Colette de Jouvenel pasó su infancia, hasta los nueve años en el Château de Castel-Novel, cerca de Brive-la-Gaillarde en Corrèze, criada por una niñera inglesa, la señorita Draper. A principios de 1922, regresó a París donde asistió al Lycée Molière durante unos meses, antes entrar como interna en un internado en Saint-Germain-en-Laye. Sus padres se divorciaron en 1923. En 1927, a los 14 ans, se matriculó en el colegio femenino de la rue du Four de París, donde aprendió costura, secretariado y taquigrafía, antes de convertirse en aprendiz en la casa de modas Germaine Patat.
A los dieciocho años entró en el mundo del cine. En julio de 1931 comenzó su carrera como asistente de dirección de Solange Bussi en la película La Vagabonde. Después, Yves Mirande le ofreció un puesto en Paramount, pero el estudio se negó a contratar a una mujer como asistente. Finalmente, se convirtió en asistente de dirección en dos películas escritas por su madre: Lac aux dames de Marc Allégret (estrenada en 1934) y Divine de Max Ophüls. En mayo de 1935, partió hacia Conakry, pasando por Argelia y Costa de Marfil, para conocer la vida de los plantadores.
En 1935 se casó con el médico Camille Dausse, de quien se separó dos meses después y de quien se divorció en julio de 1936. Su padre murió en octubre de ese año. Hasta 1939 trabajó como decoradora de interiores.
cuando estalló la Segunda Guerra Mundial en junio de 1940 se mudó a Corrèze, al castillo de Saint-Hilaire de Curemonte, otro castillo familiar. Entabló amistad con antifascistas, entre ellos el matrimonio Videau, ambos maestros, y Berthe Vayssié, quien regentaba el café-bar-tienda del pueblo. Comenzó estableciendo una eficiente red de suministro involucrándose cada vez más en las actividades de la resistencia. A través de su cuñada, empezó a trabajar para la Œuvre de secours aux enfants Sociedad de Ayuda a la Infancia) principalmente niños judíos). El objetivo era dar cobijo a niños cuyos padres habían sido arrestados o deportados. En 1943, frecuentaba a André Malraux y su pareja Josette Clotis, a Emmanuel Berl y su esposa, la cantante Mireille, que no podía trabajar por ser judía. Se le encomendaron misiones específicas dentro de las filas de la oposición activa al Servicio del Trabajo Obligatorio.
En agosto de 1944 viajó a Oradour-sur-Glane, el pueblo martirizado dos meses antes, y lo que vio allí la atormentó siempre. Al comienzo de octubre de 1944 fue nombrada presidenta del comité social y de salud de Brive, y, en enero de 1945 fue designada vicealcalde de Curemonte.[4]
Tras convertirse al gaullismo, la guerra le infundió el deseo de escribir para dar testimonio de la devastación. En noviembre de 1944, apareció su primer artículo en Femmes françaises, con el título Travail urgent; travail social (Trabajo urgente ;trabajo social. Juliette Jonvaux, directora del periódico clandestino Fraternité (fundado durante la Ocupación), le ofreció un puesto en la redacción. Sus artículos causaron gran revuelo, entre ellos el del 20 de abril de 1945, que describía la conmoción que supuso la llegada a Lyon de los supervivientes de Ravensbrück.
Profundamente conmovida por lo que vio y oyó, decidió viajar a Alemania y, durante tres semanas, fotografió y grabó testimonios con el objetivo de documentar la barbarie nazi. Su reportaje Été allemand (Verano alemán) apareció en Fraternité en varias entregas durante el verano de 1945. El reportaje se publicó sin las fotografías que lo acompañaban, ya que los editores temían que las imágenes resultaran demasiado impactantes para sus lectores. Sus artículos calaron hondo en muchos de ellos, entre ellos Louis Aragon. Fue reconocida como periodista
Jouvenel también utilizó sus escritos en Fraternité para defender la igualdad de género, exigir una condición más justa para las mujeres y la promoción a puestos de alta responsabilidad. Informó, también en Fraternité, sobre los debates del primer Congreso Internacional de Mujeres, celebrado en París en 1945.
En 1948, retomó su trabajo como decoradora y abrió una tienda de antigüedades en la rue de Verneuil. Viajó a Cuba con la actriz, directora y también luchadora de la resistencia Nicole Stéphane, con la que mantuvo una relación.[7]
Colette, que murió en 1954, dejó en su testamento el apartamento de la rue de Beaujolais a Maurice Goudeket, su tercer y último marido. Gracias a André Malraux, su hija consiguió que la pequeña plaza frente a la Comédie-Française recibiera el nombre de Place Colette, inaugurada el 21 de marzo de 1966.
En 1968, produjo para Office de Radiodiffusion-Télévision Francesa un programa titulado Introducción a Colette, dirigido por Bernard Bertrand y escrito por Thierry Maulnier.
Impulsó la idea de crear los Cahiers Colette, cuyo primer número (publicado por la Société des Amis de Colette) se publicó en 1977.
Tras la muerte de su padrastro en enero de 1977, esperaba poder recuperar el apartamento de su madre para crear un museo pero falleció sin haberlo conseguido. En una entrevista realizada hacia el final de su vida, le preguntaron qué había significado tener una madre tan famosa. Ella respondió que se necesitaba toda una vida para recuperarse de ello.
Está enterrada en París, en el cementerio Père-Lachaise, junto a su madre.