Clemente Estable
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Santa Lucía (Uruguay) o Departamento de Canelones (Uruguay)
Montevideo (Uruguay)
| Clemente Estable | ||
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| Información personal | ||
| Nacimiento |
23 de mayo de 1894 Santa Lucía (Uruguay) o Departamento de Canelones (Uruguay) | |
| Fallecimiento |
27 de octubre de 1976 (82 años) Montevideo (Uruguay) | |
| Nacionalidad | Uruguaya | |
| Familia | ||
| Cónyuge | Isabel Puig | |
| Hijos | 3 hijos | |
| Información profesional | ||
| Ocupación | Biólogo, profesor, ensayista y esperantista | |

Clemente Estable (Santa Lucía, 23 de mayo de 1894 - Montevideo, 27 de octubre de 1976) fue un docente e investigador uruguayo en el área de la biología celular y neurobiología.
Estable fue un pedagogo, científico y filósofo que marcó la historia del pensamiento nacional. Vivió su vida guiado por fuertes valores democráticos, éticos y trabajó exhaustivamente para mejorar o cambiar la visión pedagógica, política y científica de la comunidad del momento.
Clemente Estable fue reconocido por fundar el Instituto de Investigaciones Biológicas en Uruguay y por sus contribuciones destacadas en neurofisiología y biología celular. Su legado incluye influir en generaciones posteriores de científicos y promover el desarrollo de la ciencia en su país.
Clemente Estable recibió el Premio Nacional de Ciencias de Uruguay en 1966 y el Premio Konex de Platino en Ciencia y Tecnología en 1983 por sus destacadas contribuciones en fisiología y neurociencia.[1]
El Instituto de Investigaciones Biológicas de Montevideo, entidad que él ayudó a crear, lleva su nombre.
Primeros años y formación
Clemente Estable nació el 23 de mayo de 1894 en una zona rural cercana a la actual ciudad de Santa Lucía (por entonces llamada San Juan Bautista), en el Departamento de Canelones, Uruguay. Fue hijo de Giuseppe Stabile y Giuseppa Fallabella, inmigrantes italianos originarios de San Rufo (Provincia de Salerno) que se habían radicado en Uruguay en 1865 y contrajeron matrimonio en Santa Lucía en 1877.[2]
Durante su infancia, la familia se trasladó a La Unión, un barrio montevideano que en esa época mantenía características semirrurales. Allí instalaron un almacén de ramos generales (provisión), donde Estable colaboraba junto a sus hermanos. Aprendió a leer con la ayuda de su hermano Nicolás, quien lo preparó para ingresar al Instituto Normal a los quince años mediante una beca, mientras completaba sus estudios primarios en cursos nocturnos.[3]
De forma autodidacta, comenzó a interesarse por las ciencias naturales, con especial énfasis en las investigaciones microscópicas y la psicología. En 1914 egresó del Instituto Normal y comenzó a ejercer la docencia en diversas escuelas de Montevideo, entre ellas la Escuela N.º 38 de 2º grado, la Escuela Artigas y, más adelante, la Escuela de Aplicación España.

Inicios en la docencia e investigación
Para 1917, Estable se desempeñaba como profesor en el Instituto Normal. Tres años más tarde, en 1920, fue nombrado maestro de conferencias adscrito a la Inspección Técnica de Enseñanza Primaria, cargo que le permitió recorrer y conocer la realidad de varias escuelas del país. En 1921 publicó «El reino de las vocaciones», un trabajo en formato de comunicado presentado ante la Sociedad de Pedagogía.
Su carrera científica tomó impulso internacional en 1922, cuando obtuvo una beca para investigar en el Instituto de Investigaciones Histológicas de Madrid, dirigido en ese entonces por Santiago Ramón y Cajal. Durante su estancia de tres años en España, desarrolló investigaciones en neurohistología y neurohistopatología que fueron publicadas en la revista del propio instituto. Posteriormente, complementó su formación asistiendo a laboratorios e institutos de biología y psicología en Francia, Alemania, Austria, Mónaco e Italia.

