Crimen de Duma
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entre las 2ː00 y las 4ː00 (UTC+3)
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Vivienda de la familia Dawabsheh tras el ataque | ||
| Lugar |
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|---|---|---|
| Coordenadas | 32°03′27″N 35°22′00″E / 32.0575, 35.3667 | |
| Blanco | Civiles durmiendo en su casa | |
| Fecha |
31 de julio de 2015 entre las 2ː00 y las 4ː00 (UTC+3) | |
| Tipo de ataque | Incendio | |
| Arma | Cóctel molotov | |
| Muertos | 3 | |
| Heridos | 1 | |
| Perpetrador | Amiram Ben-Uliel | |
El crimen de Duma hace alusión al ataque con bombas incendiarias a la casa de la familia Dawabsheh[1] el 31 de julio de 2015 en el pueblo de Duma, cerca de Nablus (Palestina), que causó la muerte a tres de los cuatro habitantes de la casa: Ali Dawabsheh, de 18 meses, murió quemado vivo, mientras que su padre y su madre fallecieron por las quemaduras sufridas pocas semanas después.[2]
La mayoría de testigos afirmaron haber visto a dos hombres huir del lugar de los hechos.[2] El 18 de mayo de 2020, el colono judío Amiram Ben-Uliel, de 21 años, fue condenado por tres cargos de asesinato, dos de intento de asesinato y otros dos de incendio deliberado.[3]
El 14 de septiembre de eso mismo año, Bel-Uliel fue condenado a tres cadenas perpetuas por el asesinato de la familia Dawabsheh.[4][5] Un menor de edad también judío llegó a un acuerdo con la fiscalía por el que se declaró culpable de haber planeado el ataque,[2][3] por lo que fue condenado a 3,5 años de cárcel.[6] Sin embargo, tanto Ben-Uliel como el menor y otros dos colonos judíos fueron absueltos del cargo de pertenencia a una organización terrorista.[3][7]
Víctimas
Según explicó la acusación durante el juicio, el ataque se planeó durante el mes de julio de 2015 en una cueva llamada la "Casa Roja", construida a partir de una estructura palestina previa, en un lugar convertido en un asentamiento ilegal israelí llamado Yishuv HaDaat.[7][8]
Rabbis for Human Rights, organización israelí de derechos humanos, ha denunciado que el gobierno mantiene sus planes de legalizar el asentamiento, incluso después de haber sido robado a sus legítimos propietarios palestinos mediante amenazas y actos violentos.[8] Durante ese mismo mes, los asesinos realizaron incursiones de reconocimiento en el pueblo de Duma y en la vecina Majdal Bani Fadil, acordando atacar en primer lugar Duma y, si les era posible, también al segundo poblado.[7] La noche del ataque quedaron en la citada cueva, pero, por algún motivo que se desconoce, el menor no se presentó, por lo que Amiram Ben-Uliel decidió actuar por su cuenta.[7]
En cambio, según los testigos presenciales, entre dos[9] y cuatro[10] atacantes enmascarados lanzaron bombas incendiarias en dos viviendas de la localidad de Duma, pueblo palestino de Cisjordania, el 31 de julio de 2015.[11] Al descubrir que la primera casa estaba vacía, los atacantes se dirigieron a una segunda, donde el bebé de dieciocho meses Ali Sa'ad Dawabsheh murió quemado vivo.[7] Sus padres y su hermano de cuatro años quedaron en estado crítico y fueron llevados a hospitales israelíes.[7] Sa'ad Dawabsheh, padre de Ali, murió de sus quemaduras varios días después, el 8 de agosto.[7][12] Cinco semanas más tarde, el 6 de septiembre, Reham Dawabsheh, madre de Alí, moría también por las heridas sufridas.[13]

Según los testigos locales, la familia había visitado a unos familiares y Sa'ad había vuelto a casa antes que el resto porque tenía que madrugar para ir al trabajo.[9] Reham llegó a casa sobre las 1ː30 de la madrugada y todavía estaba intentando coger el sueño cuando sucedió el ataque.[9] Entre las 2ː00 y las 4ː00, dos enmascarados rompieron los cristales de las ventanas y arrojaron cócteles molotov en las habitaciones donde dormían.[14][15][16]
El ejército israelí confirmó que los atacantes rompieron las ventanas antes de arrojar los cócteles molotov.[17] Un informe distinto afirmaba que se había empapado la casa de combustible antes de prenderle fuego.[15] Los vecinos declararon que Sa'ad y Reham salieron de la casa en llamas mientras dos enmascarados huían de la escena del crimen.[15] Sin embargo, el diario israelí Haaretz informó de que las casas incendiadas se encontraban en el centro de la ciudad, por lo que no habría sido fácil para los intrusos "encontrar una ruta de huida".[9] En la acusación presentada contra el único imputado, Amiram Ben-Uliel, se afirma que este escogió una casa del centro para causar un mayor efecto de miedo y desprotección.[7]
Un vecino y familiar de los fallecidos, Ibrahim Dawabsheh, obrero de la construcción en el asentamiento de Shilo, informó de que al oír los gritos de Sa'ad llegó corriendo al lugar y vio a dos hombres de pie frente a Reham y Sa'ad, cuyos cuerpos estaban en llamas.[9][16] Asustado, corrió a casa a buscar a su hermano y su padre y al volver al lugar ya no estaban allí.[9][16] Otro testigo, Ali Raqi, corroboró la presencia de dos personas junto a los cuerpos ardiendo en el suelo.[18]
Según el cuñado de Reham, que tenía 27 años en el momento de su muerte, esta agarró una manta en la que pensaba que su hijo pequeño dormía y huyó fuera de la casa envuelta en llamas, donde se dio cuenta de que el niño no estaba en la manta. Sufrió quemaduras de tercer grado en el 90 % de su cuerpo[19] y murió el 6 de septiembre de 2015.
