Conferencia de los Obispos Católicos de las Filipinas

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La Conferencia de los Obispos Católicos de Filipinas (en inglés, Catholic Bishops’ Conference of the Philippines o CBCP) es la asamblea estable de los obispos de la Iglesia católica en Filipinas que, ejerciendo conjuntamente determinadas funciones pastorales para los fieles de su territorio, elaboran planes, programas y proyectos comunes «según las circunstancias de los tiempos y lugares, conforme al derecho, para promover el mayor bien que la Iglesia ofrece a todos los hombres».[1][2][3][4]

País FilipinasFilipinasBandera de Filipinas Filipinas
Localidad Intramuros
Sigla CBCP
Datos rápidos Localización, País ...
Conferencia de los Obispos Católicos de Filipinas
Catholic Bishops' Conference of the Philippines


Localización
País FilipinasFilipinasBandera de Filipinas Filipinas
Localidad Intramuros
Información general
Sigla CBCP
Jurisdicción Iglesia católica en Filipinas
Tipo Conferencia episcopal
Sede 470 General Luna Street, Intramuros, Manila 1002
Organización
Presidente Gilbert Garcera
Vicepresidente Julius Tonel
Secretario general Bernardo Pantin
Tesorero John F. Du
Composición Cardenales, arzobispos y obispos de las circunscripciones eclesiásticas de Filipinas
Dependencias Catholic Media Network
Historia
Fundación 15 de febrero de 1945
[cbcpnews.net, cbcponline.net Sitio web oficial]
Cerrar

Como conferencia episcopal nacional de Filipinas, la CBCP agrupa a los arzobispos y obispos diocesanos, a los obispos coadjutores y auxiliares, a los vicarios apostólicos, prelados y ordinario castrense, así como a los obispos titulares a quienes la Santa Sede encomienda un oficio especial de ámbito nacional.[1] Según los datos internos de la Conferencia, cuenta con alrededor de 90 obispos en activo y unos 40 obispos eméritos u honorarios.[5]

Desde el 1 de diciembre de 2025, el presidente de la CBCP es el arzobispo de Lipa, Gilbert Garcera, elegido por la Asamblea Plenaria para el bienio 2025-2027.[6]

Historia

Orígenes y fundación (1945–1968)

La coordinación a nivel nacional del episcopado filipino se remonta a la Segunda Guerra Mundial. El 15 de febrero de 1945, poco antes del final del conflicto en el Pacífico, los obispos constituyeron la Catholic Welfare Organization (CWO), organismo destinado a coordinar la ayuda material y espiritual a la población en un país devastado por la guerra.[7]

En los años siguientes la CWO asumió progresivamente funciones pastorales más amplias: coordinación de la acción social católica, promoción de escuelas y universidades católicas, presencia pública de la Iglesia ante las autoridades civiles y defensa de la libertad religiosa en el nuevo contexto político de la Tercera República Filipina.[8]

Reorganización tras el Concilio Vaticano II

El Concilio Vaticano II (1962-1965) impulsó jurídicamente las conferencias episcopales mediante el decreto Christus Dominus y posteriores documentos de la Santa Sede.[9] En este contexto, los obispos filipinos decidieron adaptar la antigua CWO a las nuevas orientaciones conciliares.

En 1968 la Catholic Welfare Organization fue formalmente reorganizada como Conferencia de los Obispos Católicos de Filipinas (CBCP), con nuevos estatutos aprobados por la Santa Sede, en los que se precisan sus fines, órganos y competencias como conferencia episcopal nacional.[10]

Renovación posconciliar y Concilio Plenario de Filipinas

Durante las décadas de 1970 y 1980 la CBCP se consolidó como interlocutor principal de la Iglesia católica con el Estado filipino, particularmente durante el régimen de Ferdinand Marcos (1965-1986). La Conferencia emitió diversas cartas pastorales sobre la ley marcial, los derechos humanos y la justicia social, que tuvieron gran influencia en la movilización cristiana a favor de la democracia.[11]

Entre 1991 y 1992 se celebró el Segundo Concilio Plenario de Filipinas (PCP II), convocado por la CBCP con aprobación de la Santa Sede para discernir, a la luz del Concilio Vaticano II, las prioridades pastorales de la Iglesia filipina al iniciar el tercer milenio. Las actas del Concilio, promulgadas en 1992, han orientado desde entonces buena parte de la acción de la Conferencia en campos como la nueva evangelización, la opción preferencial por los pobres, la pastoral de los migrantes y la participación de los laicos.[12]

En el marco de las decisiones de PCP II, la CBCP decidió también erigir un centro nacional para la renovación permanente del clero, que se concretó posteriormente en el Centro John Mary Vianney Galilee en Tagaytay.[13]

Desarrollo reciente

Tras la restauración democrática en 1986, la CBCP ha continuado interviniendo con frecuencia en la vida pública del país mediante cartas pastorales y pronunciamientos sobre elecciones, procesos de paz, derechos humanos, corrupción, migraciones, familia, bioética y medio ambiente. La Conferencia ha acompañado de manera crítica y dialogante a los diferentes gobiernos, defendiendo tanto la dignidad de la persona como la libertad de la Iglesia.[14]

Fines y competencias

Según su propio preámbulo y estatutos, los fines principales de la CBCP son:[1]

  • promover la solidaridad y comunión en la Iglesia en Filipinas;
  • formular políticas y programas pastorales comunes;
  • insertar a la Iglesia en Filipinas en los dinamismos pastorales de la Iglesia universal;
  • asumir, como cuerpo, la responsabilidad evangelizadora en relación con todo el pueblo, especialmente ante las autoridades civiles;
  • fomentar las relaciones con otras conferencias episcopales y organismos internacionales de la Iglesia.

