Comunidad de aprendizaje
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Comunidad de aprendizaje (Learning Community) se refiere a un modelo educativo basado en los principios y prácticas de inclusión, igualdad y diálogo.[1] Las comunidades de aprendizaje tienen por objetivos la transformación social y educativa.
La interacción es el aspecto central de una experiencia educativa, y cuando se intenta promover el desarrollo del pensamiento crítico y reflexivo mediante estrategias de modelamiento y andamiaje, se requiere que la interacción sea más sistemática y estructurada.[2]
Su objetivo es el cambio en la práctica educativa para conseguir la utopía de aquella escuela que todo el mundo quiera tener y, sobre todo, hacer realidad el sueño de que ningún niño ni niña quede marginado/a o etiquetado/a por la procedencia de su clase social, etnia, estatus económico, género, etc.
Historia
Las comunidades de aprendizaje comenzaron a ganar popularidad en las universidades estadounidenses, entre las que se destaca el Centre of Educational Research of Stanford Unviersity,[4] durante las décadas de 1980 y 1990.[5]
El proyecto de la Escuela de Personas Adultas La Verneda Sant Martí de Barcelona, lugar donde surgió la propuesta educativa de las comunidades de aprendizaje. También existen diversas experiencias educativas internacionales basadas en prácticas dialógicas y participativas, cada una vinculada a su propio contexto social. Estas iniciativas se desarrollan en ámbitos tradicionalmente relegados por los sistemas educativos como poblaciones en situación de riesgo, personas adultas o minorías étnicas y tienen como propósito enfrentar las desigualdades ante los nuevos desafíos sociales, lo que las convierte en referentes especialmente [6]significativos.
En el ámbito iberoaméricano la primera comunidad de aprendizaje surgió en 1978 con el centro de educación de personas adultas de La Verneda Sant Martí.[7]
Evolución
A diferencia de en las aulas tradicionales, heredadas de la sociedad industrial, en este modelo educativo no solo hay un maestro que explica ciertos contenidos académicos. En las comunidades de aprendizaje encontramos a varias personas adultas, entre las que se incluyen voluntarios y voluntarias comprometidos con la educación que apoyan el proceso de aprendizaje, aportando diferentes perfiles y diversidad a las aulas. Estos voluntarios, entre otros, pueden ser familiares, exalumnos o participantes de asociaciones del barrio o la ciudad.[8]
Grupos interactivos
Los grupos interactivos constan de tres pasos. En el primero, se agrupan en un mismo espacio a las niñas y niños en diferentes grupos según sus ritmos de aprendizaje. En el segundo, a las y los diferentes se les saca del aula habitual a otras aulas con adaptaciones curriculares. En el tercer paso, se les saca no sólo del aula, sino del propio instituto.
Los grupos interactivos son una forma flexible de garantizar el trabajo educativo en el aula. Tienen la finalidad de intensificar el aprendizaje mediante interacciones que se establecen entre todos los participantes.[9]
Una de las premisas de estos grupos es que estén formados por personas heterogéneas, de esta manera se potencia que el alumnado se ayude entre sí, provocando un aprendizaje mucho más motivador y compresible a su vez.