A su regreso a Uruguay en 1925, retomó por un tiempo su cargo de jefe maestro de conferencias. Ese mismo año, la sección adscrita a la Inspección Técnica de Primaria se transformó en el Laboratorio de Ciencias Biológicas y Cinematografía. Debido a la falta de espacio físico adecuado para continuar sus investigaciones microscópicas, el médico Américo Ricaldoni le facilitó un espacio de excepción en el recién creado Instituto de Neurología.
Durante esta etapa contrajo matrimonio con la maestra Isabel Puig, con quien tuvo tres hijos.
Trayectoria profesional y académica
En 1927, la Sección de Cinematografía se separó del Laboratorio de Ciencias Biológicas. Bajo la dirección de Clemente Estable, la entidad reorientó sus funciones hacia la investigación, la extensión cultural y la elaboración de material didáctico para centros escolares.[4]
En 1930, Estable estructuró el llamado «Plan Estable», un proyecto educativo apoyado en fundamentos pedagógicos y psicológicos diseñado para introducir los métodos de la investigación científica en la enseñanza primaria. Ese mismo año, en su calidad de presidente de la Sociedad de Biología de Montevideo, encabezó el primer Congreso Internacional de Biología, celebrado en la capital uruguaya.[5]
Durante la década de 1930, mantuvo una constante labor en la enseñanza preuniversitaria y superior. En 1931 se desempeñó como profesor de biología en los cursos preparatorios para Abogacía, donde introdujo métodos de enseñanza innovadores. Al año siguiente, dictó conferencias en Chile como miembro de honor invitado por la Universidad de Chile y la Universidad de Concepción. En 1937, la Facultad de Medicina de la Universidad de la República lo nombró profesor ad honorem.
Su actividad internacional se consolidó en 1940 tras ser invitado por diversas universidades e instituciones científicas de los Estados Unidos para presentar investigaciones y realizar demostraciones técnicas. En 1948, presidió en Montevideo la primera Reunión de Expertos Científicos Latinoamericanos, organizada por la Unesco. Posteriormente, en 1956, integró una misión oficial uruguaya a la India.
Reconocimientos y últimos años
A lo largo de su carrera, Estable acumuló múltiples distinciones. En 1959 fue designado profesor honoris causa por el Consejo de Enseñanza Secundaria y Preparatoria. Al año siguiente, fue objeto de un homenaje oficial por parte de la Cámara de Representantes. En el ámbito internacional, fue nombrado Oficial de la Legión de Honor en Francia y Médico Preclaro por la Academia Médica de Roma en 1962.
Clemente Estable falleció en Montevideo el 27 de octubre de 1976, a los 82 años. Mediante resolución presidencial, se decretó que sus restos fueran sepultados con honores de ministro de Estado.[6]
Trayectoria

El Prof. Clemente Estable fue una de las tres figuras de singular valor en el nacimiento de la biología uruguaya, junto con Ergasto H. Cordero (1890-1951) y Francisco A. Sáez (1890-1976).
Fue uno de que más apoyó en el Uruguay la formación científica en general y de la biología en particular, paralelamente a su fecunda inquietud por el pensamiento filosófico, en especial orientado hacia la promoción del aprendizaje como vocación y aptitud.
A principios de la década de 1920 obtuvo una beca del gobierno español para completar su formación en el laboratorio dirigido por el Premio Nobel de Medicina de 1906, Don Santiago Ramón y Cajal.
Por la fuerte influencia del científico español, se dedicó a investigar la arquitectura del sistema nervioso central y periférico. Publicó en 1923, en la revista que editaba el propio Ramón y Cajal, hallazgos originales referentes a la organización histológica del cerebelo.
Trabajador infatigable, exploró diversos centros nerviosos con las más diversas técnicas, creando aproximaciones experimentales realmente novedosas. Al cabo de muchos años de estudio concibió hipótesis originales sobre la funcionalidad de las células nerviosas, menos rígidas que la célebre Ley de la Polarización Dinámica de las neuronas elaborada por su venerado maestro.[8]
Las ideas de Clemente Estable, particularmente aquellas vinculadas a las propiedades funcionales de los contactos inter-neuronales o sinapsis, mantienen hoy plena actualidad.
Según Clemente Estable, la investigación científica, la creación artística o la reflexión filosófica deben de brindar la posibilidad de vivir en forma decorosa. El Estado debe reconocer que el investigador científico ejerce una profesión importante para la Nación y por lo tanto, es responsabilidad de los poderes públicos promover la ciencia y crear condiciones adecuadas para el su trabajo.
Gracias a su prédica, respaldada por una indiscutible autoridad moral, logró convertir en realidad dos aspiraciones que alentaba en su espíritu desde su visita a Madrid:
1) la creación de un instituto dedicado a la investigación y la docencia superior en el campo de la Biología (1927). 2) la incorporación en la organización administrativa del Estado de un régimen laboral, hasta entonces desconocido en el país denominado "full time" o dedicación exclusiva (1943). Para Estable, la denominación "full time" implicaba mucho más que una exigencia horaria o la exclusión de otra actividad rentada: era una forma de vivir que demandaba, de acuerdo a sus propias palabras, "todo el tiempo y todo el hombre".
Coherente con su prédica, dedicó su vida a la investigación y a la docencia. Sus últimos años fueron ejemplo de austeridad y abnegación al trabajo.