Cecilia Grierson
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Buenos Aires, Argentina
(74 años)
Buenos Aires, Argentina
| Cecilia Grierson | ||
|---|---|---|
|
c. 1910. | ||
| Información personal | ||
| Nacimiento |
22 de noviembre de 1859 Buenos Aires, Argentina | |
| Fallecimiento |
10 de abril de 1934 (74 años) Buenos Aires, Argentina | |
| Causa de muerte | Cáncer uterino | |
| Sepultura | Cementerio Británico de Buenos Aires | |
| Nacionalidad | Argentina | |
| Familia | ||
| Padres |
Jane Duffy John Parish Robertson Grierson | |
| Educación | ||
| Educada en | Universidad de Buenos Aires | |
| Tesis doctoral | Histero ovariotomias efectuadas en el Hospital de Mujeres desde 1883 a 1886 (1889) | |
| Información profesional | ||
| Ocupación | médica, profesora, filántropa | |
| Empleador | Universidad de Buenos Aires | |
| Partido político | Partido Socialista | |
Cecilia Grierson (Buenos Aires, 22 de noviembre[n 1] de 1859-Buenos Aires, 10 de abril de 1934) fue una profesora, filántropa y la primera doctora argentina en medicina.[1][2]
Fue hija de una familia de inmigrantes escoceses[2] y la mayor de seis hermanos. Pasó su infancia en los campos de su familia en Uruguay. De adolescente tuvo que ejercer de maestra primaria para ayudar a su casa; logró el título habilitante de esa profesión. Luego, la enfermedad y deceso de una amiga le despertaron la vocación de ser médica. Consiguió recibirse y ejercer la profesión a pesar de ser mujer, un impedimento casi insalvable por entonces. Se desempeñó como obstetra y kinesióloga, especialidades en las que tuvo una extensa trayectoria y publicó libros específicos sobre el tema. No logró trabajar como cirujana, a pesar de ser la primera con título habilitante.
Nunca abandonó su tarea docente. Creó escuelas y otros establecimientos educativos con actividades distintas de la medicina y fue pionera en el tratamiento de niños con discapacidades y otros problemas. Cuando se retiró de la actividad docente fue agasajada.
Luchó por el reconocimiento de los derechos de la mujer. Participó en congresos internacionales y elaboró un estudio sobre el Código Civil de su país natal vigente en el momento, gracias al cual se aprobó un importante cambio en la ley, que incluyó importantes derechos para la mujer casada.
Escribió numerosos libros y otras publicaciones sobre medicina, educación y temáticas diversas.
Fue homenajeada y premiada tanto en vida como en forma póstuma, dando lugar a que muchas calles y escuelas argentinas lleven su nombre, una estampilla emitida por el gobierno argentino y un retrato suyo es parte del salón dedicado a las mujeres en la Casa Rosada de la Argentina. Vivió sus últimos años en Los Cocos, en Córdoba, donde siguió haciendo beneficencia. Fundó la primera escuela del pueblo. Aún conservan su casa El Espinillo.
Su auto y carruaje se encuentran en el Museo de Motos y Bicicletas en Cruz Grande, La Cumbre.
Lleva su nombre la primera vacuna desarrollada en Argentina, ArVac Cecilia Grierson.[3]
Desde 2001 su fondo documental se encuentra disponible para la consulta en la biblioteca Max von Buch de la Universidad de San Andrés.[4]
Infancia y vida familiar
Cecilia Grierson nació en la Ciudad de Buenos Aires[5] el 22 de noviembre de 1859. Ella fue la mayor de seis hermanos, una mujer llamada Catalina y cuatro varones: David, Juan, Tomás y Diego.
