Comunidad de villa y tierra de Escalona
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| Comunidad de villa y tierra de Escalona | ||
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| Comunidad de villa y tierra | ||
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| Coordenadas | 40°10′15″N 4°24′19″O / 40.170833333333, -4.4052777777778 | |
| Capital | Escalona | |
| Entidad | Comunidad de villa y tierra | |
| • País |
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| • Extremadura | Extremadura castellana | |
| • Reino de Castilla | Corona de Castilla | |
| Sexmos | 5 | |
| Municipios actuales | 13 | |
| Eventos históricos | ||
| • Fundación | siglo XII | |
| Superficie | ||
| • Total | 601,09 km² | |
La comunidad de villa y tierra de Escalona fue una demarcación de la Extremadura castellana, en el Reino de Castilla. Su cabecera era la villa de Escalona, situada a orillas del río Alberche, en la actual provincia de Toledo. El territorio abarcaba trece municipios de las actuales provincias de Ávila, Madrid y Toledo, con una extensión aproximada de 601 km².
La comunidad se extendía por el piedemonte meridional del Sistema Central, entre las sierras de Gredos y Guadarrama, y la llanura del bajo Alberche, poco antes de su confluencia con el Tajo en Talavera de la Reina. Esta situación la convertía en un cruce de caminos entre Ávila, Toledo, Madrid y Talavera de la Reina. El relieve es accidentado en el norte, donde se alzan las estribaciones montañosas, y más llano en el sur, dominado por terrazas fluviales. El Alberche y sus afluentes irrigaban el territorio y permitían la agricultura y el aprovechamiento de pastos.
El territorio que ocupaba la comunidad correspondía a una parte de las tierras reconquistadas por Alfonso VI en 1085, que se extendían desde el Sistema Central hasta el Tajo, y desde el Sistema Ibérico hasta la depresión extremeña. Esta zona, equivalente aproximadamente a la actual provincia de Madrid, la mitad occidental de la de Guadalajara y casi la mitad septentrional de la de Toledo, ofrecía abundantes recursos económicos. Destacaban las llanuras fértiles irrigadas por los ríos que bajan de la sierra, ideales para el cultivo de cereales, vid, olivo, frutales como el melocotón, el almendro o el albaricoque, y la horticultura cerca de los cursos de agua. También existían excelentes pastos, tanto veraniegos en las llanuras como invernales en las estribaciones montañosas, así como una eficiente red de comunicaciones entre ciudades como Toledo, Madrid, Guadalajara, Talavera o Alcalá de Henares.
Historia
Tras la conquista de Toledo por Alfonso VI en 1085, la monarquía castellana aseguró la línea del Tajo mediante la concesión de fueros a las principales villas y ciudades. El territorio conquistado estaba notablemente poblado, a diferencia del llamado «desierto del Duero» que los reinos de León y Castilla habían repoblado anteriormente. Gran parte de sus habitantes eran mozárabes, cristianos que habían mantenido su fe bajo dominación islámica, y según algunas fuentes constituían la mayoría de la población al menos en las zonas de Toledo y Madrid. También había una importante comunidad judía, mientras que la mayoría de los musulmanes abandonaron el lugar tras la conquista castellana. La riqueza agrícola, ganadera y artesanal de esta región, con industrias como la espadería y los damasquinados toledanos, la convertían en un objetivo estratégico. Los musulmanes intentaron recuperarla sin éxito hasta la victoria cristiana en la batalla de las Navas de Tolosa de 1212.
Alfonso VI concedió fueros a numerosas villas y ciudades de la zona, como Guadalajara, Zorita, Alcalá, Madrid, Illescas, Toledo, Alamín, Santa Olalla, Maqueda, Escalona y Talavera, formando un cordón defensivo entre el Tajo y el Sistema Central. En esos fueros se otorgaban amplias libertades a los pobladores, que podían disponer libremente de tierras, pastos, bosques y ríos. A cambio, cada unidad familiar debía tener una espada y una persona capacitada para usarla, debido a los múltiples frentes abiertos y a la escasez de tropas reales. De este modo se configuró la figura del «guerrero-campesino», hombre de frontera libre y no sujeto a señor feudal.

Escalona fue reconquistada hacia 1083, antes que la capital toledana, y su repoblación fue encomendada a los hermanos Diego y Domingo Álvarez, caballeros procedentes de Ávila. Los nuevos pobladores fueron atraídos con amplias libertades, según el modelo de la Extremadura castellana. El grueso de los repobladores procedía de las cercanas tierras de Ávila y Segovia.
En 1118, Alfonso VII, aún infante y señor de los territorios al sur del Duero por nombramiento de su madre la reina Urraca, otorgó fuero a Escalona, confirmado en 1130. Este fuero, redactado en latín con 41 leyes, se basaba en los de Toledo y Sepúlveda. Incluía privilegios como la exención del portazgo para los caballeros, la libertad para construir pesqueras y molinos, la libre venta de heredades y la capacidad del concejo para elegir a sus cuatro regidores y a su juez. No obstante, los hermanos Álvarez añadieron una cláusula por la cual los pleitos de cuantía superior a cinco sueldos debían ser dirimidos en Toledo.
