Consentimiento libre, previo, e informado
El Consentimiento libre, previo e informado (CLPI) tiene como objetivo establecer la participación y consulta de una población indígena antes del comienzo de una intervención en pro del desarrollo en tierras ancestrales o el uso de recursos en una comunidad indígena. Los pueblos indígenas tienen una conexión especial con su tierra y sus recursos y habitan una quinta parte de la superficie terrestre. Tales áreas son ambientalmente ricas en recursos tanto renovables como no renovables. El estilo de propiedad colectiva de la mayoría de los pueblos indígenas entra en conflicto con el mercado global moderno y su continua necesidad de recursos y tierras. Para proteger los derechos de los pueblos indígenas, el derecho internacional de los derechos humanos ha creado procesos y normas para salvaguardar su forma de vida y fomentar la participación en el proceso de toma de decisiones. Uno de esos métodos es el proceso de CLPI. Hay críticas de que muchas convenciones internacionales y tratados requieren consulta, no consentimiento, que es un umbral mucho más alto. Sin el requisito de consentimiento, los pueblos indígenas no pueden vetar proyectos y desarrollos gubernamentales en su área que afecten directamente sus vidas y culturas. El CLPI permite a los pueblos indígenas tener derecho a la autodeterminación y autogobierno en los procesos de toma de decisiones del gobierno nacional y local sobre proyectos que conciernen a sus vidas y recursos. Los ejemplos incluyen gestión de recursos naturales, desarrollo económico, usos de conocimiento tradicional, recursos genéticos, atención de la salud, y educación.
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El Consentimiento libre, previo e informado (CLPI) tiene como objetivo establecer la participación y consulta de una población indígena antes del comienzo de una intervención en pro del desarrollo en tierras ancestrales o el uso de recursos en una comunidad indígena.[1] Los pueblos indígenas tienen una conexión especial con su tierra y sus recursos y habitan una quinta parte de la superficie terrestre. Tales áreas son ambientalmente ricas en recursos tanto renovables como no renovables.[2] El estilo de propiedad colectiva de la mayoría de los pueblos indígenas entra en conflicto con el mercado global moderno y su continua necesidad de recursos y tierras. Para proteger los derechos de los pueblos indígenas, el derecho internacional de los derechos humanos ha creado procesos y normas para salvaguardar su forma de vida y fomentar la participación en el proceso de toma de decisiones. Uno de esos métodos es el proceso de CLPI. Hay críticas de que muchas convenciones internacionales y tratados requieren consulta, no consentimiento, que es un umbral mucho más alto. Sin el requisito de consentimiento, los pueblos indígenas no pueden vetar proyectos y desarrollos gubernamentales en su área que afecten directamente sus vidas y culturas. El CLPI permite a los pueblos indígenas tener derecho a la autodeterminación y autogobierno en los procesos de toma de decisiones del gobierno nacional y local sobre proyectos que conciernen a sus vidas y recursos.
Los ejemplos incluyen gestión de recursos naturales, desarrollo económico, usos de conocimiento tradicional, recursos genéticos, atención de la salud , y educación.