Era hija de la irlandesa Jane Duffy y de John Parish Robertson Grierson, hijo del inmigrante escocés William Grierson (abuelo paterno de Cecilia), que se estableció en Argentina en 1825, para asentarse en la colonia Santa Catalina, Monte Grande, la primera y única colonia escocesa en Argentina.[6][7] Mientras la rama paterna fue una pieza fundamental en la colonia escocesa, John Duffy, el abuelo materno, administraba la Biblioteca Británica y una librería que se encontraba en las proximidades de la Plaza de Mayo.[8] Sus orígenes le permitieron a Cecilia dominar el inglés como el español, lo cual tuvo efectos a la hora de construir su trayectoria porque le facilitó el contacto y la participación en esferas, redes e iniciativas transnacionales en el futuro.[9]
Fue bautizada en la Basílica de la Merced, (conocida como Iglesia de la Merced), uno de los templos católicos más antiguos de la Ciudad de Buenos Aires, el 26 de diciembre de 1859 (Libro de Bautismos 1857-1860, página 208). Si bien Grierson fue bautizada en la fe católica, formó parte de la iglesia presbiteriana durante su juventud.[10]
Pasó su infancia en los campos de sus padres, en el distrito de Gená, del departamento Uruguay (Entre Ríos), y en la República Oriental del Uruguay. A los seis años fue enviada a estudiar a Buenos Aires, donde cursó la primaria en colegios ingleses, y una vez finalizados sus estudios debió regresar a causa de la muerte de su padre. A pesar de provenir de una familia propietaria de tierras, este suceso desencadenó que a corta edad comenzara a ayudar a su madre con el cuidado de sus hermanos. Por este motivo, se desempeñó como institutriz en la casa de una familia de buena posición económica, lo que le permitió contribuir a la economía familiar. Al respecto, ella recordaba haber tenido que alargar sus vestidos para conseguir un puesto de institutriz, ya que “en aquel entonces se juzgaba la edad, y quizá el conocimiento, por el largo de la pollera”.[11] A los 10 años de edad, según consta en acta, habitaba en el solar de Bolívar 147 (censo argentino de 1869, Solar de la calle Bolívar 147 distrito federal sección 2.ª). Fue maestra sin título desde los 13 años en una escuela rural que el gobierno provincial estableció en el campo familiar,[12] donde ejerció la docencia sin poseer título habilitante, algo que en esa época era práctica habitual ante la escasez de profesionales en el ámbito rural. Como era menor, cobraba el sueldo su madre.[7][13]
Un año más tarde empezó sus estudios formales como maestra de grado en la Escuela Normal de Señoritas de Buenos Aires, fundada por Emma de Caprile, donde terminó en 1878. Ya de pequeña mostró interés en ser docente, como lo reflejó en una carta:
“...creo que nací para ser maestra. Recuerdo algunas escenas desde los dos años de edad, donde siempre en mis juegos era una maestra...”.
Domingo F. Sarmiento, entonces director del Consejo General de Escuelas de la Provincia, notó el destacado potencial de Grierson, de solo 18 años. Por tal motivo, le ofreció un puesto para enseñar en una escuela de varones, que luego se cambiaría por el de una escuela mixta, en la parroquia de San Cristóbal.[14] El sueldo que ella percibió por ese trabajo le permitió trasladar a su familia a Capital Federal. La vocación pedagógica obtenida en su formación docente continuó en otros proyectos que Grierson desplegó a lo largo de su vida tal como fue su lucha por la profesionalización de la enfermería.[15]
Grierson fue una de las tantas mujeres que ingresaron al mercado laboral mediante el proyecto estatal de Sarmiento caracterizado por la feminización de la docencia. Entre otras cosas, en su obra Educación Popular Sarmiento señalaba al magisterio como un mecanismo para integrar a las mujeres de bajos recursos al mercado laboral. El trabajo como maestra en una escuela primaria nocturna fue el que le permitió a Grierson afrontar una carrera universitaria. Incluso después de recibirse de médica, su salario como docente fue prácticamente su única fuente de ingresos permitiéndole realizar diversos trabajos vinculados a la medicina, mayoritariamente ad-honorem.[15]
En 1899, Grierson, por su doble condición de profesora normal y doctora, fue convocada por el Estado a estudiar la enseñanza de las mujeres en varios países de Europa.[15] La producción de ese informe la llevó a viajar a escuelas profesionales de mujeres en Alemania, Bélgica, Holanda, Suiza, el Imperio Austrohúngaro, Francia, Inglaterra y Suecia. Sus observaciones del caso europeo y sus aportes para Argentina estaban construidas basándose en su conocimiento y experiencia como maestra y profesora normal. En este informe, titulado Educación técnica de la mujer, reconocía la necesidad de propagar la educación técnica para la mujer de manera que ésta pudiera acceder a diferentes empleos, pudiendo de esa forma agrandar la brecha de oportunidades laborales para mujeres.[16]
Cecilia tenía ojos azules vivaces, cara redonda y cabellos castaños ensortijados.[7]
Nunca se casó ni tuvo descendientes.
