A principios del siglo XVIII, las coblas de ministriles estaban normalmente formadas por un flabiol y un tamboril (o tabal), una tarota, y un sac de gemecs, o cornamusa, que más adelante sería reemplazado por una tenora de tesitura y afinación más grave que la actual. Y, parece que en el Ampurdán, esta formación reducida de tres músicos que tocaban cuatro instrumentos (flabiol y tamboril, que se tocaban por el mismo intérprete) fue denominada socarronamente como de tres quartans. Cuando los músicos solo eran dos, el flabiolero y el cornamusero, el grupo recibía el nombre de mitja cobla. Estas formaciones cumplían varias funciones en las fiestas populares: ilustrar musicalmente la función religiosa, animar el baile de plaza y orquestar los bailes o saraos a techo cubierto. A nivel musical, la cobla estaba muy compensada, puesto que el tamboril se encargaba de la parte rítmica y de las notas graves, el sac de gemecs marcaba la armonía y la melodía, el flabiol doblaba la melodía en una octava más aguda y la tarota hacía la segunda voz de la melodía.[3]
En la tercera década del siglo XIX, los músicos empezaron a ensayar el uso otros instrumentos, como el cornetín, el figle o el fliscorno que, gracias a la reforma de José Ventura, acabarían llevando a la constitución de la cobla en su formación actual: flabiol y tamboril, dos tibles, dos tenoras, dos trompetas, trombón, dos fliscornos y contrabajo. Desde los años 80, la cobla de tres quartans ha sido redescubierta considerablemente en Cataluña y varias formaciones la divulgan en todo el país.[3]