Conflicto de Balangiga

batalla de la guerra filipino-estadounidense (1901) From Wikipedia, the free encyclopedia

El conflicto de Balangiga, también conocido con el infame nombre de masacre de Balangiga, fue una emboscada militar a una compañía de soldados estadounidenses acontecida el 28 de septiembre de 1901 en Balangiga, en la costa meridional de la isla filipina de Samar, durante la guerra filipino-estadounidense. En la mañana de ese día, cientos de combatientes nativos, en su mayoría armados con bolos, llevaron a cabo un exitoso ataque sorpresa contra las tropas estadounidenses que, en su mayoría, estaban desayunando.

Fecha 28 de septiembre de 1901
Lugar Balangiga, isla de Sámar, FilipinasFilipinasBandera de Filipinas Filipinas
Datos rápidos Conflicto de Balangiga Segunda guerra de independencia filipina, Fecha ...
Conflicto de Balangiga
Segunda guerra de independencia filipina

Soldados de la Compañía C supervivientes de la emboscada, posan en Calbayog, Samar, con una de las campanas de Balangiga, tomada como trofeo de guerra. Junio de 1902
Fecha 28 de septiembre de 1901
Lugar Balangiga, isla de Sámar, FilipinasFilipinasBandera de Filipinas Filipinas
Coordenadas 11°06′34″N 125°23′09″E
Beligerantes
Bandera de Estados Unidos Estados Unidos
Compañía C
(9.º Regimiento de Infantería)
Bandera de Filipinas República Filipina
pueblo de Balangiga
Comandantes
Bandera de Estados Unidos capitán Thomas W. Connell Bandera de Filipinas Valeriano Abanador, jefe de policía local
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Contexto histórico

Revolución filipina

A finales del verano de 1896, las autoridades españolas de Manila descubrieron una conspiración de una pequeña y poco conocida organización nacionalista, el Katipunan. Mientras comenzaban a arrestar a sus miembros, su líder, Andrés Bonifacio, hizo un llamamiento a las armas, dando inicio a la Revolución filipina. En una conferencia celebrada el 21 de marzo de 1897, una facción de la provincia de Cavite sustituyó a Bonifacio por uno de los suyos, Emilio Aguinaldo. Bonifacio, depuesto, fue rápidamente arrestado, juzgado y ejecutado.[1]

Emilio Aguinaldo, presidente de la primera República de Filipinas

El 1 de noviembre de 1897, Aguinaldo y sus seguidores del Katipunan proclamaron la República de Biac-na-Bató, exhortando a todos los filipinos a alzarse contra España. Pero su recién fundada República fue breve. Al mes siguiente, el 14 de diciembre se firmaba el Pacto de Biak-na-Bato, en el que se garantizaba la paz a condición de que Aguinaldo y otros 33 líderes insurrectos se exiliasen. Aguinaldo y varios de sus principales seguidores partieron poco después hacia Hong Kong.[2]

Guerra hispano-estadounidense

Dos meses después, el 15 de febrero, el acorazado estadounidense Maine se hundía a causa de una explosión en el puerto de La Habana, dando inicio a la guerra hispano-estadounidense que rápidamente se extendió al archipiélago filipino.

El Maine hundido y el Kentucky en el puerto de La Habana

La guerra fue relativamente breve. El 1 de mayo, la flota del Pacífico de Estados Unidos, que ya antes había recibido órdenes de dirigirse a Hong Kong, bajo el mando del comodoro Dewey derrotó a la española en la batalla de Cavite, en la bahía de Manila. Esto animó a los revolucionarios filipinos.

