Comisión Monetaria de México (1916)
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| Comisión Monetaria de México | ||
|---|---|---|
| Otros nombres | Comisión Monetaria, Sociedad Anónima; Comisión Monetaria, Sociedad Anónima en Liquidación | |
| Fundación | Abril de 1916 | |
| Disolución | 1940 | |
| Sede central | Ciudad de México | |
La Comisión Monetaria de México (1916) fue una entidad gubernamental mexicana creada por el gobierno de Venustiano Carranza el 3 de abril de 1916 cuyo objetivo inicial fue regular y garantizar la circulación monetaria; constituyó el antecesor del Banco de México. Fue liquidada en 1940.[1]
El 4 de febrero de 1903 el presidente Porfirio Díaz, a través del secretario de Hacienda José Yves Limantour, ordenó la organización de una comisión para estudiar la devaluación de la plata en la economía nacional. Fue así como se creó la primera Comisión Monetaria mexicana, que quedó conformada por 44 representantes de la banca, los negocios, la minería y el gobierno -como Joaquín D. Casasús, Carlos Díaz Dufóo y Ernesto Madero-, fue presidida por Pablo Macedo y se dividió en cuatro subcomisiones.[2]
Como resultado de los trabajos de la Comisión Monetaria porfiriana, el 16 de noviembre de 1904 el secretario de Hacienda Limantour envió al Congreso un plan de reforma monetaria que se aprobó en diciembre de ese año y dio lugar a la adopción, por parte de México, del sistema monetario de patrón oro, decretada por ley el 25 de marzo de 1905.[3] Esta última disposición previó, entre otras medidas, el establecimiento de un Fondo Regulador y la creación de la Comisión de Cambios y Moneda, instancia que se ocupó de la acuñación y distribución de monedas, administrar el fondo antes mencionado y realizar las acciones necesarias para garantizar la estabilidad del cambio exterior;[4] es decir, fue en su época el equivalente de la Comisión de Cambios actual que se encarga de la política monetaria del país.[5]
Creación de la segunda Comisión Monetaria
Por decreto del 3 de abril de 1916 el presidente Venustiano Carranza dispuso, casi a la par de la emisión de los billetes infalsificables y la incautación de la banca porfiriana, la creación de una nueva Comisión Monetaria cuyo fin primordial fue regular y garantizar la circulación monetaria y estabilizar el tipo de cambio para hacer frente a los problemas monetarios derivados de la emisión no controlada de billetes durante la Revolución mexicana. Dicha comisión quedó integrada por Luis Cabrera, secretario de Hacienda, como su presidente; Nicéforo Zambrano, Tesorero General de la Nación; y cuatro vocales designados por el Ejecutivo: Alberto J. Pani, a la sazón director de los Ferrocarriles Constitucionalistas; Ignacio Rivero, Carlos B. Zetina -empresario dedicado a la industria del calzado- y Carlos Basave y del Castillo Negrete, director de la Caja de Préstamos y Obras de Irrigación e integrante de la Comisión de Cambios y Moneda. Por su parte, Eduardo del Raso y Francisco Puga fueron nombrados gerente y subgerentes de la Comisión, respectivamente.[6]
Desde 1916, la sujeción de la Casa de Moneda de México al Ejecutivo, que tiempo atrás había sido transferida a la Comisión de Cambios y Moneda, quedó bajo el control de la Comisión Monetaria, lo mismo que la del Fondo Regulador de moneda, que fue restaurado y autorizado para confiscar billetes falsificados y retirar de la circulación las emisiones caducas de moneda fiduciaria.[7]