Circulación cerebral
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La circulación cerebral es el movimiento de sangre que abastece al encéfalo a través de la red de arterias y venas cerebrales. El ritmo normal del flujo sanguíneo cerebral en un humano adulto es de 750 mililitros (mL) por minuto, lo que representa un 15 % del gasto cardíaco. Las arterias llevan sangre oxigenada, glucosa y otros nutrientes hacia el encéfalo, y las venas traen la sangre desoxigenada de vuelta al corazón eliminando el dióxido de carbono, el ácido láctico y otros productos metabólicos. Dado que el encéfalo es muy vulnerable a riesgos en su riego sanguíneo, el sistema circulatorio cerebral cuenta con muchos mecanismos de protección, entre ellos la autorregulación de los vasos sanguíneos, cuyo fallo puede provocar un accidente cerebrovascular. A la cantidad de sangre que transporta la circulación cerebral se le conoce como flujo sanguíneo cerebral. La presencia de campos gravitatorios o de aceleraciones también determinan variaciones en el movimiento y distribución de la sangre en el encéfalo, como cuando se está colgado cabeza abajo.
Circulación cerebral anterior

El flujo sanguíneo del encéfalo humano se divide, entre los segmentos anterior y posterior, relacionados con las diferentes arterias que irrigan al encéfalo. Los dos pares de arterias principales son las arterias carótidas internas, que irrigan el prosencéfalo, y las arterias vertebrales, que irrigan el tronco encefálico y el rombencéfalo.
Las circulaciones cerebrales anterior y posterior están interconectadas a través de las arterias comunicantes posteriores bilaterales. Forman parte del polígono de Willis, que suministra circulación de refuerzo al cerebro. En caso de oclusión de una de las arterias de suministro, el polígono de Willis proporciona interconexiones entre la circulación cerebral anterior y posterior a lo largo de la base de la bóveda craneal, aportando sangre a los tejidos que de otro modo se volverían isquémicos.
La circulación cerebral anterior es el riego sanguíneo hacia la porción anterior del encéfalo. Su irrigación proviene de las siguientes arterias:
- Arterias carótidas internas: Estas arterias de gran tamaño son las ramas intermedias de las arterias carótidas comunes del cuello que entran en el cráneo, a diferencia de las ramas de la carótida externa que irrigan los tejidos faciales. La arteria carótida interna se ramifica hacia la arteria anterior cerebral y continúa hasta formar la arteria cerebral media.
- Arteria cerebral anterior (ACA)
- Arteria comunicante anterior: que conecta las dos arterias cerebrales anteriores.
- Arteria cerebral media (ACM)
Circulación cerebral posterior

El sistema vertebro-basilar sostiene el riego sanguíneo hacia la porción posterior del encéfalo, incluyendo los lóbulos occipitales, el cerebelo y el tronco encefálico.
Su irrigación proviene de las siguientes arterias:
- Arterias vertebrales: Estas arterias de menor tamaño se ramifican desde las arterias subclavias y, principalmente, irrigan los hombros, la parte lateral del tórax y los brazos. Dentro del cráneo, las dos arterias vertebrales se fusionan y forman la arteria basilar.
- Arteria basilar: Irriga el mesencéfalo, el cerebelo y habitualmente se ramifica en la arteria cerebral posterior.
- Arteria cerebelosa inferior anterior (ACIA)
- Ramas pontinas
- Arteria cerebelosa superior (ACS)
- Arteria cerebral posterior (ACP)
- Arteria comunicante posterior:
El trastorno del riego cerebral posterior es bien conocido como insuficiencia vertebral-basilar.
Drenaje venoso

El drenaje venoso del cerebro se puede separar en dos subdivisiones: superficial y profundo.
El sistema superficial está conformado por los senos venosos durales cuyas paredes, a diferencia de las venas comunes, están compuestas de duramadre. Por lo tanto, los senos durales están localizados en la superficie del cerebro. El seno sagital superior, el más prominente de todos, fluye en el plano sagital por debajo de la línea media de la bóveda cerebral, posterior e inferiormente a la confluencia de los senos, donde el drenaje superficial se une con el seno que, fundamentalmente, drena el sistema venoso profundo. Desde ahí, dos senos transversales se bifurcan y se desplazan lateral e inferiormente en forma de ese formando los senos sigmoideos que, a su vez, dan lugar a las dos venas yugulares. En el cuello, las venas yugulares, paralelas al curso ascendente de las arterias carótidas, drenan la sangre hacia la vena cava superior.
El drenaje venoso profundo está compuesto principalmente por venas situadas dentro de las estructuras profundas del encéfalo, que se unen detrás del mesencéfalo para formar la vena de Galeno. Esta vena se fusiona con el seno sagital inferior para formar el seno recto que, a su vez, se une al sistema venoso superficial mencionado anteriormente en la confluencia de los senos.
La insuficiencia del drenaje venoso se conoce como insuficiencia venosa cerebroespinal crónica.