Complejo volcánico Morococala
Morococala es un complejo volcánico en Bolivia, ubicado en la región del Altiplano. Está formado por ignimbritas y otras características volcánicas asociadas. Forma parte de la cadena de intrusiones que se extiende a lo largo de la Cordillera Real y la Cordillera Occidental de Bolivia, donde se lleva a cabo actividad minera.
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Morococala es un complejo volcánico en Bolivia, ubicado en la región del Altiplano. Está formado por ignimbritas y otras características volcánicas asociadas.
Forma parte de la cadena de intrusiones que se extiende a lo largo de la Cordillera Real y la Cordillera Occidental de Bolivia, donde se lleva a cabo actividad minera.
Se encuentra en la Cordillera Occidental. La ciudad de Oruro está ubicada al noroeste de Morococala,[1] y la localidad de Llallagua se encuentra al sur.[2]
Morococala consiste en una meseta elevada[3] y es un campo compuesto por ignimbritas y tobas volcánicas,[1] que se depositaron sobre el basamento. Estas forman secuencias con espesores que, en promedio, son inferiores a 100 metros.[2] Este campo cubre una superficie de 1.500 kilómetros cuadrados.[2] Se ha inferido la presencia de dos calderas, una en Tankha Tankha en la parte norte del campo y otra en Condoriri en la parte sur.[4] La caldera de Tankha Tankha tiene un domo resurgente que ha producido domos y flujos de lava.[4] Otras formaciones volcánicas en el campo son domos de lava.[1] Hay minas ubicadas en las localidades de San Pablo, Morococala y Japo.[3]
Morococala es parte del denominado cinturón estañífero boliviano, una cadena de plutones que data desde el Pérmico hasta el Plioceno, y que se extiende desde Perú, pasando por Bolivia, hasta Argentina.[3] Estos plutones pueden o no estar asociados con estructuras volcánicas en la superficie, pero contienen numerosos depósitos minerales.[3] Algunas áreas están asociadas con ignimbritas del Mioceno tardío, como es el caso de Morococala y la meseta de Los Frailes.[2] En Morococala existen varias zonas de mineralización en las capas de sedimentos, muchas de ellas asociadas con estructuras volcánicas.[1]
Composición
Las tobas volcánicas son de color gris a blanco y típicamente ricas en cristales en una matriz mayormente desvitrificada.[2]
Las rocas de Morococala son predominantemente dacitas y riolitas.[1] Existe un gradiente norte-sur en el que la parte norte más grande del campo es latítica, mientras que la parte sur más pequeña es riolítica.[4] Los fenocristales incluyen biotita, feldespato y cuarzo. Además, se encuentran los minerales peraluminosos andalucita, cordierita y moscovita.[2] Estas rocas han sufrido alteración hidrotermal.[3]