A raíz de los acontecimientos, Aguinaldo, aliado no oficial de Estados Unidos, regresó a Filipinas desde su exilio a bordo del USRC Hugh McCullouch[3] y llegó a Cavite con diecisiete deportados más el 19 de mayo. Dewey, que se había apoderado de Cavite, le proveyó abundantemente de armas del arsenal, y Aguinaldo reanudó los ataques contra los españoles. En conversaciones con el comodoro Dewey, este le había prometido toda la ayuda necesaria para que los filipinos lucharan contra los españoles asegurándole que "Estados Unidos reconocería la independencia del pueblo filipino" y que "América era rica en terrenos y dinero, y que no necesitaba colonias".[4]

En junio, los rebeldes se habían hecho con el control de casi todo el campo filipino, mientras que las ciudades seguían bajo control español. El 12 de junio de 1898, Aguinaldo declaró la Independencia de Filipinas en Cavite.[5] Pero las invitaciones enviadas a las autoridades de otros países, incluso a las de los EE.UU, sólo recibieron el silencio, pues en la época del Imperialismo no se podía concebir la autodeterminación de una excolonia asiática, sólo el que cambiara de manos.[6]

El 3 de julio, la derrota de la escuadra española fue en la batalla naval de Santiago de Cuba. Ese mismo mes el gobierno español pedía negociar la paz y el 12 de agosto se firmó un protocolo de paz en Washington. Reunidas las delegaciones de España y Estados Unidos desde octubre, el 10 de diciembre firmaban la paz en el Tratado de París.[7]

¡Bueno, no sé qué elegir primero! Caricatura del Boston Globe (28/05/1898)
Artículo III "España cede a los Estados Unidos el archipiélago conocido por las Islas Filipinas [...] Los Estados Unidos pagarán a España la suma de veinte millones de dólares ($20,000,000) dentro de los tres meses después del canje de ratificaciones del presente tratado".[8]

El tratado se firmó sin la presencia de los representantes de los territorios traspasados a Estados Unidos, lo que provocó un gran descontento entre la población de los mismos, especialmente en el caso de Filipinas.

Firma del Tratado de París

El presidente William McKinley emitió una proclamación el 21 de diciembre de 1898, declarando que la política de Estados Unidos sería de "asimilación benevolente" en la que "el suave influjo de la justicia y el derecho" sustituiría al "gobierno arbitrario".[9]

Aguinaldo emitió su propia proclama en la que condenaba la "toma violenta y agresiva" por parte de Estados Unidos y amenazaba con la guerra.[7] El 23 de enero de 1899 se estableció la Primera República filipina y Aguinaldo fue nombrado presidente.[10]

Olvidando lo pactado con Aguinaldo, los Estados Unidos no concedieron la autonomía ofrecida a las islas y cuando los patriotas filipinos vieron burlada su buena fe volvieron las armas contra los americanos.

Guerra filipino-estadounidense

Las fuerzas españolas en Manila habían pactado con las fuerzas estadounidenses la entrega de la ciudad sin el conocimiento de los filipinos. Había una paz incómoda en torno a Manila, con las fuerzas estadounidenses controlando la ciudad y las fuerzas filipinas, más débiles, rodeándolas. El 4 de febrero estalló la lucha entre ellas en la batalla de Manila, dando inicio la guerra filipino-estadounidense.[7]

Revolucionarios filipinos muertos en la trinchera durante la batalla de Manila. Fotografía tomada el 5 de febrero.

Aguinaldo dirigió a las tropas filipinas contra las fuerzas superiores de los ocupantes, hasta su captura el 23 de marzo de 1901, viéndose obligado para salvar su vida a firmar la rendición el 1 de abril. Sin embargo, la resistencia revolucionaria continuó en varias partes de Filipinas hasta 1903.[11]

El 4 de julio de 1901, William Howard Taft, futuro presidente de EE. UU., fue nombrado "gobernador civil" y se constituyó el Gobierno Insular de las Islas Filipinas, que vio su misión como una tutela, aunque en el fondo para el pueblo filipino no representara más que cambiar el dominio español por la ocupación estadounidense.

