Competencias digitales
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Las competencias digitales (en inglés e-skills[1]) son el conjunto de conocimientos, capacidades, destrezas, habilidades, actitudes y estrategias que se requieren para el uso de los medios digitales y de las tecnologías de la información y comunicación.[2]
Para desarrollarse en cualquier ámbito del saber las personas necesitan competencias fundamentales, basadas en el pensamiento crítico, en la capacidad para analizar, evaluar, argumentar, decidir y comunicar. Aplicar estas competencias al entorno digital requiere una formación en habilidades específicas y propias a este entorno. Son las llamadas habilidades digitales. [3]
Estas habilidades se dividen en dos grandes categorías: “habilidades digitales fundamentales” y “habilidades digitales instrumentales”.
Las últimas refieren a aptitudes y destrezas vinculadas al manejo de la herramienta que, por estar centradas en el instrumento, se llaman “habilidades digitales instrumentales’’. Estas habilidades son las que facilitan el uso práctico de los dispositivos digitales, las plataformas y las aplicaciones, ya sea para acceder a información como para llevar a cabo una mejor gestión en la tarea a realizar. Por su parte, las “habilidades digitales fundamentales” buscan promover en las personas el pensamiento crítico en el uso de internet y la capacidad para comprender, analizar, inferir, resolver problemas, tomar decisiones, transformar, comunicar, crear y participar en el entorno digital.[4]
Desde el panorama educativo, son asumidas a manera de instrumentos de gran utilidad que permite la movilización de actitudes, conocimientos y procesos; por medio de los cuales los alumnos adquieren habilidades para facilitar la transferencia de conocimientos y generar innovación, abarcando saberes y capacidades de carácter tecnológico.[5] Al preparar a los estudiantes para recuperar, evaluar, almacenar, producir, presentar e intercambiar información, así como para colaborar a través de redes digitales, las competencias digitales fomentan el aprendizaje a lo largo de toda la vida y contribuyen a la construcción de sociedades inclusivas y resilientes en la era digital.[2]
Estas competencias no sólo abarcan la capacidad de buscar, gestionar y evaluar información en entornos digitales, sino también promueven la creatividad, el pensamiento crítico y la resolución de problemas en un contexto digital.[6]
En el ámbito educativo, las competencias digitales fomentan una dinámica innovadora al permitir a alumnos y docentes adaptarse a los cambios tecnológicos, colaborar en proyectos digitales y desarrollar habilidades necesarias para el siglo XXI. Por ello podemos mencionar que las competencias digitales del docente "es el desarrollo de la noción de Competencia Digital Docente (CDD) forma parte de una manera de ser, pensar y actuar del docente (Fainholc, Nervi, Romero & Halal, 2015; Gisbert, Esteve y Lázaro, 2019)".[7] Asimismo, la competencia digital debe de ser transversal y trabajarse en todas las áreas del currículum, contribuyendo así a un perfeccionamiento continuo y constante que aumente el rendimiento académico y personal[8]
De la misma forma podríamos mencionar sobre las competencias digitales del docente como refiere en un articulo del Dr. Suárez junto a otros investigadores "Ahora bien, si bien es cierto que la competencia digital forma parte de las competencias necesarias para el aprendizaje permanente de cualquier profesional (Ala-Mutka, Punie y Redecker, 2008), la CDD se ha convertido en parte indispensable de la formación y la actividad del profesorado en la actualidad"(Esteve, 2015; Salinas, de Benito y Lizana)[9]
En la actualidad, las competencias digitales se han convertido en una relevante herramienta para la educación a partir de la pandemia del COVID 19, y en la sociedad actual se ha convertido en un elemento indispensable como lo refiere Fernandez y colaboradores "La sociedad actual en la que vivimos se encuentra sumida en una globalización tecnológica que impera en nuestras vidas e inexorablemente el ecosistema comunicativo crece, donde prima la hipercomunicación" (Caldeiro-Pedreira & Aguaded-Gómez, 2015). Así mismo, "Esta nueva sociedad demanda formas de organizar la vida social, política, económica y educativa de los países y, en consecuencia, nuevos profesionales con una amplia gama de competencias, entre ellas, la denominada competencia digital" (Marín-Díaz, Reche & Maldonado, 2013)[10]Sin embargo, se aprecia un bajo uso de las herramientas TIC para ponerlas en práctica en la educación (Cózar y Roblizo, 2014), al igual que estudios de autopercepción de docentes y futuros docentes de dominio baja, que les hace creer no estar preparados para adaptar los recursos digitales al alumnado, por su escaso nivel en la creación de materiales digitales (Hervás, López, Real y Fernández, 2016). Prendes, Castañeda y Gutiérrez (2010) obtienen resultados también bajos en la creación y adaptación de contenidos digitales, que resultan preocupantes.[11]
El campo de las competencias es el desarrollo de habilidades relacionadas y “requeridas, en docentes y en estudiantes, que pueden potenciar el uso de estrategias innovadoras de enseñanza y aprendizaje mediadas por la Tecnologías de información y Comunicación TIC.[12]
Las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) son aquellas herramientas computacionales e informáticas que procesan, almacenan, desarrollan y comparten todo tipo de información multimedia. Su aplicación en la educación favorece el desarrollo de competencias digitales, que permiten disponer de habilidades para buscar, obtener, procesar y comunicar información, y finalmente, transformarla en conocimiento. Dominar las TIC implica convertirse en un sujeto autónomo, eficaz, responsable, crítico y reflexivo, con la capacidad para seleccionar la información desde diferentes fuentes bibliográficas y producir un nuevo conocimiento, utilizando las distintas herramientas tecnológicas que facilitan su trabajo.
Las TIC proveen una serie de aptitudes a los estudiantes para la mejora del proceso de aprendizaje. Son flexibles, pueden utilizarse y adaptarse a diversos contextos y situaciones. Desempeñan un papel fundamental al fomentar el desarrollo de competencias digitales, permitiendo a los estudiantes adquirir habilidades para buscar, obtener, procesar y comunicar información de manera efectiva. A partir de la pandemia por COVID-19, hubo especial relevancia en el acceso y aseguramiento de las actividades educativas a nivel mundial mediante la utilización de herramientas tecnológicas.[13] Las TIC, además, permiten la creación de ambientes de aprendizaje mucho más flexibles que los que la educación tradicional hacía posible a través de la creación de Entornos Virtuales de Aprendizaje (EVA). Entendemos como Plataforma Virtual según De Pablos(2009) “un espacio o entorno creado virtualmente con la intencionalidad de que un estudiante obtenga experiencias de aprendizaje a través de recursos y materiales formativos bajo la supervisión e interacción con un profesor . http://dx.doi.org/10.6018/rie.31.2.169271
Herramientas digitales
Las herramientas tecnológicas apropiadas para desarrollar competencias digitales son:[14]
- Disponer del uso de una computadora personal, ordenador portátil, tableta o teléfono inteligente.
- Búsqueda, recopilación, reelaboración y reconstrucción de información en diversos formatos, como las bibliotecas digitales.
- Utilización de programas como: procesadores de texto, hojas de cálculo, presentaciones digitales (por ejemplo: Microsoft PowerPoint), correo electrónico o mensajería instantánea.
- Difusión de trabajos en diversos formatos digitales como texto, imagen, audio o vídeo.
- Comunicación por medio de correo electrónico, chats, foros o grupos.
- Valerse de sistemas que permitan compartir y colaborar con contenidos: wiki, blog, podcast, WebQuest, etc.
- Utilización correcta de redes sociales y aplicaciones de mensajería.
