Cuarteto (género musical)
género musical
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El cuarteto característico, o simplemente cuarteto, es un género de música popular oriundo de la provincia de Córdoba, Argentina.
| Cuarteto | ||
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Patrimonio cultural inmaterial de la Unesco | ||
| Localización | ||
| País |
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| Datos generales | ||
| Tipo | Cultural inmaterial | |
| Criterios | R1, R2, R3, R4 y R5 | |
| Identificación | 02243 | |
| Región | América Latina y el Caribe | |
| Inscripción | 2025 (? sesión) | |
Teclado
Cuerdas: Contrabajo (en desuso), Violín (en desuso), Guitarra, Bajo
Percusión: Batería, Conga, Timbal, Güiro, Pandereta, Tambora, Bongó
Viento: Acordeón, Trompeta, Trombón, Saxofón
| Cuarteto | ||
|---|---|---|
| Orígenes musicales |
Pasodoble Tarantela | |
| Orígenes culturales |
Inmigrantes italianos y españoles de Córdoba, obreros criollos | |
| Instrumentos comunes |
Piano Teclado Cuerdas: Contrabajo (en desuso), Violín (en desuso), Guitarra, Bajo Percusión: Batería, Conga, Timbal, Güiro, Pandereta, Tambora, Bongó Viento: Acordeón, Trompeta, Trombón, Saxofón | |
| Popularidad | Alta en la ciudad de Córdoba, Argentina | |
En sus comienzos, en los años 1940, fue asociado casi exclusivamente a la clase baja y a los sectores marginales, siendo despreciado por las clases media y alta. Sin embargo, en los años 1990 el cuarteto logró una mayor difusión en el resto del país, comenzando así un proceso de aceptación por parte de todos los sectores de la sociedad argentina, una transformación de la opinión pública que se ha consolidado en el tiempo.[1][2]
El 4 de julio de 2013, el Concejo Deliberante de la Ciudad de Córdoba lo declaró Patrimonio Cultural Inmaterial mediante la Ordenanza 12205 que fuera impulsada por la Secretaría de Cultura.[3][4][5] Mientras que el 20 de noviembre del mismo año la declaración se extendió a la provincia por la Legislatura de la Provincia de Córdoba mediante la Ley 10174.[6] En la actualidad se tramita un proyecto de ley impulsado bajo el número 2569-D-2016 con el objetivo de alcanzar el mismo estatus a nivel nacional.[7]
El 9 de diciembre de 2025 fue incorporado por la Unesco a la lista de Patrimonio cultural inmaterial de la Humanidad. La decisión se tomó en Nueva Delhi, durante la vigésima sesión del Comité Intergubernamental, consagrando a este género popular como una de las manifestaciones más representativas de la identidad nacional argentina.[8][9]
Historia
Comienzos
El cuarteto es un heredero directo de la fusión de la música que trajeron los inmigrantes italianos y españoles a Argentina, en especial la tarantela y el pasodoble, aunque fue creado fundamentalmente por miembros de la clase obrera criolla. Por su hibridación es complejo delimitar los aportes de esta música popular, aunque hay acuerdo en la influencia de géneros tropicales de Sudamérica, como de la gaita zuliana, el jalaíto y el paseo, de raigambre afro.
En sus comienzos, era escuchado en las zonas rurales y semirrurales e interpretado por pequeñas orquestas de cuatro músicos (de ahí la denominación, que se hizo extensiva al género) que tocaban piano, acordeón, contrabajo y violín, animando las fiestas.
