El 19 de julio de 1936 con el triunfo del golpe de Estado franquista, el jefe de la Falange palentina formó una brigada compuesta por falangistas y guardias civiles que recorrieron los pueblos de la provincia instaurando el terror y eliminando cualquier tipo de resistencia republicana.[3]
Una de las primeras víctimas fue la maestra Sofía Polo Giménez que se había quedado para dirigir las colonias de verano. El 13 de agosto fue secuestrada, violada y brutalmente asesinada. Mientras, Arturo Sanmartín Suñer, su marido, se había refugiado en el sótano del grupo escolar Modesto Lafuente, donde Ubaldina tenía su domicilio particular. Impidió el registro a pesar de los disparos intimidatorios que disparaban los falangistas contra el edificio.[4] Carmen, la hija mayor de Ubaldina, era la encargada de bajarle la comida.
El 1 de septiembre de 1936 Palencia ya estaba encuadrada en el Nuevo Estado Nacional Católico y se inició solemnemente el curso escolar con el lema: La Restauración del Crucifijo. Ubaldina asistió al acto acompañada de su hija Mª Luisa. El obispo Manuel González García (canonizado en 2016 por el papa Francisco) se refirió a ella y delante de todos la acusó de haber retirado los crucifijos de las escuelas y haber prescindido de la religión durante la República. Una vez en la calle, una multitud enfurecida la increpó y los falangistas la separaron violentamente de su hija llevándosela al Gobierno Civil y posteriormente a la cárcel.
El 6 de septiembre, sin juicio previo, un camión la sacó de la prisión junto con un grupo de personas entre las que estaba la maestra de Brañosera Isabel Esteban Nieto,[5] y la también maestra Consuelo Rodríguez Baranda, que había sido colaboradora de Sofía Polo Giménez en las colonias escolares.[6] Todos fueron fusilados en la tapia del cementerio de Quintana del Puente.[7]
Arturo Sanmartín Suñer también fue capturado y fusilado el 8 de septiembre de 1936.[8] Los cuerpos fueron enterrados en fosas comunes y no han sido localizados.[9]