A lo largo del siglo XII, Escalona sufrió diversos ataques almorávides y almohades, al igual que otras plazas de la línea del Tajo. La situación llegó a ser tan tensa que Madrid estuvo a punto de ser reconquistada por los musulmanes en varias ocasiones, y algunas villas mostraron su incapacidad para la autodefensa, por lo que varios alfoces fueron cedidos a órdenes militares: Olmos a la Orden de San Juan, Zorita y Maqueda a la Orden de Calatrava, y Mohernando a la Orden de Santiago. Escalona, sin embargo, gracias a su situación defensiva junto a un meandro encajado del Alberche y protegida por una sólida muralla, logró resistir. La villa llegó a tener representación en las Cortes de Castilla, constando su presencia en las de Carrión de los Condes de 1188.
A partir del siglo XIII, y especialmente tras la unión definitiva de Castilla y León en 1230, Escalona experimentó un fuerte proceso de señorialización. En 1281, el rey Alfonso X el Sabio cedió Escalona y su tierra al infante don Manuel, hermano del monarca y futuro señor de Villena. La comunidad quedó así integrada en el señorío de Villena, gobernado por los descendientes del infante don Manuel, que más tarde serían marqueses de Villena.
En 1423, Escalona regresó brevemente a manos reales, pero fue nuevamente entregada a la nobleza. Primero a Álvaro de Luna, valido de Juan II de Castilla. Después, tras la ejecución de Álvaro de Luna en 1453, pasó a Juan Pacheco, marqués de Villena, quien recibió en 1472 el título de duque de Escalona de manos de Enrique IV de Castilla.
La revuelta de los Comuneros de 1520 a 1521 supuso la pérdida definitiva de los fueros castellanos, y con ellos gran parte de la autonomía concejil. En los siglos posteriores, los distintos núcleos de la antigua comunidad fueron obteniendo el título de villa por concesión real, fragmentando la jurisdicción unificada.
Finalmente, la reforma liberal de 1833, obra de Javier de Burgos, disolvió formalmente la comunidad. Los municipios que la habían compuesto fueron adscritos a tres provincias distintas. Navahondilla y Santa María del Tiétar pasaron a la provincia de Ávila, al partido judicial de Cebreros.[1] Cenicientos, Cadalso de los Vidrios y Las Rozas de Puerto Real pasaron a la provincia de Madrid, al partido judicial de San Martín de Valdeiglesias.[1] El resto, es decir Almorox, Hormigos, Pelahustán, Nombela, Aldea en Cabo, Paredes de Escalona, El Casar de Escalona y la propia Escalona, pasaron a la provincia de Toledo, siendo Escalona cabeza de su propio partido judicial[1] que heredó la parte toledana de su antiguo territorio, vigente hasta 1966.[2]
Organización territorial: los sexmos

Como otras comunidades de villa y tierra, la de Escalona se dividía en sexmos o demarcaciones internas. Se conocen cinco sexmos, nombrados por la localidad que ejercía como cabecera:
- Sexmo de Cadalso
- Sexmo de Cenicientos
- Sexmo de Almorox
- Sexmo de Nombela
- Sexmo de la Villa, que correspondía a Escalona.
La economía y el poblamiento variaban de un sexmo a otro, en función de la altitud y los recursos naturales:
- El sexmo de Cadalso ocupaba la zona más septentrional, en rojo intenso en el mapa. Estaba formado por Cadalso de los Vidrios como cabeza, además de Las Rozas de Puerto Real, Navahondilla y Santa María del Tiétar. Su economía era predominantemente ganadera y forestal.
- El sexmo de Cenicientos aparece en gris en el mapa y comprendía Cenicientos, Paredes de Escalona y Aldea en Cabo. También de fuerte impronta ganadera, su situación en tierras algo más bajas le permitía compaginar la ganadería con la agricultura.
- El sexmo de Almorox está representado en rojo carmesí y se correspondía únicamente con el municipio de Almorox. Era ganadero, con gran importancia de la explotación forestal de sus pinares, y complementaba estas actividades con el cultivo de la vid y la producción de vinos.
- El sexmo de Nombela aparece en marrón y lo formaban Nombela y Pelahustán. En él la agricultura comenzaba a ganar protagonismo sobre la ganadería y la explotación forestal.
- El sexmo de la Villa se muestra en color beige y ocupaba los municipios de Hormigos, El Casar de Escalona y la propia Escalona. De vocación claramente agrícola y comercial, con menor peso de la ganadería, destacaba por su actividad hortícola, ya que era una zona muy bien irrigada por el Alberche y los arroyos que bajan de la sierra.
Esta composición territorial se deshizo progresivamente. Primero por la señorialización iniciada en 1230, luego por la pérdida de los fueros tras la revuelta comunera de 1521, más tarde por la concesión del título de villa a la mayoría de los municipios durante el gobierno de los Austrias, y finalmente por la reforma liberal de 1822-1833 que repartió los municipios entre las provincias de Ávila, Madrid y Toledo. Concluyó así la existencia de la comunidad de villa y tierra de Escalona, una institución administrativa tradicional castellana que ejerció como puente de unión entre Castilla la Vieja y Castilla la Nueva.