Congreso Obrero de Barcelona de 1865
El Congreso Obrero de Barcelona de 1865 se celebró en diciembre —en septiembre, según Manuel Tuñón de Lara— de 1865 en Barcelona (España) y reunió a 22 sociedades obreras catalanas aprovechando un momento de tolerancia durante la crisis final del reinado de Isabel II (1863-1868). Fue el primer congreso obrero que se celebró en España, aunque estuvo circunscrito a Cataluña.
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El Congreso Obrero de Barcelona de 1865 se celebró en diciembre[1][2] —en septiembre, según Manuel Tuñón de Lara—[3] de 1865 en Barcelona (España) y reunió a 22 sociedades obreras catalanas aprovechando un momento de tolerancia durante la crisis final del reinado de Isabel II (1863-1868). Fue el primer congreso obrero que se celebró en España, aunque estuvo circunscrito a Cataluña.
Tras el Bienio Progresista las sociedades obreras fueron de nuevo prohibidas, aunque algunas siguieron existiendo en la clandestinidad.[4] Hubo alguna iniciativa de abordar la cuestión social por parte de miembros y simpatizantes del Partido Progresista en Cataluña como la fundación en 1862 del Ateneo Catalán de la Clase Obrera.[5] La situación cambió en 1864 cuando el capitán general de Cataluña, el general Domingo Dulce y Garay, permitió de hecho el funcionamiento de las sociedades obreras, lo que abrió un periodo de libertad, durante el cual aparecieron dos periódicos de cierta importancia, El Obrero y La Asociación.[6]
El primer número de El Obrero salió a la calle el 4 de septiembre de 1864, dirigido por Antoni Gusart i Vila, con el objetivo de defender «los intereses del proletariado» y conseguir el derecho de asociación obrera, tanto para la «resistencia al capital» como para formar «sociedades obreras aplicadas a la producción y al consumo», es decir, para formar cooperativas, un movimiento que cobra fuerza por esos años y que además daba cobertura legal a las sociedades de resistencia. De El Obrero partió la idea de celebrar un Congreso en Barcelona para coordinar las sociedades obreras existentes.[7] Los redactores de El Obrero pensaban que el congreso serviría para «impulsar el movimiento cooperador, que implantado en Inglaterra algunos años atrás, se ha extendido con rápido vuelo por todas las naciones europeas».[1]