Es la protagonista de la pintura «La dama del armiño» (circa 1489), atribuida a Leonardo da Vinci. Además, los historiadores del arte consideran que muy probablemente también sirvió de modelo para el dibujo cabeza de una mujer joven, que constituye un estudio preparatorio del mismo artista para su pintura La Virgen de las Rocas,[1] afirmación refutada, sin embargo, por la historiadora del arte Paola Salvi[2].
Mientras posaba para cuadros, invitó a Leonardo da Vinci, quien entonces trabajaba como artista en la corte de los Sforza, a reuniones donde los intelectuales milaneses discutían filosofía y otros temas diversos. La propia Cecilia presidía estas conversaciones.[3]
Gallerani hablaba latín con fluidez, escribía poesía y era reconocida como una talentosa música y cantante. Incluso después de que Ludovico Sforza se casara con Beatriz de Este, Cecilia Gallerani continuó manteniendo sus aposentos en el castillo. Tuvo un hijo con Sforza, Cesare.[3]
Cuando Beatrice de Este descubrió su existencia, Sforza tuvo que pedirle que abandonara el castillo de Porta Giovia, sede de la corte ducal. Recibió el Palazzo Carmagnola en 1492 tras su matrimonio con Ludovico Carminati de' Brambilla, conde Bergamino. Tras la muerte de sus dos hijos y su esposo (alrededor de 1514-1515), se retiró a un castillo en San Giovanni in Croce, cerca de Cremona.[3]
El escritor italiano Mathieu Bandello la describió como una mecenas de las artes.[3]