En 1943, Augusto Marzano (quien también integraba la Orquesta Característica Los Bohemios) formó el Cuarteto Característico Leo, llamado así en honor a su hija Leonor, integrado por él mismo en contrabajo; Fernando Achával como primera voz, al poco tiempo sucedido por José Sosa Mendieta; Miguel Gelfo en acordeón; Luis Cabero en violín; y la propia Leonor Marzano como pianista.[10] Ella fue la que creó la esencia de este estilo al darle prioridad a la marcación rítmica con su mano izquierda (lo que pasó a conocerse coloquialmente como tunga tunga) y acentuar el primer tiempo en lugar del segundo (subrayó el "tun" y suavizó el "ga").[1][11]
El 4 de junio de ese año debutaron en una audición en la radio LV3 de Córdoba. Luego de esa presentación la orquesta recorrió diferentes localidades de esa provincia y de Santa Fe, mostrando su música.[12]
En 1948 el Cuarteto Leo tuvo su primera edición discográfica, un simple conteniendo un vals en el lado A y un pasodoble en el lado B.[13] En 1953 grabaron su primer álbum y en 1956 se presentaron en la periferia de la ciudad de Córdoba, en una pista llamada El Negrito. Durante la década de 1960 la banda incorporó a otros miembros, como Carlitos Rolán, quien se hizo cargo de la voz en 1965, y Eduardo Gelfo (hijo de Miguel Gelfo y Leonor Marzano), quien ingresó en 1968, a la edad de 19 años. A finales de esa década el cuarteto había logrado cierta popularidad en el centro de la ciudad.
Rolán se retiró de la Leo en 1971, tras lo cual inició su etapa solista, marcada por el reemplazo del contrabajo y el piano por el bajo y el piano eléctrico.
Popularidad

El 1 de julio de 1967 debutó el Cuarteto Berna, que estaba integrado por Bernardo Antonio Bevilacqua en piano, Daniel Franco en acordeón, Dante Franco en guitarra-bajo, Horacio Luna en violín y Carlos "La Mona" Jiménez en voz. Esto significó la primera aparición del artista, que en ese momento tenía 16 años y había obtenido el puesto tras participar de un casting con otros cuarenta postulantes.[14]
Su primer álbum fue grabado en 1969 y llevó el nombre de Con ritmo de guarason.[10] La Mona grabó seis álbumes con la banda antes de abandonarla para formar el Cuarteto de Oro en 1972. Su lugar en el Cuarteto Juvenil Berna fue ocupado por Ariel Ferrari, cuando el género ya tenía mayor difusión.
El grupo llamado Cuarteto Característico la Leo introdujo aires de estos géneros en su repertorio, como queda evidenciado en su álbum de 1971 ¡Viva la felicidad!. Por otra parte, una de las canciones de cuarteto con aires de gaita más conocida es La gaita del lobizón, interpretada por el Cuarteto de Oro en 1974.
Póngale la cadenita, uno de los primeros discos del Cuarteto de Oro, fue un fracaso en ventas. Sin embargo, su siguiente álbum, titulado Cortate el pelo cabezón, llegó a vender 180 000 unidades, entre LPs, casetes y magazines.
La Mona se retiró del Cuarteto de Oro para armar su propio proyecto solista, luego de grabar veintiséis álbumes con la agrupación. En 1984 lanzó su primer trabajo solista, Para toda América, que incluía la canción «La flaca Marta». Cuatro años después debutó en Buenos Aires, en el microestadio de Atlanta, luego tocó en el Luna Park y en 1989 en el club Cemento.
Expansión al resto del país
Hasta mediados de la década de 1980 el cuarteto era difundido en la provincia de Córdoba, la región de Cuyo y el Noroeste argentino, pero por esa época se dio en toda Argentina una explosión de ventas de discos y el surgimiento de locales bailables identificados como de “música tropical”. Bajo este rótulo se incluían todo tipo de géneros bailables, aunque su relación musical con lo “tropical” fuera lejana y en algunos casos directamente inexistente: el cuarteto, la Cumbia santafesina y bonaerense e incluso el chamamé litoraleño.
