Conversión de Victoria Eugenia de Battenberg
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La conversión de Victoria Eugenia de Battenberg fue una ceremonia por la que esta princesa se convirtió al catolicismo antes de su matrimonio con Alfonso XIII de España.[1][2]
Antecedentes
De forma previa al compromiso oficial de Alfonso XIII con la princesa Victoria Eugenia de Battenberg, nieta de la reina Victoria y bisnieta de Luis II, gran duque de Hesse se acordó que la princesa debía de convertirse al catolicismo, religión del reino de España. Alfonso XIII informó al papa Pío X de esta circunstancia, contestando el pontífice felicitando al monarca y pidiendo que mediara un tiempo entre la conversión y el enlace.
La catequización de la princesa como católica se encargo a Robert Brindle, obispo de Nottingham, y se realizó eminentemente durante una estancia de Victoria Eugenia y su madre, la princesa Beatriz del Reino Unido, en Versalles.[3] Además Victoria Eugenia estuvo en contacto con la comunidad carmelita de Kensington,[4] cercana al palacio homónimo que era su lugar de residencia y el de su familia cercana (la princesa Beatriz, viuda de Enrique de Battenberg; y sus hermanos Alejandro, Leopoldo y Mauricio).
Desarrollo
La conversión se realizó en tres partes:[3]
- Primera: confesión general de Victoria Eugenia con el obispo de Nottingham
- Segunda: la ceremonia principal de conversión,
- Tercera: la confirmación y primera comunión.
Todas las ceremonias de la conversión se produjeron en el palacio de Miramar en San Sebastián, residencia estival y privada de la reina María Cristina de Austria, madre de Alfonso XIII.

La primera parte se realizó en la tarde del día 6 de marzo, confesando además de Victoria Eugenia, la reina María Cristina de Austria. La segunda parte, se celebró el día siguiente hacia las 11 de la mañana, en el oratorio contiguo a la biblioteca del palacio abundantemente decorado con rosas y claveles blancos. La biblioteca servía para ampliar el escaso espacio que presentaba el oratorio para albergar a todos los asistentes.
La ceremonia fue realizada por el citado obispo de Nottingham y bajo la presencia de Jaime Cardona y Tur, obispo de Sión (que ejercía de ordinario de la corte española), el obispo de Vitoria, José Cadena y Eleta; Aristizábal, párroco de la iglesia de San Sebastián y el rector de la iglesia del Buen Suceso. A la ceremonia asistieron, además de la propia Victoria Eugenia:[Nota 1] [5]
- su futura suegra y madrina de conversión, María Cristina de Austria;
- Alfonso XIII,
- la infanta María Teresa, hermana del rey, y su esposo el infante Fernando de Baviera.
- María Luisa de Carvajal y Dávalos, IV duquesa de San Carlos, camarera mayor de la reina María Cristina.
- María del Rosario Falcó y Osorio, duquesa viuda de Alba;
- María Cristina Fernanda Brunetti y Gayoso de los Cobos, XI duquesa de Mandas y Villanueva;
- Rosa Arístegui, IV condesa de Mirasol;
- Segismundo Moret, presidente del Consejo de Ministros, su esposa e hija;
- Carlos Martínez de Irujo y del Alcázar, VIII duque de Sotomayor, mayordomo mayor del rey;
- Fermín de Lasala y Collado, duque consorte de Mandas y Villanueva;
- Manuel Alvarez de Toledo y Samaniego, marqués consorte de San Felices de Aragón;
- José de Saavedra y Salamanca, II marqués de Viana;
- Miguel González de Castejón y Elío, I conde de Aybar;
- los señores Zarco del Valle, [Alfonso] Merry del Val, Elorriaga, Alabern, ...
En el marco de la ceremonia, la princesa realizó la profesión de fe y recibió el bautismo sub conditione recibiendo los nombres de Victoria Eugenia Cristina, este último en honor de su madrina.[3] Como colofón de la ceremonia la recién convertida recibió la bendición, enviada por Pío X. Tras la ceremonia se entregaron a Victoria Eugenia importantes obsequios de Pío X, Alfonso XIII, María Cristina y otras personas cercanas.[6] La confirmación y primera comunión se produjeron el 8 de marzo de 1906 hacia las 9 de la mañana.
El matrimonio con Alfonso XIII se produjo en la iglesia de San Jerónimo el Real de Madrid el 31 de mayo de 1906.
Posterioridad
Tras la caída de la monarquía española en 1931, la reina Victoria Eugenia viviría por temporadas en Londres hasta el estallido de la Segunda Guerra Mundial. La propia Victoria Eugenia expresó las resistencias que producía en la sociedad inglesa el hecho de su conversión al catolicismo.