Trayectoria profesional
Ámbito de doctora

La enfermedad y posterior fallecimiento de una amiga íntima, Amelia Kenig, que padeció una enfermedad respiratoria crónica que le hizo sufrir una prolongada convalecencia, despertó en Cecilia Grierson la vocación de dedicarse a la medicina, tarea a la que le dedicó todo su esfuerzo, algo que no le sería fácil, ya que la carrera de medicina en Buenos Aires era por aquel entonces reservada a los hombres, y hasta el momento ninguna mujer había logrado recibirse con el título de Médico.[7] Cecilia no se rindió, ya que ningún reglamento interno de la Universidad vetaba el ingreso de mujeres a dicha especialidad y ya había un antecedente, Élida Passo, que logró estudiar Farmacia, graduarse y cursar hasta quinto año de Medicina, si bien la tuberculosis frenó su carrera y terminó con su vida.
En 1883 ingresó en la Facultad de Ciencias Médicas, donde se graduó seis años más tarde, en 1889, pese a haber sufrido las descalificaciones de sus profesores y compañeros de estudio. Durante estos seis años llegó a ser ayudante del Laboratorio de Histología, cargo que logró mediante una carta que envió a un profesor cuando se enteró de la renuncia del ayudante que se desempeñaba hasta entonces.[7]
Un grupo de estudiantes disconformes, entre los que se encontraban José María Ramos Mejía y Juan B. Justo, por considerar a la carrera de medicina muy teórica y carente de prácticas, creó el Círculo Médico, en donde funcionó una escuela práctica de medicina con consultorios de especialidades varias y un centro dedicado a la difusión y a la investigación. En este establecimiento, Grierson creó la primera Escuela de Enfermeras de América Latina con un plan de estudios formal y donde se estableció el uso de uniforme para las enfermeras, adoptado por la mayoría de los países latinoamericanos. Se desempeñó como directora hasta 1913.[7]
Realizó sus prácticas médicas como interna del Hospital Escuela Buenos Aires, dirigida por Juan B. Justo; en 1888 fue nombrada practicante menor del Hospital de Mujeres, hoy Rivadavia. Su tesis de graduación se tituló Histero-ovarotomías ejecutadas en el Hospital de Mujeres, desde 1883 a 1889[17] y la presentó el 2 de julio de 1889, a los 6 años de haber iniciado sus estudios, el plazo normal de esa carrera.
Apenas recibida, se incorporó al Hospital San Roque, donde se dedicó a ser ginecóloga y obstetra pero no cirujana, pues no se lo permitieron por su condición de mujer, a pesar de tener el título habilitante; fue la primera mujer que lo obtuvo.[18] En 1891 fue miembro fundador de la Asociación Médica Argentina[19][7] de la que fue elegida presidente de la sesión el 27 de julio de 1907.[20] En 1892 fundó la Sociedad Argentina de Primeros Auxilios, que se fusionaría con la Cruz Roja Argentina. Además fue la precursora de la idea de abrir salas de primeros auxilios en los pueblos para ayudar con la asistencia primaria de los enfermos.[21]
Tuvo la iniciativa de crear un consultorio-escuela para tratar a niños con problemas de comportamiento, dificultades en el habla y en el aprendizaje, y colaboró con el equipo liderado por Samuel Molina en la primera cesárea que se realizó en Argentina en 1892 en el entonces Hospital de Mujeres, hoy Rivadavia.[22][23]
El impulso a la profesionalización de la enfermería
La mejora de las condiciones laborales de profesiones tradicionalmente femeninas, tales como la enfermería y obstetricia, era uno de los aspectos que más preocupaban a Grierson. A lo largo de su vida, abogó para que esas actividades se convirtieran en trabajos reconocidos para las mujeres, ejercidos en condiciones dignas con protección sanitaria, garantías laborales y salarios justos acorde al nivel de formación que requerían.[24][5]
Para ese entonces, las condiciones de trabajo incluían largas jornadas laborales, tiempos de descanso inapropiados y lugares insalubres como sótanos para el desarrollo de la actividad. [25]Además, se consideraba que las actividades de las enfermeras estaban guiadas por la lógica del sacrificio y la caridad, y eran vistas como propias de las condiciones naturales de cuidado de las mujeres. Esto último funcionó como argumento para mantener sueldos bajos o ad honorem y produjo la desvalorización de sus tareas y formación.[25]
Grierson notó que otras ramas afines a la medicina necesitaban un ejercicio profesional y estudio a la altura de las circunstancias. [26]En ese momento, con excepción de algunos de los hospitales administrados por comunidades inmigrantes que contaban con cursos de enfermería o pequeñas escuelas (por ejemplo, el Hospital Británico), no existían ámbitos para la formación profesional en enfermería. Por este motivo, en 1886, algunos años antes de graduarse, Grierson organizó una serie de cursos sobre el cuidado de enfermos y primeros auxilios. Los mismos eran dictados en dependencias del Círculo Médico de la Capital, una escuela práctica de medicina, la cual estaba organizada por un grupo de estudiantes disconformes de la carrera, entre los que se encontraban José María Ramos Mejía y Juan B. Justo. [25]Estas clases fueron el inicio de la Escuela de Enfermeras, Enfermeros y Masajistas de la Ciudad de Buenos Aires, reconocida como tal en el año 1892 por el gobierno porteño.
