Circe Invidiosa
Circe Invidiosa es una pintura de John William Waterhouse completada en 1892. Es la segunda representación del pintor del personaje mitológico clásico Circe, después de Circe ofreciendo la copa a Odiseo de 1891. Waterhouse más tarde retomaría al tema de Circe por tercera vez con La hechicera de 1911. Esta representación mitológica se basa en la historia de Ovidio en Las metamorfosis, donde Circe convierte a Escila, su rival, en un monstruo marino horrible, únicamente porque Glauco despreció los avances románticos de la hechicera con la esperanza de alcanzar el amor de Escila. Circe Invidiosa es parte de la colección de la Galería de Arte de Australia del Sur en Adelaida, que también es propietaria de Los favoritos del emperador Honorio de 1883, también de Waterhouse.
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| 'Circe Invidiosa' | ||
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| Autor | John William Waterhouse | |
| Creación | 1892 | |
| Ubicación | Art Gallery of South Australia en Adelaida | |
| Material | Óleo | |
| Técnica | Óleo sobre lienzo | |
| Dimensiones | 180,7 centímetros × 87,4 centímetros | |
Circe Invidiosa es una pintura de John William Waterhouse completada en 1892. Es la segunda representación del pintor del personaje mitológico clásico Circe, después de Circe ofreciendo la copa a Odiseo (Circe Offering the Cup to Odysseus) de 1891. Waterhouse más tarde retomaría al tema de Circe por tercera vez con La hechicera (The Sorceress) de 1911.
Esta representación mitológica se basa en la historia de Ovidio en Las metamorfosis, donde Circe convierte a Escila, su rival, en un monstruo marino horrible, únicamente porque Glauco despreció los avances románticos de la hechicera con la esperanza de alcanzar el amor de Escila.[1]

Circe Invidiosa es parte de la colección de la Galería de Arte de Australia del Sur (Art Gallery of South Australia) en Adelaida, que también es propietaria de Los favoritos del emperador Honorio (The Favourites of the Emperor Honorius) de 1883, también de Waterhouse.[2]
El mito de Circe, Glauco y Escila se origina en el Libro XIV de Las metamorfosis. La escena específica en la que Waterhouse basa esta pintura se produce en las líneas 52-65 del poema épico:
- "Pequeño había un abismo, ensenado en curvos arcos, grato descanso de Escila, adonde ella se retiraba del hervor del mar y del cielo, cuando muchísimo en mitad de su orbe el sol era y mínimas desde su vértice hiciera las sombras. Éste la diosa previamente lo malogra, y con venenos hacedores de portentos lo inquina. Aquí, exprimidos líquidos de una raíz dañosa asperja, y, oscuro, del rodeo de sus palabras nuevas, en tres novenas la canción largamente murmura con su mágica boca. Escila llegó y hasta el vientre en su mitad había descendido, cuando desfigurarse sus ingles merced a monstruos que ladraban contempló y, al principio, creyendo que no aquellas de su cuerpo eran partes, rehúye y espanta y teme las bocas protervas de los perros, pero a los que huye consigo arrastra a una, y el cuerpo buscando de sus muslos, y piernas, y pies, cerbéreos belfos en vez de las partes aquellas encuentra."[3]
La versión del mito de Waterhouse muestra de manera similar a Circe flotando sobre el agua en la cala, vertiendo la pócima de veneno verde brillante en el agua. Bajo sus pies, las 'formas de ladridos' de Escila ya se arremolinan en las burbujeantes profundidades del agua, la transformación está en marcha. No hay énfasis ni en la forma humana de Escila ni en su forma monstruosa. Más bien, es el poder de la oscura mirada de Circe y los celos que se vislumbran los que gobiernan esta escena, mientras que los colores vivos y profundos, verdes y azules, giran alrededor de su figura.