El convento actual, fundado en 1477 por María Suárez de Toledo,[1] conocida como «Sor María la Pobre», tiene su origen en dos palacios diferentes, ambos mudéjares del sigloXIV y la iglesia de San Antolín.[2] Se ubica en el interior del casco histórico de la ciudad.
Se accede a él por la iglesia del convento, reconstruida durante el reinado de Carlos V, a través de una portada de la época de los Reyes Católicos (1500). Es de estilo gótico y está cubierta con artesonado de madera.
El retablo mayor, datado en 1572, es de estilo plateresco y presenta altorrelieves. El coro de las monjas, con zócalo de azulejos, un retablo plateresco y una sillería, todos del sigloXVI, se construyeron en los pies de la iglesia, donde se encuentra enterrada Sor María la Pobre.[2]
El convento fue declarado monumento histórico-artístico perteneciente al Tesoro Artístico Nacional el 3 de junio de 1931, durante la Segunda República, mediante un decreto publicado el día 4 de ese mismo mes en la Gaceta de Madrid, con la rúbrica del presidente del Gobierno provisional de la República Niceto Alcalá-Zamora y el ministro de Educación Pública y Bellas Artes Marcelino Domingo y Sanjuán.[3]
En 2001 fue delimitado el entorno de protección del convento, que por entonces contaba ya con el estatus de Bien de Interés Cultural.[4]