Guerra en Sámar

El general Vicente Lukbán había sido comandante, bajo el mando de Aguinaldo, de una fuerza guerrillera en la isla de Sámar y, cuando se le ofreció la oportunidad de rendirse, respondió que tenía la intención de luchar hasta el final. Sus tropas revolucionarias eran una amenaza para la pacificación de la isla de Leyte, que a su vez les proporcionaba refugio y una base de suministros. El 13 de junio de 1901, el mando estadounidense estableció un bloqueo naval a todos los puertos de Sámar.[12]

Se construyeron campamentos de suministros en los principales valles fluviales y se ordenó a los comandantes de puesto que enviaran patrullas a concentrarse en ellos, arrasando así el interior, destruyendo cosechas y expulsando a la guerrilla de las montañas.[13]

Para detener el contrabando desde Leyte, se extendió la línea de guarniciones hacia el sur, estableciendo un batallón del 9.º de Infantería en las hasta entonces pacíficas ciudades costeras meridionales de Balangiga, Lanang, Santa Rita y Basey. La Compañía C fue destinada a Balangiga.[14]

Balangiga

El 9.º Regimiento de Infantería

Tropas estadounidenses agazapadas

El 9.º Regimiento de Infantería de EE. UU. luchó en Cuba contra los españoles en la batalla de las colinas de San Juan (1 de julio de 1898) y participó en el asedio de Santiago de Cuba (julio de 1898). El 28 de febrero de 1899, el Regimiento fue enviado a las Islas Filipinas para ayudar a sofocar la insurrección filipina. Inmediatamente después de su llegada a Manila, el Regimiento entró en acción. Se le encomendó la responsabilidad de eliminar a los insurgentes en la isla de Luzón.[15]

Durante la rebelión de los Bóxers, fue enviado a China, participando en la toma de Tientsin (junio-julio de 1900) y en la posterior marcha de alivio sobre Pekín (agosto).[15]

Se le asignaron funciones de policía militar, custodiando al presidente Emilio Aguinaldo a su regreso a Filipinas en junio de 1901. También actuó como guardia de honor, el 4 de julio de 1901, durante la investidura de William H. Taft, como primer gobernador civil.[16]

La Compañía C en Balangiga

La Compañía C, compuesta por setenta y cuatro veteranos al mando del capitán Thomas W. Connell, graduado de West Point, llegó a Balangiga unas semanas después, el 11 de agosto, a petición del cabeza de barangay para que se estableciera una guarnición estadounidense que protegiera la población de las incursiones musulmanas y rebeldes.[17] Tenía como misión mantener cerrado su pequeño puerto con el fin de privar de suministros a las fuerzas revolucionarias filipinas.[16]

El primer mes de presencia de los militares en Balangiga estuvo marcado por una convivencia amistosa y pacífica con los residentes locales. Durante semanas, el grupo se dedicó a tareas rutinarias, como la limpieza de basura, a cargo de un centenar de reclutas varones. [17]

La esperada visita del inspector general del Ejército estadounidense llevó al capitán Connell a dar órdenes para limpiar la ciudad. Un lamentable incidente entre dos soldados estadounidenses borrachos y una chica filipina, defendida por sus hermanos, provocó la indignación de los locales. En respuesta al incidente, el capitán Connell ordenó a sus soldados que reunieran y detuvieran a los residentes varones del pueblo con el fin de acelerar los preparativos de limpieza ante la esperada visita de sus superiores. Un total de 143 varones, ancianos y niños incluidos, pasaron la noche retenidos en dos tiendas de campaña, cada una con capacidad para solo 16 personas.[16]

Soldados de la Compañía C, 9.º Regimiento de Infantería de EE. UU. con Valeriano Abanador (de pie, sexto desde la derecha) en Balangiga en agosto de 1901.

El resentimiento contra la Compañía C creció entre los balangiganos, que se sintieron insultados profundamente debido a la arrogancia e insensibilidad de Connell. En consecuencia, decidieron defender su honor tramando venganza y autodefensa de la forma más pública posible.

La conspiración fue ideada por Valeriano Abanador,[18] jefe de policía local, y se preparó aprovechando una fiesta local, el 42.º aniversario de la fundación de la parroquia de Balangiga el 27 de septiembre de 1859. Para contrarrestar la superior capacidad de combate de los soldados estadounidenses, se trajo mucho "tuba", el vino autóctono, para la recepción de la fiesta. Dado que la mayoría de los soldados habrían estado borrachos la noche anterior y se esperaba que sufrieran una terrible resaca por la mañana, el ataque se planeó alrededor de la hora del desayuno del 28 de septiembre.[16]

El ataque

El 28 de septiembre de 1901, a las 6:30 AM, 450 filipinos armados con bolos asaltaron la Compañía C mientras los soldados desayunaban.