Según un informe, Sa'ad consiguió sacar fuera de casa a su hijo Ahmed, de cuatro años, habiendo sufrido quemaduras en el 80 % de su cuerpo. Otra versión decía que Ibrahim Dawabsheh, un vecino, había rescatado a Ahmad.[9][16] Tras haber sido hospitalizado y tratado en el Centro Médico Soroka de Beerseba, Sa'ad Dawabsheh sucumbió a sus heridas el 8 de agosto de 2015.[20]

Un testigo de los hechos relató que “Llegué cinco minutos después del ataque. Encontramos a la familia echada en el suelo, fuera de la casa. El padre gemía, angustiado, por su hijo, que se había quedado dentro. Entramos para intentar salvarlo, pero estaba muerto, carbonizado”.[11] Cuando los bomberos palestinos llegaron desde la aldea de Burin, cuarenta minutos después, solo pudieron recuperar su cadáver.[9]
Dado que el pueblo de Duma no tiene ambulancias, los vecinos y familiares de las víctimas decidieron llevarlos en sus propios coches al hospital de Nablus.[9][21] Como Sa'ad no podía sentarse, retiraron los respaldos de los asientos traseros y lo acostaron entre el maletero y estos, mientras que tumbaron a Reham en los asientos traseros.[9] Ahmad, que consiguió sobrevivir tras sufrir graves quemaduras en el 60 % de su cuerpo,[5][19] fue trasladado en otro coche.[9][17]
Mamun Dawabsheh, el dueño de la vivienda que fue quemada estando vacía, había pasado la noche con su mujer y sus cinco hijos en la vecina Nablus.[9] El cóctel molotov que devastó su casa fue arrojado en la habitación de los niños.[9]
- 'Ali Sa'ad Muhammad Dawabsheh, de un año y medio de edad, quemado vivo dentro de la casa el 31 de julio de 2015.[11]
- Sa'ad Muhammad Hassan Dawabsheh, de treinta años de edad, herido mortalmente en el incendio de su casa, sucumbió a las quemaduras de tercer grado en el 80 % de su cuerpo el 8 de agosto.[13] Era obrero de la construcción y trabajaba en el asentamiento israelí de Nofim.[9]
- Reham Hussein Hassan Dawabsheh, de veintisiete años de edad, herida mortalmente en el incendio de su casa, falleció con quemaduras de tercer grado en el 90 % de su cuerpo el 7 de septiembre.[13] Era profesora de matemáticas en un instituto de Kafr Kusra.[9]
- Ahmad Dawabsheh, de cuatro años de edad, sufrió quemaduras de segundo y tercer grado en el 60 % de su cuerpo y pasó meses en estado crítico. Posteriormente se recuperó de las heridas.[7]
Investigación


Desde el primer momento, los investigadores israelíes y los observadores internacionales sospecharon que los perpetradores del ataque eran extremistas judíos.[12][18][21] La policía israelí pensó inicialmente que el ataque había sido un acto de represalia (conocido como "ataque de la etiqueta de precio") de "colonos extremistas israelíes"[7] por la demolición por parte del ejército israelí de algunas estructuras en el asentamiento de Beit El.[16][18][21]
Según las investigaciones, muchos de los jóvenes que instigaron los hechos no eran nativos de Israel, sino que provenían de familias estadounidenses.[22] También se ha mencionado un manual titulado "Reino del Mal” escrito por Moshe Orbach, un israelí de Bnai Brak, en conexión con el crimen de Duma. El manual cuenta cómo prender fuego a mezquitas, iglesias y casas palestinas.[23][24]
En los grafitis que se encontraron en hebreo no aparecía la firma habitual de los ataques de represalia ("price tag”, en hebreo "Tag Mechir"), aunque sí la palabra "venganza",[2][21] la frase "Larga vida al rey Mesías" (en hebreo: "Yechi Hamelech Hamashiach”) y una estrella de David.[2][5][21] Este último es el lema del ala mesiánica de la organización judía jasídica Jabad-Lubavitch.[19]
Por otro lado, un testigo contó a un reportero que había visto a los atacantes huir hacia el cercano asentamiento israelí de Ma'ale Efraim.[9][11][15][17][25] En un acto sin precedentes, la policía israelí solicitó información a la ciudadanía para identificar a los asesinos.[19] El 2 de agosto de 2015, el gobierno israelí aprobó medidas de detención administrativa, hasta la fecha utilizadas solamente contra sospechosos palestinos, contra los ciudadanos israelíes sospechosos de participar en ataques terroristas contra palestinos.[2]
