Complot terrorista del cuartel de Holsworthy
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El complot terrorista de Holsworthy Barracks fue un intento de atentado terrorista descubierto en agosto de 2009 que tuvo como objetivo asaltar el cuartel de Holsworthy (un área de entrenamiento del Ejército australiano ubicada en el suburbio Holsworthy, al suroeste de Sídney) con armas automáticas. Los perpetradores planeaban infiltrarse en la base y disparar contra tantas personas o militares como fuera posible hasta ser asesinados o capturados; pero fueron detenidoas antes de que pudieran llevar a cabo el plan.[1][2]
Uno de los hombres absueltos en 2009 acabó con la vida de un hombre y disparó contra tres agentes de policía en junio de 2017.
En 2007, la Policía Federal Australiana (AFP) puso en marcha la Operación Rochester para investigar denuncias sobre australianos de origen somalí que viajaban para luchar con Al-Shabaab contra el Gobierno Federal de Transición, respaldado por Etiopía. Dicha investigación concluyó por falta de pruebas suficientes para presentar cargos.
En 2009, se inició la Operación Neath, otra investigación sobre el apoyo interno a Al-Shabaab, con aproximadamente 20 personas (entre ellas Saney Aweys, Wissam Fattal y Nayef el-Sayed) sospechosos de colaborar con el movimiento yihadista somalí.
La Policía Federal Australiana (AFP), la Organización Australiana de Inteligencia de Seguridad (ASIO) y la División de Seguridad de la Defensa (DSD) continuaron monitoreando esta red de apoyo, que se había expandido más allá de la diáspora somalí en Australia. Se incluyeron personas de otros orígenes, principalmente de países de Oriente Medio, cuya motivación carecía del elemento nacionalista.[3][4]
Agentes de la AFP, la DSD y el grupo de trabajo de la ASIO llevaron a cabo una investigación encubierta que incluyó la recopilación de inteligencia humana (HUMINT), vigilancia y vigilancia técnica.[3]