Cortijo Jurado
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| Cortijo Jurado | ||
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Aspecto antes de la restauración de 2014 | ||
| Localización | ||
| País |
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| Comunidad |
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| Localidad | Málaga | |
| Ubicación | Campanillas | |
| Coordenadas | 36°42′45″N 4°31′46″O / 36.71255, -4.5295322 | |
| Información general | ||
| Estilo | Neogótico | |
| Arrendatario actual | Privado | |
| Construcción | 1830 | |
| Remodelación | 2014 | |
El Cortijo Jurado es una hacienda agrícola-burguesa de mediados del siglo XIX, situada en una loma junto a la carretera de entrada a la barriada de Campanillas de la ciudad de Málaga, comunidad autónoma de Andalucía, España. Las edificaciones se erigen en dos partes bien diferenciadas: la zona burguesa usada como casa de recreo y la zona para el campesinado, con un par de casas de viviendas y establos para ganado y animales de labranza, hoy en día desaparecidos.
Aunque no se sabe la fecha exacta de edificación, ya que no se han encontrado documentos, se sabe que fue construido entre 1830 y 1840 por la familia Heredia como villa de recreo y también como explotación agraria y ganadera. Según la memoria popular, habría sido diseñado por un arquitecto francés y poseía rasgos del estilo neogótico y ecléctico, algo que coincide con su apariencia actual. Durante esta época, era común la distinción social entre “señoritos” y “jornaleros”, pues se trataba de una hacienda agrícola de gran extensión. [1]
Los Heredia vendieron el cortijo a los Larios en el año 1925 debido a su situación de bancarrota. La estrecha relación entre ambas familias era conocida. La tradición local también afirma que existió un pasadizo subterráneo de unos 2 km entre el Cortijo Jurado y el Cortijo Colmenares (actual Club de Golf Guadalhorce), utilizado como vía de comunicación entre ambas propiedades, y realmente se pueden ver pruebas visuales de su existencia; sin embargo, fueron sellados alrededor de 1950 por los propietarios con muros de hormigón. También se menciona un joven, Manuel Martín, que en 1942 entró en uno de esos pasadizos abandonados y afirmó haber visto una sala con máquinas de tortura y huesos desperdigados.[2]
Más tarde, la propiedad pasaría a la familia Quesada y a un médico de Valladolid llamado don Agustín. Fue en esta etapa cuando el cortijo habría funcionado, según testimonios orales, como sala de juegos o incluso prostíbulo. Finalmente, en 1975 fue adquirido por la familia Vega Jurado, de la que proviene su nombre actual.
En 2002 el grupo Mirador lo adquirió para remodelarlo como hotel, fracasando este proyecto y pasando a manos de Promociones Pantie.[3] En 2014 se restauró el edificio, obligados los dueños por el Ayuntamiento de Málaga, cambiando su aspecto exterior totalmente desde hacía décadas.[4] Se puso a la venta por 16 millones de euros a mediados de 2015 para retomar el proyecto de hotel de lujo, aunque aún no ha salido comprador.[5]
A finales de 2022, el Grupo Sinerba compró la propiedad con la intención de albergar en un futuro próximo un gran y renovado complejo de oficinas.[6]
Características
Construido en un estilo que podría definirse como estilo ecléctico, conjuga elementos del neogótico inglés con alguna que otra decoración de tintes nórdicos en los detalles. Sus 2.500 metros cuadrados están organizados en torno a un patio central y presenta una disposición interior descentrada hacia la izquierda, zona que constituía la zona noble del conjunto, escalera principal, acceso interior a la capilla, etc.
Tiene una planta rectangular con dos alas laterales, que sobresalen por la parte frontal para envolver la puerta de entrada. Destacan, entre otras muchas cosas, la capilla (actualmente en un mal estado de conservación, aunque conserva su elemento principal, el retablo de yeso neogótico),[7] la torre mirador, algunos salones, campanario y un palomar, además de una gran cantidad de habitaciones con la friolera de 365 ventanas (según cuenta la tradición oral, una para cada día del año) y otras estancias interiores.
Aunque actualmente han sido desaparecidas y expoliadas, antiguamente en el pasillo de la planta superior había dos columnas de hierro forjado, con fustes lisos abombados en el centro y capiteles corintios, con decoraciones vegetales de hojas de acanto y cuatro volutas en las esquinas. A consecuencia del robo, la viga maestra que sustentaban estas columnas cedió, derrumbándose sobre el pasillo la estructura de la terraza superior, llevándose consigo parte del artesonado del tejado central y dañando gravemente otras estancias de la parte baja.