Grierson estuvo influenciada por el sistema creado por Florence Nightingale, en 1860, en el Hospital Saint Thomas de Londres. Esta propuesta se asentaba sobre tres pilares: la dirección de las escuelas debía ser ejercida por una enfermera y no por un médico; la selección de las candidatas tenía que centrarse en aspectos físicos, morales, intelectuales y profesionales, y allí debía impartirse una enseñanza metódica y constante en los aspectos tanto prácticos como teóricos.[25]
El modelo impulsado por Grierson fue explícitamente retomado por otras escuelas provinciales, tal como fue el caso de Rosario. El médico Clemente Álvarez, director y fundador de la Escuela de Enfermeros dependiente del municipio rosarino, tomó sus principios para organizar dicha escuela y también redactó los primeros manuales de enfermería tomando como base los traducidos por Grierson. Esto inauguraría una tendencia habitual en el armado de los materiales de estudio de las escuelas de enfermería, los cuales estuvieron redactados por figuras masculinas, a pesar de que muchos de ellos retomaban los manuales de Grierson o los contenidos impartidos por enfermeras.[25]
Su interés por ofrecer una educación moderna y de calidad para la enfermería se evidencia en la realización de visitas, evaluaciones y análisis de los programas de estudio y modalidad de enseñanza-aprendizaje en escuelas europeas y estadounidenses que visitó. Para Grierson era grave la ausencia de fiscalización estatal del ejercicio de la enfermería. En un informe presentado a la Dirección de Asistencia Pública de Buenos Aires, ella describía la situación de los hospitales de Buenos Aires. Estos, argumentaba, estaban regenteados por órdenes religiosas y por la administración de la Sociedad de Beneficencia y no garantizan las condiciones laborales mínimas para un ejercicio profesional ni resguardaban los derechos profesionales, así como tampoco garantizaban, según su evaluación, la calidad en la atención de los pacientes que allí acudían.[27]
En consonancia, Grierson también propugnaba por la agremiación y defendía tenazmente la libertad de asociarse para la protección mutua. [27]Por este motivo, en 1892 fundó la Asociación de Enfermeras y Masajistas que mantuvo sus actividades hasta 1925 aproximadamente. Esa fue la primera asociación de la disciplina en Argentina con una compleja organización e innovadores proyectos de protección para sus miembros.
