Certificado de travesti
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Un certificado de travesti era una nota de un médico administrada por los gobiernos del Imperio Alemán y la República de Weimar bajo el apoyo del sexólogo Magnus Hirschfeld. Estas identificaban una persona como travesti. Durante este tiempo, travesti se refería a cualquier individuo cuya identidad de género no era considerada compatible con su asignación de sexo. Este grupo incluía a personas travesti así como a personas transgénero.[1]

Entre 1908 y 1933, se otorgaron posiblemente docenas de estos certificados por la policía alemana.[2] El certificado era otorgado principalmente a travestis que eran de clase media y heterosexuales para evitar que fueran asociados con la cultura gay y lesbiana en la Alemania Weimar. El certificado autorizaba, a la persona portadora, a usar prendas que correspondieran con su identidad de género.[1]
Estos certificados fueron anulados e invalidados cuando Adolf Hitler llegó a la cancillería en 1933. El acoso hacia las personas transgénero e individuos que no se identificaban con su género asignado se incrementó en la era de la Alemania nazi.[1]
A comienzos del siglo XX en Alemania, el travestismo no era ilegal por sí mismo.[3]Sin embargo, quienes desafiaban las normas de género a través de su forma de vestir se exponían a consecuencias legales, como ser arrestadas o enfrentarse a cargos por causar escándalo público o alterar el orden.[3]Magnus Hirschfeld tuvo un rol clave en ayudar a estas personas a enfrentar dichas dificultades, asistiendo en la obtención de documentos policiales que respaldaban su expresión de género como una manifestación legítima de su identidad sexual.[3]Él presentaba informes a la policía para justificar la emisión de pases de travestismo a sus pacientes.[3]Gracias a sus gestiones, estos pases evolucionaron hasta convertirse en permisos más formales, respaldados por el Estado, especialmente durante la época de la República de Weimar.[3]

Entre 1908 y 1909, se emitió el primer certificado de travesti registrado a una persona transmasculina conocida como Katharina T. Aunque se le negó legalmente el cambio de nombre, recibió apoyo para gestionarlo.[4]Desde entonces hasta 1933, la policía alemana, con el respaldo de Magnus Hirschfeld, otorgó posiblemente varias docenas de estos permisos.[5][6]Las evaluaciones médicas necesarias contaron con la colaboración del médico Iwan Bloch.[7]Estos certificados eran otorgados principalmente a personas heterosexuales de clase media transfemeninas, con el fin de evitar cualquier vínculo con la cultura gay y lesbiana de la Alemania de Weimar. El certificado permitía a la persona vestir en espacios públicos de acuerdo con su identidad de género, ofreciendo cierta protección frente a sanciones legales.[1]
Aunque en la década de 1920 los certificados de travesti comenzaron a otorgarse con mayor frecuencia, el cambio de nombre seguía representando una dificultad. No fue sino hasta 1919 y 1920 que se permitió incluir el nombre completo en estos permisos, aunque aún persistían restricciones que impedían el acceso libre y generalizado a dichos cambios.[8]
A comienzos del siglo XX, el concepto de travestismo era tan nuevo que la historia de alguien que poseía un Transvestitenschein (certificado de travestismo) llegó a tener repercusión internacional. Un ejemplo de ello fue el caso de la condesa Geraldine von Zobeltitz, una noble trans de Berlín, cuya historia fue publicada el 11 de agosto de 1912 en el periódico estadounidense Asheville Citizen-Times.[9]

