Conceptualización
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La conceptualización, según la semántica cognitiva, es un proceso dinámico responsable por la producción de significado, que, según los teóricos de la lingüística cognitiva, involucra mucho más que aspectos puramente lingüísticos. Según este principio, los conceptos tienen que ver con una representación mental realizada por el hablante.[1] Las palabras no se refieren a objetos en el mundo, necesariamente, como explican enfoques formales, como la teoría referencial[2] porque las conjunciones son palabras y no apuntan a nada de existencia extralingüística. Y las expresiones lingüísticas no siempre son compositivas, porque la expresión «el cara dura no apareció» no puede entenderse solo a partir de los significados de cara y dura. Con base en estos argumentos, la semántica cognitiva concibe el significado lingüístico como una manifestación de la estructura conceptual.[3]
Uno de los aspectos relevantes para entender cómo funciona el significado dentro de la semántica cognitiva es la distinción entre conocimiento lingüístico (significado lingüístico) y conocimiento enciclopédico (significado enciclopédico), ya que esta disciplina considera que no es posible establecer una distinción absoluta entre semántica y pragmática.[4] La semántica cognitiva afirma que, cada vez que usamos una palabra o expresión, invocamos el conocimiento del mundo de una manera amplia y flexible, sin necesidad de conocer todo el significado lingüístico del concepto para poder usarlo.[4]
Para la semántica cognitiva, el significado surge de la interacción de nuestro conocimiento enciclopédico, almacenado en categorías llamadas dominios, y de la forma en que manipulamos esta información. Así, toda la información que tengamos sobre un concepto, y que almacenemos en su dominio, será útil para la caracterización de ese concepto.
La lingüística cognitiva y la semántica cognitiva se entienden a menudo como la misma ciencia, aunque Evans y Green (2006) establecen una distinción importante. Según estos autores, los estudios de base semántica dentro de la lingüística cognitiva investigan esencialmente la estructura conceptual y los procesos de conceptualización, es decir, el objetivo no es el estudio lingüístico en sí, sino lo que puede revelar sobre la naturaleza del sistema conceptual. Los enfoques cognitivos gramaticales, por otro lado, se preocupan principalmente por el estudio del lenguaje, y a partir de la descripción de este sistema lingüístico, a partir de lo que se conoce sobre la estructura conceptual, para comprender cómo funciona el lenguaje. De hecho, el núcleo de la lingüística cognitiva es la semántica.[5]
Autores como Silva (2004), posicionan la Semántica Cognitiva como una de las líneas de investigación de la lingüística cognitiva, encargada de estudiar el significado como conceptualización, y que se acompaña de otras líneas, como la gramática cognitiva y la teoría de prototipos, entre otras.[6] En el contexto de los estudios brasileños, Ferrari (2011), afirma que la lingüística cognitiva es un campo de estudio que prioriza la semántica, contrario a otras áreas de estudio, que adoptan una visión objetivista del significado, buscando establecer una semántica cognitiva, que sugiere una visión enciclopédica del significado.[7]
Conocimiento enciclopédico
De acuerdo con el principio del conocimiento enciclopédico, el lenguaje se desarrolla junto con nuestras otras habilidades cognitivas y las usamos para tener sentido.[8] Así, las palabras son solo puntos de acceso a todo el conocimiento que tenemos almacenado sobre el mundo, cuya organización se realiza a través de estructuras llamadas dominios. Algunos de estos dominios pueden ser básicos, es decir, no necesitan otros dominios para ser conceptualizados y se relacionan con experiencias corporales preconcepcionales; otros son complejos y dependen de otros dominios.[9] Es a partir de estos dominios que seleccionamos la perspectiva del concepto que se ajusta al contexto del habla.
Una de las estructuras que median este acceso es la noción de marcos desarrollada por Fillmore. Según esta perspectiva, conocer una palabra significa conocer los encuadres individuales a los que está asociada, y tiene que ver con el perfil de los participantes en una escena determinada. El marco apunta a un contexto de ocurrencia basado en las posibilidades de articulación de ítems léxicos. El marco evoca eventos potenciales de un elemento léxico. Es decir, tiene un codo lesionado y despierta la posible secuencia: se cayó, el accidente fue en el brazo, sintió dolor, fue al médico, etc. Estas estructuras de organización del conocimiento son una estrategia para hacer frente a la gran cantidad de información que acumulamos y que, por las limitaciones de nuestra memoria, necesita ser categorizada.