumio descubrió entonces al primer grupo, que volvía cargado de sus saqueos, y lo aniquiló también.[3]
Alrededor de esta misma época, el reino de Numidia se vio atacado por guerreros iberos, los cuales rodearon a uno de los hijos del rey Masinisa y obligaron a éste a acudir en su rescate. Debido a la coincidencia geográfica y temporal, autores creen que estos iberos no pueden ser otros que las fuerzas de Cauceno.[4][6] Ya fuera en connivencia con los hispanos o por mero oportunismo, los cartagineses aprovecharon entonces la distracción para saquear territorios númidas y provocar revueltas contra ellos.[4]
El destino final de Cauceno es desconocido, ya que no vuelve a ser mencionado en las fuentes, pero la manera en que Apiano concluye la expedición a África, afirmando que no quedó lusitano para contarla, implica su caída en combate. Aun así, probablemente siguiendo su ejemplo, los lusitanos llevaron a cabo otra invasión de África en 151 a. C., menos numerosa, la cual fue sofocada por Lucio Licinio Lúculo.[7]