Trayectoria en obstetricia y kinesiología
En 1894, con apenas 35 años, Grierson se postuló para ser profesora sustituta de la Cátedra de Obstetricia para parteras. Sin embargo, no pudo acceder al cargo, porque el concurso fue declarado desierto. A pesar de haberse postulado, su condición de mujer le cerró la posibilidad de ejercer un cargo docente en la Universidad.[28]
En 1897, publicó Masaje práctico, uno de los primeros libros sobre técnicas kinesiológicas, y en 1901 fue fundadora de la Asociación Obstétrica Nacional y de la Revista Obstétrica, que concibió como una herramienta para ofrecer a las parteras argentinas un enfoque científico y médico para la profesión, que por entonces era ejercida por las "matronas". El reglamento que redactó para esta asociación dejó asentado cuáles eran los propósitos de esta institución.[29] Gestionar ante los poderes públicos la adopción de toda medida de interés para la profesión Obstétrica, ya sea en el orden gremial, profesional, científico y el afianzamiento moral y económico de la profesión; b) servir de vínculo gremial entre las obstétricas diplomadas cualquiera sea su residencia dentro del territorio de la Nación; c) contribuir a evitar por todos los medios posibles el ejercicio ilegal de la profesión; d) celebrar reuniones científicas periódicas y propiciar el dictado de cursos de extensión cultural universitaria; e) mantener relaciones con las entidades del país y del extranjero; f) ofrecer a sus asociadas los servicios de asesoría profesional; g) defender la ética profesional de las obstétricas; h) poner a disposición de sus adherentes el edificio social, contribuyendo a estrechar vínculos de amistad y compañerismo (Asociación Obstétrica Nacional, 1901). Por ese motivo, entre 1904 y 1905, ella dictó el curso sobre “Gimnasia Médica y Kinesioterapia” que constaba de 16 clases dos veces por semana, y el cual es el antecedente más antiguo de enseñanza universitaria de Kinesiología en Argentina.[30] El temario abarcaba la gimnasia y el masaje, las manipulaciones sectorizadas en las regiones del cuerpo e incluía también la Kinesioterapia de patologías neurológicas, ortopédicas, respiratorias y enfermedades de los distintos aparatos circulatorio, digestivo ginecológico y de los órganos de los sentidos. En 1904 fue designada adscripta a la Cátedra de Física Médica en el Instituto de Fisioterapia que dirigía el profesor Jaime Costa, asignándola al sector Kinesioterapia.[31][23]
Otros desempeños en educación
Grierson tuvo una intensa actividad docente en todos los niveles educativos; fundó la Escuela de Economía doméstica y la Sociedad de Economía Doméstica en 1902, precursora de la Escuela Técnica del Hogar, primera en el país en esa especialidad, promovió el estudio de la puericultura y fue pionera en la enseñanza de ciegos, sordomudos y discapacitados. Entre 1904 y 1905, dio cursos de nivel universitario en la Facultad de Medicina, con la temática “Gimnasia Médica y Quinesioterapia”.
En 1913, empezó a retirarse de la actividad en la Escuela de Enfermeros y Masajistas y tres años después se retiró de la actividad docente. Sin embargo, en 1927 el gobierno la destinó nuevamente a Europa para interiorizarse en las técnicas educativas de los países desarrollados, y participó en Londres en el “Primer Congreso Eugenésico Internacional”.
Últimos años
En 1914 Cecilia fue homenajeada al cumplirse los 25 años de su graduación. Dos años más tarde, cuando se retiró de la docencia, fue otra vez agasajada. Sin embargo, obtuvo una modesta pensión ya que se le reconocieron 22 de los 25 años durante los cuales ejerció la medicina, de entre 45 que trabajó como docente.
En 1924 ingresó en la asociación Aves Argentinas, en ese momento Sociedad Ornitológica del Plata, para trabajar en la conservación de las aves y la naturaleza, movida quizá por el recuerdo del Entre Ríos rural donde transcurriera parte de su infancia. Permaneció como miembro activo el resto de su vida. Ya enferma, se había establecido en Los Cocos, Córdoba.[6][30]
Fallecida el 10 de abril de 1934, fue inhumada en el Cementerio Británico de Buenos Aires.
