Colaboracionismo en Francia
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El colaboracionismo en Francia (1940-1944) hace referencia a la actividad y el trabajo comunes llevados a cabo de forma voluntaria durante la Francia de Vichy durante la ocupación alemana nazi del territorio francés. Estos trabajos fueron dirigidos por Philippe Pétain e implantados sobre todo por Pierre Laval.
Tiene su origen en la Convención del Armisticio del 22 de junio de 1940. En el artículo 3 de la Convención se dispone: “El gobierno francés invitará inmediatamente a todas las autoridades y a todos los servicios administrativos franceses del territorio ocupado a cumplir con la normativa de las autoridades militares alemanas y a colaborar con estos últimos debidamente”.
Esta colaboración se hizo oficial durante el discurso por radio del 30 de octubre de 1940.[1][2] En este discurso, Philippe Pétain comunicó su encuentro con Hitler y su decisión de aceptar, en violación del compromiso de la Unión franco-británica del 28 de marzo de 1940, el comienzo de una colaboración con el Tercer Reich, de la cual se hacía responsable de cara a la Historia. Las condiciones de esta colaboración estaban por estipular.
Consistió, por una parte, en una colaboración de Estado en principio con todos los Estados vecinos[3] sin exclusión y, en específico, con el Tercer Reich.
Pensando que esta colaboración podría ayudar a mitigar las dificultados de los franceses, Pétain invitó a sus conciudadanos en este mismo discurso a seguirle en este camino: “Así, en un futuro cercano se podría aligerar el peso del sufrimiento de nuestro país, mejorar la suerte de nuestros prisioneros, mitigar la carga de los gastos de la ocupación. Así se podría aligera la línea de demarcación y facilitar la administración y avituallamiento del territorio”.
Pétain promulgó en Francia leyes antisemitas ese mismo mes de octubre de 1940.
Por otra parte, esta colaboración conllevaba además otras formas de colaboración más informales, en las que participan los ciudadanos sin necesidad del aparato estatal.
Se distinguen tres formas de colaboración:
- La colaboración del Estado llevado a cabo por el régimen de Vichy.[4] Destaca sobre todo la disposición de la policía francesa al servicio de la ideología nazi en las redadas contra los judíos.
- Los colaboracionistas, de ideología fascista, que apoyan el comienzo de esta colaboración política y la participación en la guerra junto a Alemania[5],[6] (Rassemblement national populaire (RNP), Parti populaire français (PPF) y Légion des volontaires français (LVF).[7]
- La colaboración económica entre empresarios y banqueros. Colaboración privada voluntaria establecidos mediante decretos propios del régimen de Vichy: modelo alemán de concentración económica (elaborado por von Schnitzler de IG Farben). Asociación de capitales (sociedades mixtas), carteles francoalemanes, expoliación de la competencia del mercado europeo, desfalco alemán (compensación) mantenida por la Oficina central de reparto de productos industriales (OCRPI).[8] Se considera que una parte de esta colaboración privada era una colaboración técnica impuesta por los vencedores.[9]
Debido a Philippe Burrin,[10] los historiadores hablan de “colaboración diaria” para designar un cierto número de comportamientos significativos pero que no muestran un compromiso político activo: relaciones personales cordiales con los alemanes, envió de cartas de denuncia a la policía o a la Gestapo (de 3 a 5 millones de cartas anónimas en Francia, es decir, una media de 2 700 cartas al día[11], de las cuales el 50 % se escribieron esperando recibir una recompensa económica, el 40 % por motivos políticos, y un 10 % por venganza)[12] directores de empresa solicitando ellos mismo órdenes del enemigo, declaraciones de relaciones amorosas con soldados de la armada de la ocupación, entre ellos, miembros de la Gestapo.[13]
Puede haber cierto solapamiento entre la colaboración del Estado y el colaboracionismo. Debido a esto, muchos colaboracionistas parisinos, algunos partisanos convencidos de la victoria alemana y de ideología nazi entraron en el gobierno de Vichy.
Desde los trabajos de Eberhard Jäckel,[14] los historiadores revisitan también este aspecto del régimen de Vichy desde el punto de vista alemán. Esta era una “colaboración del caballo y del caballero”, como la califica Goebbels:[15] los nazis nunca se tomaron en serio las peticiones del Estado francés, que utilizaban solamente para someter más profundamente al país.[16]
