Cenizas del cielo
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| Cenizas del cielo | ||
|---|---|---|
| Ficha técnica | ||
| Dirección | ||
| Producción | Loris Omedes | |
| Guion | José Antonio Quirós, Dionisio Pérez Galindo, con la colaboración de Ignacio del Moral | |
| Música | Ramón Prada | |
| Fotografía | Álvaro Gutiérrez | |
| Montaje | Fernando Pardo | |
| Protagonistas | Celso Bugallo | |
| Ver todos los créditos (IMDb) | ||
| Datos y cifras | ||
| País |
| |
| Año | 2008 | |
| Género | Drama, Comedia naturalista | |
| Duración | 96 minutos | |
| Idioma(s) | Español | |
| Compañías | ||
| Productora | Bausan Films, El Nacedón Films | |
| Presupuesto | 1 750 000 Euros | |
| Ficha en IMDb Ficha en FilmAffinity | ||
Cenizas del cielo es una película española de drama y comedia naturalista estrenada en 2008, dirigida por José Antonio Quirós y ambientada en un valle asturiano amenazado por una central térmica. Está considerada como la primera película española que aborda la problemática medioambiental.[1][2]
El escocés Pol Ferguson (Gary Piquer) llega hasta el Valle Negrón, donde la gran central térmica del pueblo capta enseguida su atención. Pol pretendía viajar hasta la costa y para visitar monumentos históricos, pero la caravana en la que viaja se estropea, por lo que se ve obligado a quedarse allí. Un día, conoce a Federico (Celso Bugallo), un hombre de unos sesenta años, que está convencido de que el Compromiso de Kyoto va a acabar cerrando la central Térmica, pero que por más que espera no sucede nada.[3]
Pol, pronto conoce las singularidades del lugar, incluidos sus habitantes. Cristina (Clara Segura), una mujer con dos hijos que vive pegada a la central, una pareja (Fran Sariego y Beatriz Rico) que asegura que debido a la contaminación de la central térmica no pueden tener hijos, un minero prejubilado cuya obsesión principal es el golf (Adriano Prieto)... Ferguson, acostumbrado a viajes fugaces, se dejará atrapar por la amabilidad de los lugareños y su problema con la central eléctrica.[3]
Reparto
| Actor / Actriz | Personaje |
| Celso Bugallo | Federico |
| Gary Piquer | Pol Ferguson |
| Clara Segura | Cristina |
| Beatriz Rico | Tati |
| Fran Sariego | Mario |
| Txema Blasco | Manolo |
| Eduardo Antuña | |
| Adriano Prieto | Minero prejubilado |
Producción
La película fue dirigida por José Antonio Quirós y contó con la colaboración en el guion del dramaturgo y guionista Ignacio del Moral. Fue rodada en Ribera de Arriba.[4] La producción corrió a cargo de Bausan Films y El Nacedón Films, con Loris Omedes como productor.
Reacciones
«El asturiano José Antonio Quirós ilustra un cine militante que persigue el cambio ideológico y social mediante la denuncia de la energía contaminante y sus efectos letales sobre el idílico entorno rural en el que se asienta. La película dialoga con las agendas ecologistas y con el topos campo/ciudad; (...) Este trabajo usa teorías ecocríticas de marca-lugar para analizar la poética del espacio rural como lugar de resistencia a las prácticas insostenibles del industrialismo y la capacidad transformadora de la marca regional/nacional» Alfredo Martínez-Expósito. Universidad de Melbourne[5]
«Después de Pídele cuentas al rey, donde un minero viajaba a pie a Madrid con la intención de entrevistarse con el monarca, José Antonio Quirós persevera en su cine de denuncia social. Sin moverse en esta ocasión de un plácido rincón de Asturias, se pone (y nos pone) de parte del protagonista, un honesto campesino que lleva 40 años intentando que la central térmica que domina el valle (y pudre con sus humos contaminantes frutas y verduras, extermina los salmones del río e incluso se dice que daña los espermatozoides) se cierre y que ahora ve en el acuerdo de Kyoto el momento oportuno.» Jordi Batlle. Fotogramas[6]
«Más allá de la crítica de las injusticias ecológicas y de las absurdas incoherencias que se pueden producir en este campo, el film es una simpática representación costumbrista. Hay cariño y ternura a la hora de tratar a los pintorescos personajes y de mostrarles como gente de gran corazón, aunque sean inevitables algunas rencillas entre ellos. Puede achacarse a la historia el haber caído en algún tópico sonado, como el del turista que de la noche a la mañana cae bien a todo el mundo y se convierte en cuestión de días en alguien sorprendentemente querido (también para llevárselo a la cama cuantas veces haga falta). Por lo demás, están bien dibujados los diferentes personajes y las situaciones cómicas son frecuentes y eficaces, sobre todo las protagonizadas por el suegro pescador y por el golfista patoso. Cine 21[7]