La referencia “tropical” quedó definitivamente asentada, perdiendo historicidad: en los años 50 remitía a la influencia y circulación de músicas ampliamente caribeñas y a ritmos marcados por su origen afroamericano y sus ritmos sincopados —la cumbia, pero también mambo, salsa, merengue, chá-chá-chá, entre otros—, y en ese movimiento resaltaba la seducción de lo caribeño-tropical-afroamericano para una cultura tan exasperadamente blanca, europeísta y tanguera (o que se piensa como tal). En los 80, mezclaba la cumbia, la única referencia ajustadamente “tropical”, con el chamamé, folklore del litoral argentino, y el cuarteto, una adaptación cordobesa —mediterránea y de climas fríos— de ritmos tan poco “tropicales” como el pasodoble o la tarantela” (Alabarces y Silba, 2014: 59).[15]
El lugar común entre estos géneros era el de constituir espacios bailables para una clase social predominantemente baja,lo que llevó a decir a los investigadores Alabarces y Silba que “en el contexto del racismo de clase argentino, implica estigmatizarla como ‘música de negros.’”[16]
En ese contexto, y en paralelo a la creación en Córdoba de radios FM que tomaron el cuarteto como producto central de su programación, y que se orientaron a un públicos al que explícitamente llamaban sectores populares,[13] también ganó gran popularidad a nivel nacional La Mona Jiménez. Este proceso comenzó en el mes de enero de 1988, cuando fue invitado a tocar en el Festival de Cosquín, en un intento de los organizadores de atraer gente al alicaído festival. Se superan todas las previsiones y la plaza coscoína es abarrotada por más de 100 000 personas, esto provoca desmanes entre el público y la suspensión del show, cuando La Mona apenas había cantado tres canciones. Este episodio fue titulado por la prensa local como «La noche negra de La Mona en Cosquín»; sin embargo, este traspié daría connotación nacional a Jiménez, que capitalizaría este hecho negativo obteniendo una popularidad a nivel nacional.[17][18]
Poco después de eso tocó por primera vez en Buenos Aires, presentando el tema que sería uno de sus mayores éxitos, «¿Quién se ha tomado todo el vino?» en el microestadio de Atlanta, y participó en la película Las locuras del extraterrestre, de Carlos Galettini, protagonizada por Emilio Disi y Javier Portales. Posteriormente llenó el Luna Park y en 1989 tuvo un gran éxito en el boliche punk Cemento, del empresario Omar Chabán, el 18 y 19 de junio de ese año.
A partir de ese momento el cuarteto comienza a sentir, al igual que la cumbia y el chamamé, lo que Pablo Alabarces llamó la "plebeyización cultural" de la sociedad argentina, según el cual "bienes, prácticas, costumbres y objetos tradicionalmente marcados por su pertenencia, origen o uso por parte de las clases populares, pasaron a ser apropiados, compartidos y usados por las clases medias y altas".[16] Este proceso terminó de consolidarse a principios de la década del noventa cuando según este mismo autor, "el fenómeno de la “movida tropical” estalla comercialmente y sus principales figuras se convierten en una especie de estrellas que desfilan permanentemente entre bailantas, programas televisivos y discotecas a las que concurren integrantes de la clase media alta".[16]
El siguiente hito en la difusión nacional del cuarteto cordobés fue el éxito, ya en los años noventa, de Rodrigo. En 1996, lanzó Lo mejor del amor, trabajo por el cual recibió el premio ACE, pero su despegue definitivo fue con Cuarteteando, grabado en Córdoba. Temas como «Y voló, voló» y «Ocho cuarenta» fueron los más exitosos del disco. Su último proyecto en vida fue A 2000, estrenado en julio de 1999, posicionado número uno en Argentina en su lanzamiento, calificado con 4/5 estrellas por Billboard y con 240 mil ventas certificadas por la Cámara Argentina de Productores de Fonogramas y Videogramas (CAPIF).
Durante el siglo xxi, el cuarteto sigue vigente, tanto por nombres clásicos como "La Mona" Jiménez, Banda XXI y Tru-la-lá, o por nuevos músicos como Ulises Bueno y Damián Córdoba.
Subgéneros
El cuarteto, según su estilo, se divide en varios subgéneros.
