Control de esfínteres infantil
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Control de esfínteres infantil es la capacidad fisiológica de controlar y contener los esfínteres anales (defecación) y esfínter uretral (orina), La edad de inicio de control de dichos esfínteres varía de un niño a otro, pero en términos generales va de los 18 a los 24 meses, esto depende del grado de madurez y desarrollo de los músculos y nervios que hacen posible el control voluntario de los esfínteres; el control de la defecación suele ser primero que el de la micción.[1]
Dicha capacidad sigue una secuencia evolutiva y depende de dos factores que se interrelacionan entre sí: la maduración neurológica y la maduración psicoafectiva.[2]
La maduración neurológica[3] es el proceso neurológico que implica la capacidad muscular de controlar la vejiga, el control del esfínter y el reflejo de micción. Este proceso de maduración finaliza alrededor de los 4 años y debería quedar totalmente consolidado alrededor de los 7 u 8 años de edad.
En cuanto a la maduración psicoafectiva se relaciona con el desarrollo emocional afectivo y consistente, que dependen de una relación interpersonal positiva donde predominan las emociones positivas sobre las negativas, que son las que provocan tensiones, estrés y malestar personal.[2]
Para que el aprendizaje en el control de esfínteres constituya un proceso natural y sano en el que el niño sienta el respaldo y apoyo de sus padres, debemos contar con tres elementos fundamentales: tiempo, paciencia y comprensión.[4]
Es posible que su niño esté preparado para comenzar con el control de esfínteres cuando:[5]
- Pueda permanecer sin mojarse durante varias horas.
- Siga instrucciones de uno o dos pasos.
- Sepa que necesita ir al baño.
- Utilice palabras o gestos demostrando que necesita usar la bacinilla
- Camine hacia la bacinilla y se siente en ella.
- Pueda subirse y bajarse los pantalones.
- Demuestra interés por usar la bacinilla y utilice ropa interior