Feminismo y viajes internacionales
Participación internacional
Grierson tuvo su primer contacto con el feminismo tras la invitación al Segundo Congreso del Consejo Internacional de Mujeres que tuvo lugar en Londres en 1899. Ella, además de médica, poseía ciertas características que la hacían encajar en ese ámbito: tenía origen protestante y hablaba inglés. Su participación en el Congreso estuvo limitada ya que Argentina aún no contaba con un Consejo Nacional de Mujeres lo que hacía que su afiliación no fuera plena. Sin embargo, Grierson dio un discurso en inglés donde se refirió a la condición de la mujer en su país nata.[32] Al término de las sesiones fue nombrada vicepresidenta honoraria del Congreso con el fin de formar el Consejo Nacional de Mujeres en Argentina.[33]
Fundación y distanciamiento del Consejo Nacional de Mujeres
Grierson regresa de Londres con el objetivo de crear el Consejo Nacional de Mujeres en Argentina. Con el fin de garantizar una mayor adhesión debió negociar con las mujeres de la élite. Por tal motivo, invitó a Alvina Van Praet, en aquel entonces presidenta de la Sociedad de Beneficencia, a dirigir la institución. Este vínculo no estuvo exento de tensiones ya que ambas concebían distintos modelos de mujer y cada una de ellas tenían diversas maneras de comprender el rol del Consejo. Por un lado, Grierson abogaba por causas vinculadas a la mejora de los problemas socioeconómicos de las mujeres, mientras que Van Praet de Salas estaba alejada de cualquier posición radical en temas de género.[34]
La institución dictó conferencias, publicó una revista (Revista del Consejo Nacional de Mujeres) y participó en diversas causas a través de secciones como la Comisión Activa del Bienestar del Niño o la Subcomisión de Educación Doméstica, liderada por Grierson.
Su alejamiento del Consejo se debió al conflicto con Van Praet de Salas tras las celebraciones del centenario de la independencia. Según la perspectiva de Grierson, el temario de este evento no reflejaba la pluralidad de voces feministas que albergaba la institución. En un folleto titulado “Decadencia del CNM” y publicado un tiempo después de su distanciamiento definitivo, afirmaba que el consejo se había convertido en una institución parcial, olvidando su “carácter de amplia federación, para convertirse en un pequeño círculo lleno de personalismo estrecho y retrógrado”.[32]
Obras literarias

Grierson publicó numerosos libros entre los que se encuentran:
Histero-ovariotomías efectuada en el Hospital de Mujeres desde 1883 a 1886; su tesis de graduación en Medicina. Este trabajo estaba centrado en la indagación de sobre la salud de las mujeres y la seguridad de los pacientes en los hospitales, ante padecimientos ginecológicos que requerían complejas cirugías con alta mortalidad. Allí, Grierson incluye un estudio sobre las causas de estas afecciones con una significativa descripción de las condiciones sociales y ocupaciones que padecían antes de ingresar al hospital.[35] En esta obra la autora destaca que «casi todas las mujeres operadas de histero-ovariotomías sufren una modificación pasajera y notable del carácter, una marcada irascibilidad; aun aquellas que antes de operarse lo tenían suave y apacible, luego de la cirugía se enojan con todo el mundo, reniegan contra el médico, los practicantes, etc., hasta con las personas de la familia, a la que no quieren ver...», frase que aparece en las páginas 37 y 38 del capítulo 5. En las páginas 53 y 57, habla de la chaqueña María N., una aborigen que relata que su enfermedad comenzó tres años antes y que al segundo día de la operación, con 40° de fiebre solicitaba autorización para levantarse.[23]
Colonia de Monte Grande. Primera y única colonia formada por escoceses en Argentina, de 1925, impresa en los Talleres SA Casa Jacobo Peuser Ltda, escrita para evocar la vida de los colonos en ese territorio. Deseaba publicar ese libro en 1910, según escribió en la introducción, pero se encontró con una gran oposición. La redactó consultando periódicos de la época como el British Packet, The Standard, las Guías Blondell y los libros que los hermanos Parish Robertson publicaron, Buenos Aires desde setenta años atrás, escrito por Wilde, además de datos provistos por el consulado británico.[13]
Masaje Práctico de 1897 es considerado el libro precursor de la técnica kinesiólogica, actividad inhibida para las profesionales femeninas.[23] Según su autora, fue publicado a beneficio de la asociación de enfermeras y masajistas que acababa de formar.[36] Esta obra específica es la continuación de la obra de Ernesto Arberg, autor del primer libro sobre la especialidad en Sudamérica.[37]
Cuando regresó de su viaje a Europa en 1899 publicó Educación técnica de la mujer. El informe, publicado en 1902, nace de la encomendación del Ministerio de Instrucción Pública con el objetivo de estudiar la experiencia europea en la enseñanza de las escuelas industriales para mujeres. El viaje de Grierson la llevó a visitar escuelas profesionales para mujeres en Alemania, Bélgica, Holanda, Suiza, el Imperio Austrohúngaro, Francia, Inglaterra y Suecia. Esta obra fue utilizada como libro de texto para la instrucción de maestras y se asemeja a Educación popular de Domingo Faustino Sarmiento, al incluir programas de escuelas extranjeras como modelos para mejorar la educación argentina.[38]
En 1909 publicó Primeros auxilios en el caso de accidente e indisposiciones repentinas, obra editada por la casa editora y librería Las Ciencias e impresa por Adolfo Grau. Un año después publicó La educación del ciego y cuidado del enfermo.[23] Continuó su producción literaria sobre medicina en 1912 editando Guía de la enfermera y Cuidado de enfermos.
