Este poblado o quizás pequeño castellum (fortificación), ha sido fechado en el siglo V a. C. Presenta un buen control visual del territorio y se encuentra en un lugar cercano a un paso natural que conduce a la zona portuaria de Torremuelle y además “se ubica en las cercanías de las minas de hierro, que quizás se explotaran en este momento”.[1]
Sobre los resultados de las intervenciones arqueológicas efectuadas en el lugar, tenemos escasas noticias.[2] Entre estas noticias recopiladas por Rodríguez Oliva,[3] se menciona la aparición de restos de ánforas púnicas, cerámicas griegas y campanienses, así como una fíbula o broche de bronce, con una cronología que abarcaría desde el siglo IV al II a. C., aunque bien es cierto que esta cronología se ha podido rebajar hasta el siglo V a. C. a raíz del estudio de los materiales, actualmente depositados en el Museo Provincial de Málaga3.