El 8 de septiembre de 2015, un oficial del ejército israelí declaró ante los medios de comunicación: “(Israel) sabe a ciencia cierta que es un acto de terrorismo judío".[26]
El 9 de septiembre de 2015, el entonces Ministro de Defensa israelí Moshé Yalón afirmaba que "hay una gran probabilidad de que los responsables del ataque en Duma sean parte de un grupo muy extremista de judíos", pero que no había todavía pruebas suficientes para arrestar a ningún sospechoso.[10][27]
Yalón también confesó a un grupo de activistas del Likud que las identidades de los atacantes ya se conocían en el entorno del Ministerio de Defensa, pero que aún no se habían presentado cargos para proteger la identidad de sus fuentes.[10][28] Posteriormente, dijo que las fuerzas de seguridad solo tenían una “idea general” de quién era el responsable del ataque mortal, pidiendo a los periodistas que fuesen pacientes y siguiesen el desarrollo del caso.[29]
Yalón declaró que el ataque había hecho daño al Estado de Israel y a los asentamientos en concreto: "es necesario recordar que la mayoría de los activistas de extrema derecha no residen en Cisjordania y, sin duda, no representan a las comunidades de colonos que viven allí".[30]
Según Sara Hirschhorn del New York Times, los rabinos de los asentamientos y los dirigentes de las comunidades americano-israelíes en Cisjordania restaron importancia al ataque o permanecieron callados en respuesta a las detenciones de sospechosos relacionados con sus comunidades.[22]
El 3 de diciembre de 2015 se permitió la publicación de una noticia que informaba de que se había arrestado a una serie de sospechosos judíos por el ataque.[31] Nikolay Mladenov, coordinador especial de la ONU para la paz en Oriente Medio, criticó el "lento progreso" de la investigación israelí.[13][28][31]
En diciembre de 2015, el abogado de los sospechosos, Itamar Ben-Gvir, inició "una brillante campaña" (en palabras de NaftAli Bennett, ministro israelí de educación)[32] de propaganda para su liberación basada en dos puntosː el uso en judíos del sistema de detención administrativa (detención por periodos prorrogables de seis meses sin juicio y sin conocimiento de las pruebas ni de los hechos por los que se acusa) y la supuesta aplicación de torturas por parte del Shin Bet.[32][33][34]
Según el periodista Nahum Barnea, el interrogatorio estaba siendo "una larga y dura tortura física y mental. Los cuerpos de los sospechosos eran extendidos y encogidos en una cama de Procusto; los electrocutaban, abusaban sexualmente de ellos, les daban patadas en el pecho, los amorataban, abofeteaban y una interrogadora los toqueteaba".[32] Por su parte, Chaim Levinson, analista del diario israelí Haaretz, afirmó que tal énfasis en la supuesta tortura de los acusados tenía un doble fin: cuestionar la legitimidad de sus posibles confesiones y desacreditar al Shin Bet para futuras actuaciones contra terroristas judíos.[34]
El 11 de diciembre de 2015 se liberó bajo arresto domiciliario a uno de los sospechosos, del que solo se sabía que era un hombre casado y con hijos.[35]
Cuatro días después, el 15 de diciembre, y a pesar de reconocer que el ataque era "claramente judío" y que las autoridades israelíes sabían "quién es responsable", Moshé Yalón reiteró que no "hay suficientes pruebas" para detener o enjuiciar a los sospechosos.[36] Las asociaciones de derechos humanos criticaron sus comentarios y mencionaron la rapidez de las acciones militares israelíes cuando se trataba de sospechosos palestinos en ataques a israelíes y acusaron al gobierno israelí de consentir la violencia de los colonos.[37] Ese mismo 15 de diciembre, el Tribunal Supremo de Israel rechazó una solicitud de un parlamentario israelí de Meretz para que el gobierno asumiese pasos "legales inmediatos contra los asesinos de la familia Dawabsheh".[38]
Juicio
El 3 de enero de 2016 se imputó a dos de los sospechosos. Uno de ellos, Amiram Ben-Uliel, de 21 años, hijo de un rabino, casado y con una hija,[24][39] fue imputado con tres cargos de asesinato, dos cargos de intento de asesinato, dos cargos de incendio provocado y un cargo de conspiración para cometer un crimen de inspiración nacionalista.[7] Otro, un joven de 17 años cuya identidad se mantuvo en secreto por ser menor de edad, fue acusado de conspirar para cometer un crimen nacionalista.[7] De él se sospecha, además, que está relacionado con el incendio de la Basílica de la Dormición de Jerusalén.[7][39]