Sorprendida y superada en número, la Compañía fue prácticamente aniquilada durante los primeros y terribles minutos. Sin embargo, un pequeño grupo de soldados estadounidenses, varios de ellos heridos, logró recuperar sus fusiles y contraatacar. Los supervivientes consiguieron escapar a la guarnición estadounidense de Basey. De los soldados que conformaban la compañía originalmente, 48 murieron o desaparecieron, 22 resultaron heridos y solo 4 salieron ilesos.[17]

Los insurgentes capturaron todos los fusiles y más de 28 000 cartuchos de munición.

Represalias

"Kill every one over ten." «Criminals Because They Were Born Ten Years Before We Took the Philippines».[nota 1]

El general Jacob H. Smith, convencido de que podía someter a los filipinos al control estadounidense convirtiendo la guerra en un infierno, intentó sustituir la política benevolente y humanitaria que había precedido a su campaña por la violencia y la destrucción.[17]

El general Smith instruyó al mayor Littleton Waller, comandante de los marines asignados a la "limpieza" de la isla, sobre los métodos que debía emplear:

"I want no prisoners. I wish you to kill and burn; the more you kill and burn the better it will please me. I want all persons killed who are capable of bearing arms in actual hostilities against the United States"
Traducción
No quiero prisioneros. Quiero que maten y quemen; cuanto más maten y quemen, más me complacerá. Quiero que se mate a todas las personas capaces de portar armas en hostilidades reales contra los Estados Unidos.
Gen. Jake Smith [19]

Ordenó que Samar se convirtiera en un "páramo desolado". Toda persona mayor de diez años que no se hubiera rendido y fuera capaz de portar armas debía ser fusilada. Lo que siguió fue una matanza generalizada y sostenida de civiles filipinos.[17]

La «gran estrategia» del general Smith en Samar consistía en la destrucción generalizada para obligar a los habitantes, presa del miedo y el hambre, a dejar de apoyar a la guerrilla y recurrir a los estadounidenses. Empleó a sus tropas en incursiones por el interior en busca de grupos guerrilleros, destruyendo viviendas y matando animales de tiro.[17]

El mayor L. W. T. Waller y su Batallón Provisional de Infantería de Marina de 315 infantes de marina desembarcaron en la mitad sur de Samar en octubre de 1901. Los marines realizaron patrullas de combate diarias y lograron recuperar algunas de las armas capturadas, pero el enemigo seguía replegándose a la seguridad de la selva. Finalmente, la persistencia de los marines dio sus frutos y los filipinos concentraron todas sus fuerzas río arriba, en los acantilados de Sohoton, que se elevaban hasta una altura vertical de 60 metros sobre el río. Esto no disuadió a Waller, quien ordenó al capitán Porter y al capitán Hiram Bearss, con dos columnas, atacar y destruir todas las aldeas y casas de la zona.[20]

El mayor Waller, por ejemplo, informó que en un lapso de once días sus hombres quemaron 255 viviendas, sacrificaron 13 búfalos y mataron a 39 personas. Otros oficiales informaron de actividades similares.[17]

Los abusos fueron suficientes para provocar indignación en Estados Unidos cuando se conocieron a finales de marzo de 1902. El secretario de Guerra investigó las atrocidades denunciadas y presentó cargos ante un tribunal militar contra el general Smith y el mayor Waller. El primero en ser juzgado fue el mayor Waller por la ejecución de once guías nativos. Fue absuelto. El general Smith fue juzgado por conducta perjudicial para el buen orden y la disciplina militar, por las órdenes que dio a Waller. Fue declarado culpable y sentenciado a recibir una amonestación por parte de una autoridad revisora. Poco después se retiró del servicio activo.[21]

Véase también

Notas

  1. Traducción: "Matar a todos por encima de diez." «Criminales por haber nacido diez años antes de que nosotros tomáramos las Filipinas».

Referencias

Bibliografía

Enlaces externos

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