Convento de Nuestra Señora de la Luz (Brozas)
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| Convento de Nuestra Señora de la Luz | ||
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| Localización | ||
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| Comunidad |
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| Provincia |
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| Ubicación | Brozas | |
| Dirección | Polígono 13, parcela 20[1] | |
| Coordenadas | 39°36′20″N 6°47′17″O / 39.605692501162, -6.7879904359333 | |
| Información general | ||
| Usos | Hotel | |
| Construcción | Siglo XVI | |


El convento de Nuestra Señora de la Luz es un edificio histórico del siglo XVI ubicado a las afueras de la villa española de Brozas, en la provincia de Cáceres. Fue fundado en 1554 como convento para franciscanos descalzos, quienes lo ocuparon hasta su exclaustración en 1835. Entre 1999 y 2002 fue rehabilitado para su uso como hotel.[2]
Se ubica en las afueras suroccidentales de la villa, junto a la carretera EX-302 que lleva a Herreruela. El edificio forma parte desde 2016 del conjunto histórico bien de interés cultural de la villa de Brozas.[1]
El convento se fundó sobre una primitiva ermita, dedicada a la Virgen de la Luz, y llegó a ser cenobio capitular de la provincia de San Gabriel para los franciscanos descalzos. Su construcción se inició por iniciativa de la villa en 1554, con licencia real y bajo la dirección inicial de Pedro de Ibarra, y se completó a lo largo de los siglos XVI y XVIII.
La solicitud para establecer el convento se cursó a través de la Orden de Alcántara de la que Brozas era Encomienda Mayor. La petición fue dirigida al emperador Carlos V como administrador perpetuo de las Órdenes Militares desde 1494. Fue su hijo el futuro rey Felipe II quién autorizó la construcción el 7 de febrero de 1554.
Con licencias papales y del reino de España, así como la autorización del Obispo de Coria, los frailes franciscanos comenzaron la construcción junto a Pedro de Ibarra, su Maestro Mayor y uno de los más importantes arquitectos del Renacimiento español. Los vecinos de Brozas señalaron para la construcción del cenobio la ermita de Nuestra Señora de la Luz por reunir las condiciones más favorables: capacidad, buen estado, rentas suficientes, abundancia de agua y proximidad a una cantera de granito.[3]

En 1559 y la rama descalza recibió el Convento, incorporándolo a la provincia de San Gabriel. Las obras de construcción terminaron totalmente entre 1569 y 1592, año de su finalización oficial. El costo oficial fue de 500.000 maravedíes. Desde entonces el convento se distinguió como Casa Capitular de la provincia descalza de San Gabriel, convirtiéndose en el más importante de esta demarcación, la mayor que los franciscanos tenían en Extremadura. Desde este enclave emanaron todos los nombramientos de los cargos provinciales: guardianes, confesores de monjas y dictámenes para los 34 conventos de la demarcación.
A finales del siglo XVI las Crónicas del Padre Molés (1592) indicaban que la Casa se había completado, era amplía y poseía "el claustro más vistoso de la provincia".
Numerosos vecinos contribuyeron al engrandecimiento del convento, como Diego de Escobar y Ulloa, y María Braceros, patronos de la capilla de Santa Rosa (1559-1697), e Iñigo de Arguello y Carvajal, Caballero de Santiago que se comprometió a costear los capítulos provinciales desde 1596.
El convento se hizo conocido en toda la zona, incluyendo el vecino reino de Portugal, por la costumbre del "toro de San Marcos", en la cual se hacía recorrer a un toro las distintas estancias del convento el día de la fiesta de San Marcos, llegando a subir el animal al presbiterio de la iglesia conventual, donde simulaban que el toro besaba el altar mayor. Esta costumbre desapareció en el siglo XVIII, tras varias advertencias de la Inquisición.[1]
Durante los siglos XVII y XVIII, el convento sufrió los efectos de las guerras de Secesión portuguesa (1640-1668) y Sucesión española (1700-1714), que diezmaron el vecindario y causaron importantes deterioros en las construcciones.
La recuperación se inició en el segundo tercio del siglo XVIII, cuando se produjeron importantes cambios en la fisonomía del convento. En la iglesia se amplió el espacio con la incorporación de un camarín, un nuevo oratorio de acceso y se sustituyeron las cubiertas de la nave, elevando un cimborrio coronado por una linterna.
La ocupación del inmueble osciló entre 18 y 26 moradores durante el siglo XVII, incrementándose considerablemente en el XVIII hasta alcanzar entre 26 y 35 religiosos. Durante esta época se abrió un estudio de Teología donde podían formarse tanto los frailes como seglares.[4]
El ocaso de la comunidad religiosa se operó durante el siglo XIX. La invasión napoleónica y las disposiciones de secularización de clérigos regulares precedieron a la Desamortización de Mendizábal (1836). En vísperas de la desamortización, el convento mantenía 10 moradores con recursos suficientes.
Tras el proceso desamortizador, el inmueble se enajenó y fue dedicado a explotación agropecuaria, uso que lo mantuvo en pie hasta finales del siglo XX. Durante esta etapa se incorporaron dos naves exentas: una al noroeste como refugio para animales y otra en la zona sudeste para maquinaria
A principios del siglo XIX, el convento resultó dañado en la Guerra Peninsular y no hubo tiempo para repararlo, ya que los franciscanos descalzos lo abandonaron en 1835, cuando tuvo lugar la exclaustración por la desamortización de Mendizábal. Tras la desamortización pasó a ser una finca agropecuaria, función que cumplió hasta finales del siglo XX. Entre 1999 y 2002, el edificio fue rehabilitado completamente para destinarlo a hotel de 4 estrellas.[5][6]
Hoy el espacio se dedica a la celebración de bodas, eventos y sirve como emplazamiento para rodajes de cine y televisión.
Como emplazamiento singular para celebraciones se han celebrado bodas notables en sus instalaciones entre las que destaca la boda de la hija de la diseñadora venezolana Carolina Herrera con el torero Miguel Báez "el Litri" en 2004, a la que acudieron celebridades de todo el mundo.[7]
Entre sus paredes se rodó la serie de RTVE "La forja de un rebelde" dirigida por Mario Camus[8] y basada en la novela de éxito del escritor pacense Arturo Barea. La serie se rodó en 1988 y fue estrenada en 1990 siendo la serie de televisión más cara de la época.