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Comisión de Monumentos Históricos y Artísticos de Navarra

organismo público para conservar y proteger el patrimonio histórico, artístico y cultural From Wikipedia, the free encyclopedia

La Comisión de Monumentos Históricos y Artísticos de Navarra fue organismo público encargado de la conservación y protección de las antigüedades, precedente directo, junto al Consejo de Cultura, de la actual Institución Príncipe de Viana.[1] Funcionó entre 1844 y 1936. Surge a la par que el resto de Comisiones de Monumentos de España en un contexto de desamortizaciones, que obliga cuidar gran parte del patrimonio hasta entonces en manos eclesiásticas,[1][2] siguiendo el modelo francés.[3] Será el órgano que en 1895 se encarga de publicar el Boletín de la Comisión de Monumentos Históricos y Artísticos de Navarra. Tuvo como sede oficial el edificio actualmente empleado por la Cámara de Comptos de Navarra que durante un tiempo alojjó también Museo de Navarra.promovido pora la propia Comisión.[2][4]

Datos rápidos Tipo, Fundación ...
Comisión de Monumentos Históricos y Artísticos de Navarra
Tipo organismo público
Fundación 1844
Disolución 1940
Presidente Onofre Larumbe 1926-1940
Empresa matriz Ministerio de la Gobernación
Publicación Boletín de la Comisión de Monumentos Históricos y Artísticos de Navarra
Cronología
Comisión de Monumentos Históricos y Artísticos de Navarra Institución Príncipe de Viana
Cerrar
Miembros de la Comisión de Monumentos de Navarra en 1931.[a]

Historia

Constituida por el Ministerio de la Gobernación en cada provincia española, nacen por decreto de 13 de junio de 1844.[5][6][1] Así en tal decreto se dispuso que:

«Artículo 1º Habrá en cada provincia una comisión de Monumentos históricos y artísticos, compuesta de cinco personas inteligentes y celosas por la conservación de nuestras antigüedades»
«Art. 2º Tres de estas personas serán nombradas por el gefe político; las otras dos por la diputación provincial, que podrá elegir una de su propio seno. La presidencia corresponde al gefe político, y en su defecto al vocal que esta autoridad señale»
Real decreto de 13 de junio de 1844[7]

Así pues tres de sus miembros eran nombrados por el jefe político, el gobernador, y los otros dos por la diputación provincial. En Navarra, Mariano Martínez de Morentin y José Yanguas y Miranda, secretario de la Diputación de Navarra, fueron los representantes de esta institución en la primera comisión formada en la región.[8] También Valentín Urra, Joaquín Ignacio Mencos, conde Guenduláin, y Pablo Ilarregui fueron designados como vocales. Disposiciones posteriores ampliaron el número e introdujeron como vocales a las primeras autoridades políticas y culturales; se crearon igualmente los delegados de pueblos. La segunda comisión, reorganizada en 1865, tuvo un objetivo proteccionista más amplio.[2]

En 1895 apareció el primer Boletín de la Comisión de Monumentos Históricos y Artísticos de Navarra, que fue recogiendo comunicaciones, artículos, investigaciones históricas y artísticas, etc. de indudable interés y en el que colaboraron numerosos autores. En ese mismo año se acuerda realizar un mapa arqueológico de Navarra.[9] Entre sus fines estaba promocionar la creación de bibliotecas, archivos y museos, tenía encomendada la dirección de excavaciones arqueológicas y la restauración de monumentos. En cumplimiento de esta labor, salvó de la desaparición al monasterio de Leire y al castillo de Olite y promovió la restauración de la catedral de Tudela; en otros ámbitos, impulsó la creación del Museo de Navarra (1910) y de su biblioteca, organizó la excavación de dólmenes (Aralar) y controló la recuperación de miliarios romanos y restos arqueológicos de todo tipo. Fue igualmente la alma mater de la Asociación Eúskara (1877) «compuesta prácticamente por los mismos miembros» de la comisión.[10]

Entre sus vocales, que eran, como tales, correspondientes de las Reales Academias de la Historia o de Bellas Artes de San Fernando, cabe señalar, aparte de los ya citados, a Maximiano Hijón, Tomás Gómez de Arteche y Lombillo, Pedro[11] y Florencio Ansoleaga, Nicasio Landa, Juan Iturralde y Suit, Arturo Campión, Julio Altadill, Mariano Arigita, el conde de Guenduláin, José Esteban Uranga, José Ramón Castro, José María Azcona o Victoriano Juaristi. Entre los delegados de los pueblos destacaron Hermenegildo Oyaga en Liédena; Emiliano Zorrilla en Estella, al fin vocal; Lino Munárriz y Velasco en Arguedas. Con ocasión de la construcción del monumento conmemorativo de Maya se producen fuertes disputas políticas internas (entre nacionalistas, liberales monárquicos y carlistas) provocando en 1926 el nombramiento de Onofre Larumbe como nuevo presidente.[12][13]

