Ciclogénesis explosiva
ciclón extratropical de rápida profundización y por consiguiente intensificación
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La ciclogénesis explosiva (también conocida como bomba meteorológica,[1] desarrollo explosivo,[2] ciclón bomba,[3][4] borrasca explosiva,[5] o bombogénesis[6][7][8]) se refiere a un sistema de baja presión ciclónico extratropical que experimenta una rápida caída de su presión superficial central. El cambio de presión necesario para clasificar una ciclogénesis extratropical como ciclogénesis explosiva depende de la latitud. Por ejemplo, a 60° de latitud, se produce una ciclogénesis explosiva si la presión superficial central del sistema disminuye en al menos 24 hectopascales (0,71 inHg) en 24 horas; mientras que para 30° de latitud, el mismo se produce si la presión central disminuye tan solo alrededor de 14 hectopascales (0,35 inHg) o más, en 24 horas.[9][10] Se trata de un fenómeno predominantemente marítimo, invernal,[9][11] pero que también se produce en entornos continentales.[12][13] Este proceso es el equivalente extratropical de la profundización rápida tropical. Aunque su ciclogénesis es completamente diferente a la de los ciclones tropicales (huracanes), los ciclones bomba pueden producir fuertes precipitaciones y vientos sostenidos de 119 a 153 km/h, el mismo orden que las primeras categorías de la escala Saffir-Simpson para ciclones tropicales.[14] Aunque sólo una minoría de ciclones bomba llegan a ser tan fuertes, algunos más débiles también pueden causar daños significativos.

Historia
En las décadas de 1940 y 1950, los meteorólogos de la Escuela de Meteorología de Bergen, en Noruega, comenzaron a llamar informalmente "bombas" a algunas tormentas que crecían sobre el mar porque se desarrollaban “con una gran ferocidad raramente vista sobre la tierra”.[15]
En la década de 1970, los términos "ciclogénesis explosiva", "ciclón bomba" e incluso "bombas meteorológicas" serían posteriormente utilizados por los profesores del MIT Fred Sanders y John Gyakum quienes basándose en el trabajo de la década de 1950 de Tor Bergeron, serían quienes populizarían dichos término en un artículo de 1980 publicado en Monthly Weather Review.[16][15] Tor Bergeron introdujo el concepto de "ciclón bomba", definiéndolo como un ciclón extratropical a 60°N con una tasa de profundización de 24 hPa en 24 horas.[17] Sin embargo Bergeron solo se centró en borrascas que ocurrían alrededor de la latitud de Bergen (~60° N), lo cual llevó a Sanders y a Gyakum a retomar y expandir la definición de ciclón bomba de Bergeron para aplicarla a cualquier latitud (φ) y a ambos hemisferios, definiendo así una ciclogénesis explosiva como un ciclón extratropical de latitud φ y una profundización ∆mslp/24h (tasa de caída de la presión superficial central del ciclón en 24 horas), tal que:[16][17][18]
Sanders y Gyakum señalaron que una intensificación equivalente depende de la latitud: en los polos esto sería una caída de presión de 28 hPa/24 horas, mientras que a 25 grados de latitud sería de sólo 12 hPa/24 horas.

Todas estas tasas califican para lo que Sanders y Gyakum denominaron "1 bergeron".[16][18] La definición de Sanders y Gyakum de 1980, es utilizada en el Glosario de Meteorología de la Sociedad Meteorológica Americana en el cual se indica que los ciclones bomba son predominantemente "eventos marítimos de la estación fría".[18]
Formación
La inestabilidad baroclínica se ha citado como uno de los principales mecanismos para el desarrollo de la mayoría de los ciclones con mayor profundización explosiva.[20] Sin embargo, los roles relativos de los procesos baroclínicos y adiabáticos en la profundización explosiva de los ciclones extratropicales, han sido objeto de debate (citando estudios de casos) durante mucho tiempo.[21] Otros factores incluyen la posición relativa de una vaguada de 500 hPa y los patrones de espesor, los procesos frontogenéticos de la troposfera profunda que ocurren tanto aguas arriba como aguas abajo de la baja superficie, la influencia de la interacción aire-mar y la liberación de calor latente.[17]
Regiones y movimiento

