Crónicas del absurdo

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Guion Miguel Coyula
Música Sentimental Idiots
Porno para Ricardo
Jonathan Formell

Crónicas del absurdo es un documental cubano de 2024 dirigido por Miguel Coyula. La película tuvo su estreno mundial en el Festival Internacional de Cine Documental de Ámsterdam (IDFA), donde obtuvo el premio a la Mejor Película en la sección Envision.[1]

El cineasta independiente Miguel Coyula y la actriz Lynn Cruz, inician una relación profesional y sentimental durante la producción del filme distópico Corazón Azul en 2012. A partir de ese vínculo, la película expone una serie de conflictos y enfrentamientos de ambos artistas con instituciones culturales y estatales, tanto dentro como fuera de Cuba.

Dividida en diez capítulos, la obra se construye principalmente a partir de grabaciones de audio —muchas de ellas realizadas de forma encubierta— acompañadas de transcripciones literales en pantalla. El material visual incluye retratos, logotipos institucionales, carteles de películas y pinturas de la artista cubana Antonia Eiriz, configurando un estilo austero que subraya el carácter burocrático y, según su autor, kafkiano de las situaciones retratadas.

Recepción Crítica

Crónicas del absurdo ha recibido elogios de la crítica especializada. El periódico neerlandés Het Parool la describió como «una obra maestra kafkiana».[2] En la publicación digital Los Experimentos, Pablo Gamba señaló que «Crónicas del absurdo es también un documental sobre el compromiso y el coraje de la amistad sincera, el amor y la solidaridad».[3] Nicolas Rapold, en Documentary Magazine, la definió como «una entrega fascinante que con libertad pone a prueba los límites audiovisuales del género documental».[4] Joe Bendel, en su reseña para J.B Spins, observó que la película «sería bastante entretenida como una farsa apropiadamente absurda, si no fuera también tan orwelliana. Se utilizan iconos sustitutos con apariencia monstruosa y fotografías seleccionadas de burócratas con presencia en línea, creando montajes dramáticos. A pesar de la escasez de video real, Absurd es visualmente muy dinámica —en un grado genuinamente sorprendente—».[5]

En Impulse Magazine, Ben Burton escribió que Coyula «derriba las fronteras entre lo personal, lo artístico, lo intelectual y lo político al entrelazar interrogatorios, enfermedades familiares y recorridos por festivales a lo largo de amplios periodos», añadiendo que la película constituye «un testimonio conmovedor de por qué el cine es un medio esencial».[6] En Gay City News, Steve Erikson comentó que la película «parece menos extranjera tras la toma del Kennedy Center por parte de la administración Trump», señalando además que «incluso en sociedades autoritarias, las artes han sido un medio para expresar corrientes subterráneas de inquietud y rebelión».[7]

Susan Morris, en Design Observer, destacó el uso de recursos gráficos, señalando que «las palabras se ven realzadas con gráficos y colores, y con fotografías de los artistas en un estilo inspirado en las cuadrículas de videojuegos de rol de finales de los años ochenta y principios de los noventa». Asimismo, indicó que el director emplea figuras de los grotescos de la pintora expresionista cubana Antonia Eiriz (1929–1995), cercanas estéticamente a Edvard Munch y Francisco de Goya, para enfatizar el carácter absurdo y surrealista de los funcionarios representados.[8] Andrew Truong, en Reverse Shot, escribió que «la mera existencia de esta audaz película […] es prueba de que la expresión creativa puede verse obstaculizada, pero nunca vencida», y afirmó que tanto Crónicas del absurdo como Corazón Azul «ejemplifican el espíritu irreprimible de la creación artística». Concluyó destacando que el texto final del filme —«Hecho en Cuba»— constituye un gesto de afirmación autoral.[9]

En una entrevista en La joven Cuba, el cineasta Fernando Pérez opinó: «acabo de ver un documental que como cine también es muy inquietante por lo logrado que está en recursos de imaginación, donde no hay imagen prácticamente porque son grabaciones de audio, y sin embargo, tú logras ver los rostros en los interrogatorios a los que están sometidos los personajes de la película, que son Miguel, Lynn, el hermano de Ana de Armas. Y realmente es un testimonio brutal, de métodos que son inaceptables, de exclusión y de marginación dentro de la cultura cubana y de la creatividad cubana. Es un cine en ese sentido, creo yo, muy motivador, pero que no se ve, no está. Y eso forma parte de la fractura. Entonces, estamos viviendo otra realidad esquizofrénica. Existe, pero no existe en el discurso oficial…» [10]

Premios

Véase también

Referencias

Enlaces externos

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