Años finales

El 30 de noviembre de 1931 la Diputación de Navarra creó el Consejo de Cultura de Navarra, con el fin, según recoge su reglamento, de «promover y estimular en todos sus grados la difusión de la cultura en la provincia de Navarra». Lo componían dos diputados y numerosos vocales que representaban a los diversos ámbitos políticos, docentes, sociales, culturales.[b] Aunque sus cometidos eran distintos de los de la Comisión de Monumentos, si que compartían unos mismos intereses.[15]

Tras la guerra civil el 16 de mayo de 1940 el Consejo Foral nombra la DIputacion Foral de Navarra. Una de los primeros acuerdos de esta nueva diputación es el nombramiento de José Yárnoz Larrosa como arquitectos conservador del Tesoro Artístico de Navarra; en esa misma línea de cuidado del patrimonio histórico el 21 de agosto de ese msmo año, crae un nuevo organismo, la Institución Príncipe de Viana, presentada como sucesora del Consejo de Cultura Navarra.[16]Se daban así los pasos necesarios para ejercer las competencias que el gobierno central, mediante la orden del 11 de novimbre de 1940, cedió a la Diputación encomendándole la custodia, conservación y restauración del patrimonio histórico de Navarra; unas tareas que sesrían asumidar por la institución Príncipe de Viana y la oficina técnica creada para ello.[17]

Se creaba así una situación en la que la Comisión de Monumentos quedaba sin funciones, ya que como se ha escrito Pincipe de Vian «ha heredado culturalmente el espíritu de las comisiones»[18] o en palabras de otro autor «creada en sustitución del Patronato formado durante la guerra y con vocación de ser la heredera de la antigua Comisión de Monumentos Históricos y Artísticos de Navarra».[19] La Diputación de Navarra solicitó al Ministerio de Educación que la comisión quedase disuelta, pero en la primavera de 1941 el ministerio no accedió a lo solicitado e indicó que la comisión quedaba convertida en un órgano colaborador de la Institución Príncipe de Viana; por otra parte nombraba al presidente de esta institución apoderado del servicio de la Dirección General de Bellas Arts encargado de la defensa del patrimonio artñitico.[20]

Sin embargo, esta latente duplicidad produjo algunos conflictos, como el surgido con motivo de las obras que el ayuntamiento de Pamplona inició en el parque de la Taconera y que, podían afectar a las murallas; en enero de 1942,. Onofre Larumbe, como delegado provincial de Bellas Artes paralizó las obras; fue necesaria la intervención del gobernador civil, que las visitó acompañado de Yarnoz, pars desbloquear este conflicto.[21] En todo caso, se hacía necesario resolver la situación, para eso la Diputación elaboró un escrito que aclaraba la relación entre la Comisión y la Institución, e inegró en el Pleno de la Institución a todos los académicos de las Reales Academias de la Historia y de Bellas artes que residían en Navarra y que formaban parte de la Comisió, quedando disuelta de facto.[20]

Cabecera del primer Boletín Comisión de Monumentos Históricos y Artísticos de Navarra

Relevancia

La historiadora María Puy Huici Goñi considera que el papel desempeñado por las comisiones:

  • evitó la destrucción o desaparición de gran número de obras, tanto de «arquitectura notable por su arte o por su historia», como códices, pinturas, orfebrería y cerámica;
  • evitó la venta y exportación de otras tantas;
  • ordenó y reguló excavaciones como en 1911;
  • impulsó la creación de bibliotecas y museos como el de Navarra;
  • logró coordinar actividades y personas (diputaciones, gobernadores civiles, pueblos, artistas, etc).[22]

Como uno de los logros más reseñables figura la creación del Museo de Navarra, inaugurado el 28 de junio de 1910 siendo su primera sede la misma Casa de Comptos. Serán continuos los esfuerzos por enriquecerlo al igual que la Biblioteca.[23]

Notas

  1. En la fotografía aparcen, de izquierda a derecha: José María Huarte, Luis Ortega, VIcoriano Juaristi, Onofre Larumbe y José Esteban Uranga.
  2. Dentro de su labor de difusión cultural contó con una publicación periódica, Cultura navarra: revista mensual ilustrada: órgano del Consejo y Comisión Permanente de Cultura de Navarra, de la que en 1933 publicó seis números.[14]

Referencias

Bibliografía

Enlaces externos

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