Las cuatro regiones más activas donde ocurre la ciclogénesis explosiva extratropical en el mundo son el Pacífico Noroeste, el Atlántico Norte, el Pacífico Sudoeste y el Atlántico Sur.[22]
En el hemisferio norte, la frecuencia máxima de ciclones que se profundizan explosivamente se encuentra dentro o al norte de la corriente del Golfo del Atlántico, la corriente de Kuroshio en el Pacífico occidental,[23] y en el Pacífico oriental. En el hemisferio sur, la mayoría de ciclones bomba se desarrollan en las latitudes medias y migran al sureste, se observan en las bajas presiones de la costa este de Australia por encima de la corriente de Australia Oriental, lo que demuestra la importancia de la interacción aire-mar en el inicio y rápido desarrollo de ciclones extratropicales.[24][17] Mientras que en Sudamérica, estos fenómenos se observan principalmente entre la primavera e invierno, y se denominan simplemente temporales. En la región del Río de la Plata se les conoce específicamente como sudestadas de mal tiempo, debido a los fuertes vientos y olas que traen del sureste que impiden que este drene normalmente al atlántico.[25] La mayoría de las sudestadas se deben simplemente a procesos de ciclogénesis extratropical comunes, solo las sudestadas más intensas han estado asociadas a eventos de ciclogénesis explosiva (véase, eventos notables).
Los ciclones que se profundizan explosivamente al sur de los 50°S a menudo muestran un movimiento hacia el ecuador, en contraste con el movimiento hacia los polos de la mayoría de los ciclones bombas del hemisferio norte.[17] A lo largo del año se desarrollan de forma explosiva un promedio de 45 ciclones en el hemisferio norte y 26 en el hemisferio sur, la mayoría durante el invierno del respectivo hemisferio. Se ha observado una menor estacionalidad en los fenómenos de ciclogénesis explosiva en el hemisferio sur.[17]
Otros usos de "bomba meteorológica"
El término "bomba meteorológica" se utiliza popularmente en Nueva Zelanda para describir fenómenos meteorológicos dramáticos o destructivos. En raras ocasiones los eventos constituyen verdaderos casos de ciclogénesis explosiva, ya que la rápida profundización de las áreas de baja presión es poco común alrededor de Nueva Zelanda.[26][27] Este uso de "bomba" puede llevar a confusión con el término meteorológico definido más estrictamente. En Japón, el término bomb cyclone (爆弾低気圧, bakudan teikiatsu) se utiliza tanto académica como comúnmente para referirse a un ciclón extratropical que cumple las condiciones meteorológicas de "bomba".[28][29]
El término "bomba" puede resultar algo controvertido. Cuando los investigadores europeos protestaron porque se trataba de un término bastante bélico, Fred Sanders, coautor del artículo que introdujo el uso meteorológico, bromeó: «Entonces, ¿por qué utilizan el término "frente"?»[30]
Eventos notables
- Un notable fenómeno de ciclogénesis explosiva se desarrolló en plena región central de Argentina en noviembre de 1999, dejando ráfagas de viento de más de 100 km/h por toda la región, y cuyo frente frío asociado produciría tormentas severas en el noreste de Argentina, Paraguay y Brasil.
- Considerado el peor evento meteorológico en la historia de Uruguay, el conocido como temporal de 2005 fue provocado por un excepcional fenómeno de ciclogénesis explosiva que dejó intensas precipitaciones y ráfagas de hasta 190 km/h que afectaron todo el sur de Uruguay y norte de Buenos Aires, dejando tras de si 10 fallecidos, más de 1000 evacuados, miles de árboles caídos y daños millonarios en infraestructuras.




