Colección Engelman-Ost
La Colección Engelman-Ost es una colección privada de arte uruguayo contemporáneo con sede en Montevideo, Uruguay. Fundada, administrada e integrada con obras adquiridas por el matrimonio conformado por el Dr. Carlos Engelman y Clara Ost. La colección se exhibe en su propio espacio privado que es posible visitar previa agenda. Cuenta con una importante cantidad no revelada de obras de más de 80 artistas uruguayos contemporáneos. La colección se fue conformando de acuerdo a las inquietudes e intereses de la pareja que desde la década de 1960 adquiere obras directamente a los artistas sin mediar con galerías de arte. Su práctica parte de acompañar el crecimiento y desarrollo de los creadores que les interesan, creando un vínculo de amistad más allá de la transacción comercial. Sus elecciones fueron siempre subjetivas, personales, por lo que resulta complejo identificar un guion curatorial en la colección y no puede considerarse representacional del arte contemporáneo uruguayo.
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| Colección Engelman-Ost | ||
|---|---|---|
| Acrónimo | Engelman-Ost | |
| Tipo | Organización de las artes | |
| Objetivos | Arte contemporáneo uruguayo | |
| Fundación | 1994 | |
| Fundador |
Carlos Engelman Clara Ost | |
| Sede central | Cuareim 1430, Montevideo, Uruguay | |
La Colección Engelman-Ost es una colección privada de arte uruguayo contemporáneo con sede en Montevideo, Uruguay. Fundada, administrada e integrada con obras adquiridas por el matrimonio conformado por el Dr. Carlos Engelman (Entre Ríos, 1934 - Montevideo, 2021) y Clara Ost (Montevideo, 1940).[1]
La colección se exhibe en su propio espacio privado que es posible visitar previa agenda. Cuenta con una importante cantidad no revelada de obras de más de 80 artistas uruguayos contemporáneos. La colección se fue conformando de acuerdo a las inquietudes e intereses de la pareja que desde la década de 1960 adquiere obras directamente a los artistas sin mediar con galerías de arte.[2]
Su práctica parte de acompañar el crecimiento y desarrollo de los creadores que les interesan, creando un vínculo de amistad más allá de la transacción comercial. Sus elecciones fueron siempre subjetivas, personales, por lo que resulta complejo identificar un guion curatorial en la colección y no puede considerarse representacional del arte contemporáneo uruguayo.[3]