Las competencias de la Conferencia se ejercen de acuerdo con el Código de Derecho Canónico y los documentos de la Santa Sede sobre las conferencias episcopales, en particular el decreto conciliar Christus Dominus y el motu proprio Apostolos Suos.[15]

Estructura

Asamblea Plenaria

Los obispos reunidos como cuerpo constituyen la Asamblea Plenaria, que es el órgano supremo de decisión de la Conferencia. En ella participan, con voz y voto, los miembros de pleno derecho de la CBCP; los obispos eméritos tienen voz y, en determinados asuntos, voto consultivo.

Corresponde a la Asamblea Plenaria:[16]

  • elegir, por voto directo, a los cargos de la Conferencia (presidente, vicepresidente, secretario general y tesorero);
  • elegir a los miembros del Consejo Permanente;
  • designar a los presidentes de las comisiones episcopales;
  • aprobar los estatutos y sus reformas, el presupuesto anual y los principales documentos pastorales.

La Asamblea Plenaria se reúne en sesión ordinaria dos veces al año, habitualmente en enero y en julio, en la sede de la CBCP en Manila o en otro lugar designado. En situaciones excepcionales puede ser convocada una sesión extraordinaria.

Consejo Permanente

Cuando la Asamblea Plenaria no está reunida, actúa en su nombre el Consejo Permanente (Permanent Council), compuesto por diez obispos elegidos por la Asamblea en representación de las tres grandes áreas del país: Luzón, Visayas y Mindanao.[17]

Entre sus funciones ordinarias se encuentran:[17]

  • velar por la ejecución de las decisiones de la Asamblea Plenaria;
  • dirigir las actividades de la oficina general y de los organismos dependientes;
  • preparar el orden del día de las reuniones plenarias;
  • examinar y aprobar el presupuesto anual antes de su presentación a la Asamblea;
  • preparar las declaraciones conjuntas y cartas pastorales, remitiéndolas a los miembros para su revisión antes de su publicación oficial;
  • coordinar el trabajo de las comisiones episcopales y, en caso necesario, encomendarles tareas urgentes no previstas expresamente en los estatutos;
  • erigir organismos o comités ad hoc para estudios o actuaciones limitadas en el tiempo.

El presidente puede convocar el Consejo Permanente en cualquier momento. Si no se alcanza el quórum, los miembros presentes, junto con otros obispos disponibles, pueden actuar en nombre de la Conferencia para asuntos urgentes.[17]

Comisiones y organismos

La CBCP cuenta con diversas comisiones episcopales (para doctrina de la fe, liturgia, apostolado de los laicos, pastoral social, migrantes, familia y vida, juventud, diálogo ecuménico e interreligioso, etc.) y subcomisiones especializadas que coordinan la acción pastoral en cada campo a nivel nacional.[18]

Entre los organismos vinculados se encuentran, entre otros, la agencia informativa CBCP News y la red de radio Catholic Media Network, que actúa como brazo de comunicación de la Conferencia.[19]

Composición y circunscripciones eclesiásticas

Según los datos de la propia Conferencia, la CBCP estaba integrada en 2022 por 90 miembros en activo —entre cardenales, arzobispos y obispos— y 40 miembros honorarios o eméritos.[5]

La Iglesia católica latina en Filipinas se estructura en:

Mapa de Filipinas con las distintas provincias eclesiásticas
Mapa de Filipinas con las distintas provincias eclesiásticas  
Mapa de Filipinas con los distintos vicariatos apostólicos
Mapa de Filipinas con los distintos vicariatos apostólicos  

Presidentes

El presidente de la CBCP es elegido por la Asamblea Plenaria para un mandato de dos años, renovable una sola vez. De acuerdo con la práctica habitual de las conferencias episcopales, el presidente suele ser un arzobispo diocesano con amplia experiencia pastoral y en los órganos de gobierno de la Conferencia.[1]

Relación con la política filipina

La CBCP ha desempeñado un papel destacado en la vida política de Filipinas, especialmente en momentos de crisis institucional. Durante los años de la ley marcial bajo el presidente Ferdinand Marcos, varias cartas pastorales de los obispos denunciaron las violaciones de derechos humanos y alentaron a los fieles a trabajar por la justicia y la restauración de la democracia.[20]

Tras la caída de Marcos y la Revolución del Poder Popular de 1986, la Conferencia continuó interviniendo en procesos electorales y debates legislativos. Por ejemplo, en julio de 2007 expresó su «profunda preocupación» por las irregularidades de las elecciones legislativas y locales de mayo de ese año —compra de votos, violencia y manipulación de resultados— y pidió una reforma profunda de la Comisión de Elecciones (COMELEC).[21][22]

La Conferencia también ha manifestado reservas sobre determinadas leyes de seguridad, como la Human Security Act, por el riesgo de que pudieran utilizarse para reprimir la protesta social y restringir derechos civiles.[23]

En diversas ocasiones la CBCP ha exhortado también al clero a no implicarse directamente en la lucha partidista. En 2008, por ejemplo, la Comisión de Derecho Canónico recordó a los sacerdotes la prohibición canónica de asumir cargos políticos electivos, tras la candidatura de varios presbíteros a puestos civiles en comicios locales.[24]

Véase también

Referencias

Enlaces externos

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