El móvil, según afirmaba la acusación, era la venganza por el asesinato del joven israelí Malachi Rosenfeld, supuestamente a manos de palestinos, en los alrededores de Duma en torno a un mes antes.[2][24][39] Las acusaciones también incluyeron cargos de pertenencia a una organización terrorista, el grupo "La Revuelta",[7][40] que había sido supuestamente fundado en octubre de 2013, y cuyos objetivos eran llevar a cabo ataques terroristas contra palestinos, sembrar el caos en Israel y generar una guerra entre árabes y judíos. El propósito final era ocasionar la caída de la democracia israelí para generar un estado gobernado por un rey judío según la ley de la Halajá, expulsando del país a todos aquellos que no sean judíos.[7][40][24]
Otros miembros del grupo ya habían sido acusados de incendiar iglesias y mezquitas, así como coches de palestinos y de realizar pintadas en sus casas.[2] A pesar de que "La Revuelta" no tiene una estructura jerárquica estricta, el Shin Bet, servicio de información israelí, afirma que su líder es Meir Ettinger (nieto de Meir Kahane),[40][41] quien ha permanecido durante un tiempo en detención administrativa por su relación con los asesinatos de Duma.[22][28][24] El 1 de junio de 2016, Meir Ettinger fue puesto en libertad tras 10 meses de detención administrativa, aunque se le prohibió viajar a determinados lugares y comunicarse con una lista de 93 personas.[42]
El 26 de junio de 2018, durante la celebración del juicio de tres de los responsables de los asesinatos, un grupo de colonos judíos ultras acudieron a las puertas de los juzgados para entonar cánticos a favor de los acusados. A la salida del abuelo de Ali Dawabsheh, los radicales lo rodearon cantando: "¿Dónde está Ali? Ali está quemado. Ali está en la parrilla". La policía israelí se abstuvo de intervenir, argumentando que "no era una revuelta violenta".[43]
El 18 de mayo de 2020, Amiram Ben-Uliel fue condenado por tres cargos de asesinato, dos cargos de intento de asesinato y dos cargos de incendio premeditado. A pesar de que el tribunal dictaminó que algunas de las confesiones realizadas ante el Shin Bet se habían obtenido bajo tortura, resaltó que algunos de los detalles proporcionados por el acusado eran tan precisos que ni siquiera las fuerzas de seguridad los conocían, como el color del vehículo aparcado en la escena del crimen o la descripción de la ventana de la segunda vivienda atacada. En cuanto al cargo de pertenencia a banda terrorista, el tribunal dictaminó que, aunque los hechos en sí constituían sin duda un ataque terrorista, no había pruebas suficientes como para determinar que los había realizado un grupo terrorista.[3]
Las condenas se hicieron públicas el 14 de septiembre de 2020. Amiram Ben-Uliel fue condenado a tres cadenas perpetuas por el asesinato de la familia Dawabsheh, mientras que un segundo acusado (cuyo nombre no fue revelado porque era menor de edad en el momento de los hechos) fue sentenciado a 3,5 años de cárcel.[4][6] En menos de un día desde la publicación de las sentencias, una página web israelí creada por el grupo de abogados Honenu, que representa a extremistas judíos en juicios por ataques a civiles palestinos, recaudó más de 500.000 séquels para los dos acusados. El propio hijo de Benjamin Netanyahu, Yair, colaboró económicamente y dio publicidad a la colecta.[44] El Shin Bet calificó la sentencia de "hito en la lucha contra el terrorismo judío", aunque los jueces se negaron a condenar a los acusados por pertenencia a grupo terrorista.[5][7]
El 21 de diciembre de 2020 se hizo público que el menor condenado por su participación en el asesinato de los tres miembros de la familia Dawabsheh había entrado en prisión, en la que solo permanecería 10 meses de su condena de un total de 3 años y medio, dado que el juez había dictaminado durante el juicio que se le computase el tiempo que había permanecido bajo arresto domiciliario.[45]