Forma parte de su extensa producción literaria el estudio exhaustivo sobre el Código Civil argentino vigente en aquellos tiempos, que demuestra que la mujer casada en su país tenía los mismos derechos que un niño, y que contribuyó a la reforma legal de 1926, que otorgaba nuevos derechos a las mujeres que contrajeran matrimonio.
Homenajes
Grierson recibió incontables agradecimientos y homenajes por una vida de resultados en favor de la educación y la medicina argentina:
Varias ciudades argentinas la homenajearon con su nombre en alguna de sus calles. En la ciudad capital argentina la Ordenanza 49668 de 1995 le puso el nombre de mujeres a las calles del nuevo barrio Puerto Madero, la Cecilia Grierson conforma el límite Este del barrio.[39][40]
Llevan su nombre establecimientos del país como la Escuela Nacional de Enfermería; el Isfdyt 242, de Navarro;[41] el Bachiller en Ciencias Sociales 508 de Santa Fe;[42] la Secundaria 13, en Moreno;[43] la 502 de Tandil; la Secundaria 205 Municipal en Mar del Plata;[44] la Comercial 15 en el barrio porteño de Saavedra;[45][46] la Secundaria 27, en El Talar, de Tigre,[47] y la Secundaria 45, en Berazategui.[48]
Su retrato se encuentra en el Salón Mujeres Argentinas de la Casa Rosada, junto a figuras argentinas como Victoria Ocampo, Juana Azurduy, Alicia Moreau de Justo, Eva Perón.[49] Un sello postal del Estado Argentino la conmemora.
El Hospital Zonal General de Agudos de la ciudad bonaerense de Guernica (Presidente Perón) lleva su nombre.

En 1980, se creó la plaza Cecilia Grierson bajo la Ordenanza 35.659-1980, BM 16.252 en el barrio de San Telmo de la ciudad de Buenos Aires sobre la avenida San Juan al 600.[50] En 1991, fue ocupada de manera ilegal por ciudadanos en situación de calle que la utilizaron como refugio hasta que en 2015 fue reinaugurada.[51][52]
En 2018, el Consejo Directivo de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de La Plata, a instancias del claustro estudiantil, impuso su nombre al Espacio Académico del Hospital Escuela General San Martín, de La Plata.
El 22 de noviembre de 2016 el sitio web de búsquedas Google la homenajeó en el 157.º aniversario de su nacimiento con un doodle, cambiando su logo por una ilustración en la que se encuentra ella.[53]
En 2016, el Centro Argentino de Información Científica y Tecnológica-Conicet creó el Directorio de científicos argentinos Dra. Grierson, una base de datos orientada a la identificación de autoridades científicas de Argentina desde su fundación como país.[54]
Desde 2022 el aula magna del Hospital San Roque, de Gonnet, lleva su nombre.
El 18 de octubre de 2023, el Conicet publicó la presentación de la primera vacuna diseñada y desarrollada íntegra en Argentina: “ARVAC Cecilia Grierson” como refuerzo contra el COVID-19. Fue realizada por especialistas del Conicet, la Universidad Nacional de San Martín y el Laboratorio Cassará y servirá para abastecer al territorio nacional, exportar a otros países y de plataforma tecnológica para el desarrollo de otras vacunas.
En mayo de 2023, el Banco Central de la República Argentina puso en circulación un billete conmemorativo de 2000 pesos argentinos con la imagen de Grierson, Ramón Carrillo y el Instituto Malbran.[55]
El 25 de enero de 2024, se inaugura la estación Cecilia Grierson del Ferrocarril Belgrano Norte, entre las estaciones Villa Rosa y Del Viso.[56]