Consuelo Benavides nació en 1949 en la ciudad de Tulcán, provincia del Carchi. Fue una docente en la provincia de Esmeraldas, comprometida con la lucha por los Derechos Humanos.[1]
En el gobierno de Oswaldo Hurtado fue perseguida, encarcelada y torturada, como respuesta a su liderazgo en procesos de lucha que buscaban promover un cambio social en el que se construyera un mundo más justo y equitativo.[1]
Una vez que fue liberada, en 1985 viaja a la provincia de Esmeraldas y trabaja como profesora en una escuela rural del cantón Quinindé. Desde el aula transmite sus conocimientos y sus ideales de cambio a sus alumnos.[2]
Durante la presidencia de León Febres Cordero, el 4 de diciembre de 1985, fue arrestada sin autorización, torturada y asesinada por agentes de la Infantería Naval Ecuatoriana en Quinindé, provincia de Esmeraldas, a causa de estar vinculada con actividades subversivas del grupo Alfaro Vive Carajo.[3]
El 13 de diciembre de 1985, en un potrero de una hacienda cercana a la población de Rocafuerte, cantón Esmeraldas, los trabajadores Héctor Eliazar González García y Rudy Benavides Bone encontraron el cadáver de una mujer con el rostro desfigurado y con nueve impactos de bala, el mismo que pertenecía a Consuelo Benavides. Los restos mortales reposan en el Cementerio de El Batán en Quito.[4]
Los agentes del Estado implicados y las instituciones del Gobierno vinculadas emprendieron una campaña sistemática para negar estos delitos y rechazar la responsabilidad del Estado. A través de los esfuerzos de la familia Benavides y de la Comisión de Investigación Multipartidista designada por el Congreso Nacional, en el gobierno de Rodrigo Borja, estos delitos salieron a la luz tres años después de los hechos, y el cuerpo de Consuelo Benavides fue ubicado e identificado.[2]