Tras haber secuestrado y crucificado a algunos romanos[3] bajo el liderazgo del sicambrio Melo,[4] estos pueblos habían cruzado el río y saqueado la Galia Bélgica y Germania Superior, provocando la respuesta de la caballería romana, pero cuando ésta fue a buscarlos, la emboscaron y forzaron a huir. Durante la persecución cayeron inesperadamente sobre las tropas del gobernador de la Bélgica, el legado Marco Lolio, venciéndolo,[5] de forma humillante, hasta el punto de que se perdió el águila de la legión V Alaudae.[6]
El emperador Augusto fue a la Galia para calmar la situación, pero los germanos, al saber que venía, volvieron a sus tierras, firmaron la paz y devolvieron a los rehenes.[7] El monarca pasó un año organizando la región,[8] lo que justificaría las campañas que lanzaría Nerón Claudio Druso contra los germanos.[9]