Circuncisión de Jesús (Zurbarán)

Circuncisión de Jesús es el tema de un cuadro de Francisco de Zurbarán, que compone la referencia 123 en el catálogo razonado y crítico, realizado por Odile Delenda, historiadora del arte especializada en este pintor. From Wikipedia, the free encyclopedia

Año 1639
Autor Francisco de Zurbarán
Técnica Óleo sobre lienzo
Estilo Barroco
La Circuncisión de Jesús
Año 1639
Autor Francisco de Zurbarán
Técnica Óleo sobre lienzo
Estilo Barroco
Tamaño 263 cm × 175 cm
Localización Museo de Grenoble, Grenoble, Francia

Circuncisión de Jesús es el tema de un cuadro de Francisco de Zurbarán, que compone la referencia 123 en el catálogo razonado y crítico, realizado por Odile Delenda, historiadora del arte especializada en este pintor.

Iconografía

La circuncisión —rito de la ley mosaica— se realizaba el octavo día después del nacimiento de un varón, asociado a la imposición de su nombre por parte del padre. De entre los evangelios canónicos, solo Lucas menciona la circuncisión de Jesús.[1]

Este episodio no ha sido muy tratado en el arte cristiano, al ser considerado un ritual desagradable y obsoleto, felizmente substituido por el bautismo.[2] La mayoría de exégetas lo situaban en el mismo pesebre de Belén, teniendo como oficiante a José de Nazaret. En el siglo XVII, Francisco Pacheco recomendaba representar no el acto en si, sino a la Virgen consolando al Niño después del ritual, en el mismo pesebre, pero los artistas generalmente prefirieron disponer los personajes en una sinagoga, acentuado el decoro, y muy de acuerdo a las normas derivadas de la contrarreforma.[3]

Los comitentes debieron pedir a Zurbarán una descripción realista, exaltando la obediencia, uno de los votos monásticos de los cartujos.[4]

Análisis de la obra

Datos técnicos y registrales

Descripción de la obra

La composición está ordenada con unas formas claramente inteligibles. A la crudeza del acto se opone el inmovilismo de los personajes, cuyas cabezas forman un círculo, de donde parece salir la gran columna —sobre un pedestal— tan frecuente en los lienzos de Zurbarán.[8]

El Niño Jesús es representado desnudo, en el centro de la composición. Está sobre una especie de altar, sostenido por el sumo sacerdote, que viste de azul oscuro y tiene sus manos veladas por una estola violeta. El mohel, que lleva a cabo la intervención, lleva también un fastuoso indumento. A las magníficas vestiduras de estos dos sacerdotes se contraponen los sencillos vestidos de los acólitos, algunos con gorro frigio. San José queda solo a la derecha, en actitud de recogimiento. Al igual que en La Natividad, Zurbarán representa a un mancebo, que invita al espectador a entrar en la escena. Lleva una suntuosa jarra en una bandeja, quizás una alusión al agua bautismal que substitute a la circuncisión.[9]

El colorido es menos intenso que el de los otros lienzos del retablo, basándose en blancos, grises y verdes, con algunos retazos de rojo y ocre. El pórtico del fondo, fuertemente iluminado, produce un efecto de penumbra y contraluz, evocando los patios del renacimiento sevillano.[10]

Procedencia

Referencias

Bibliografía

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