Ceiba trischistandra
especie de planta
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Ceiba trischistandra llamado también Ceiba, Ceibo costeño o mayormente Ceibo en su área de origen, es una especie de planta arbórea caducifolia de gran tamaño del género Ceiba perteneciente a la familia de las Malvaceae. Es originaria de Ecuador y el norte de Perú, en la ecorregión del Bosque seco ecuatorial que comparten.[1][2]
| Ceiba trischistandra Ceibo | ||
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| Estado de conservación | ||
| No evaluada por la UICN | ||
| Taxonomía | ||
| Reino: | Plantae | |
| Subreino: | Tracheobionta | |
| División: | Magnoliophyta | |
| Clase: | Magnoliopsida | |
| Subclase: | Dilleniidae | |
| Orden: | Malvales | |
| Familia: | Malvaceae | |
| Subfamilia: | Bombacoideae | |
| Género: | Ceiba | |
| Especie: |
Ceiba trischistandra (A.Gray) Bakh. (1924) | |
| Sinonimia | ||
Eriodendron trischistandrum A.Gray | ||
Descripción
Es un árbol caducifolio de gran tamaño que puede alcanzar aproximadamente entre 20 y 40 m de altura y hasta cerca de 2 m de diámetro a la altura del pecho. Presenta ramificación simpodial, tronco ensanchado y raíces tubulares bien desarrolladas. La corteza externa es verde clara y capaz de realizar fotosíntesis durante la estación seca; en individuos jóvenes suele portar abundantes espinas cónicas.
Las hojas son compuestas, alternas y digitadas, con longitudes totales de alrededor de 25–40 cm. Cada hoja posee generalmente entre cinco y nueve folíolos de forma oblongo-lanceolada, con margen entero, de unos 10–15 cm de largo por 6–10 cm de ancho, con la nervadura central destacada.
Las flores se agrupan en racimos laterales que pueden contener hasta una docena de botones florales, aunque ocasionalmente aparecen solitarias. Presentan cálices carnosos de tonalidad rojiza a púrpura y pétalos por lo general blancos, a veces con variaciones de tonos rosas.
El fruto corresponde a una cápsula pentacarpelar de contorno elipsoidal o elíptico-oblongo, colgante, de aproximadamente 10–16 cm de largo y 5–8 cm de ancho. Las semillas de color oscuro están rodeadas por fibras blancas que facilitan su dispersión por el viento. [3]
Taxonomía
Ceiba trischistandra fue descrita por primera vez por Asa Gray en el género Eriodendron en 1854, posteriormente absorbida en el género ceiba por la reclasificación de Reinier Bakhuizen van den Brink y publicado en Bulletin du Jardin Botanique de Buitenzorg en el año 1924.[4]
Distribución
Es una especie propia y endémica de la denominada región tumbesina o Bosque seco ecuatorial, que abarca el occidente del Ecuador y el noroeste del Perú, tanto las subdivisiones de esta ecorregión como son el Bosque seco de Tumbes-Piura y el Bosque seco ecuatoriano. Habita principalmente en bosques xerofíticos de la costa ecuatoriana desde las provincias de Manabí hasta Loja; hacia el sur su distribución continúa en valles secos interandinos y en el noroeste peruano, especialmente concentrado en las regiones de Tumbes y Piura, con números muy reducidos, fragmentados o extintos al sur.[3]
Dentro del Perú se encuentra sobre todo en formaciones de bosque seco clasificadas como bosque seco de colinas y de montaña, particularmente a lo largo de la vertiente occidental andina. En estos ambientes aparece con mayor frecuencia entre aproximadamente 500 y 1200 m s. n. m. (metros sobre el nivel del mar).
La especie se desarrolla en climas cálidos, con temperaturas medias cercanas a los 24 °C, y precipitaciones anuales relativamente bajas, generalmente entre 250 y 800 mm. Puede encontrarse desde alrededor de 300 hasta 1500 m s. n. m., ocupando zonas de vida asociadas a matorrales espinosos y bosques secos premontanos. Crece en suelos de textura fina a moderadamente fina, a menudo con presencia de grava superficial, y también en sustratos profundos de tonalidades rojizas o amarillentas caracterizados por bajo contenido de materia orgánica y nitrógeno.
Estado de conservación
Aunque Ceiba trichistandra no cuenta con una evaluación global en la Lista Roja de la UICN, se han señalado presiones sobre sus poblaciones relacionadas con actividades humanas. Entre ellas se incluyen la tala por expansión de la frontera agrícola y daños ocasionados a los árboles durante la captura de aves que anidan en sus ramas o durante la recolección de miel. Estas acciones pueden afectar la integridad de los individuos y su regeneración en áreas intervenidas.[3]