Cuarteto tradicional o característico
El cuarteto propiamente dicho (también conocido como característico) es el ritmo original nacido de la mezcla de la tarantela y el pasodoble. A estos, más tarde se le sumó la influencia de ritmos como la gaita zuliana, el jalaíto y el paseo. Ha sido interpretado por el Cuarteto Leo, La Mona Jiménez, Rodrigo Bueno, el Cuarteto de Oro, el Cuarteto Berna, Heraldo Bossio, entre otros y actualmente lo sigue siendo por artistas como Cachumba, Damián Córdoba y Ulises Bueno, entre otros.
Moderno
Este subgénero fue ingresado al ambiente cuartetero por el conjunto Chébere y actualmente es tocado por muchas bandas. Se caracteriza por la ausencia de la percusión clásica y la incorporación de los instrumentos típicos del rock, el pop y la música tropical: guitarra eléctrica, bajo eléctrico, sintetizadores y batería. En esta adaptación del sonido cuartetero, el sintetizador toma el rol protagónico que anteriormente tenía el acordeón, mientras que muchos guitarristas de cuarteto tocan con un estilo particular, usando la guitarra eléctrica casi como un instrumento de percusión armónica, haciendo rasgueos cortos y sincopados que complementan el "tunga-tunga" del piano o sintetizador y el bajo. Excepcionalmente, bandas como Chébere, usan la guitarra eléctrica también para marcar riffs, hacer arreglos armónicos y reforzar el ritmo. Hacia fines de la década de los ochenta, esta banda incorporó como guitarrista a Jorge «Cuerda» Tarnavasio, un músico procedente del rock que incorporó muchos recursos de ese género a la música de Chébere. Las guitarras eléctricas llegaron a representar un instrumento fundamental en las bandas de cuarteto moderno, como es el caso de Ulises Bueno o Damián Córdoba, o la fusión con el pop y ritmos latinoamericanos como la banda La K'onga. También, intérpretes como Rodrigo o La Mona Jiménez grabaron temas donde puede escucharse guitarra acústica, pero en vivo y en el sonido característico del cuarteto moderno predomina claramente la guitarra eléctrica.
Merenteto

El merenteto es una mezcla entre el cuarteto cordobés y el merengue. Hay dos teorías de cómo se creó este subgénero: algunos apuntan a la introducción de los instrumentos de viento por parte de Chébere, y otros se lo atribuyen al cantante Jean Carlos, que tiene origen dominicano, como el género musical.Otros apuntan al percusionista peruano Bam Bam Miranda, quien según esta teoría habría introducido elementos de merengue por primera vez al tocar con la Mona Jiménez en los años noventa, y de ahí esta tendencia se habría expandido hasta las demás bandas de cuarteto de la época, hasta llegar al éxito de Rodrigo, quien lo impuso en el resto del país en los últimos años del siglo XX. Después de su fallecimiento, surgieron cantantes como Walter Olmos y Jean Carlos y bandas icónicas como Banda XXI, La K'onga, entre otras.
Otras variantes
El cuarteto también se ha fusionado con otros géneros musicales populares, como el tango. Bandas como Milonga Sin Corte o Cuartetango son pioneras de este estilo.
La banda Kapanga también fusionó cuarteto con ritmos como el rock y el ska. Ejemplos de este estilo se pueden encontrar en la discografía de esta banda de la zona sur del Área Metropolitana de Buenos Aires, como en el álbum Crece.
Instrumentos
El nombre del género deja en evidencia que originalmente era tocado por cuatro músicos que ejecutaban contrabajo, piano, violín y acordeón.
Actualmente, las agrupaciones de cuarteto utilizan cerca de 15 músicos, entre instrumentos de percusión (timbales, tambora, conga, güiro y batería), de cuerdas (guitarra eléctrica y bajo), de viento (trompeta, trombón y, a veces, saxofón), piano y teclado.
Los bailes
Los bailes es como se conoce a los recitales de cuarteto, esto debido a que en esos lugares es común que la gente, además de cantar, baile las canciones de los grupos que tocan en vivo.
Se realizan, principalmente, en locaciones específicas, como el Monumental Sargento Cabral, Estadio del Centro, Sociedad Belgrano, Atenas, Club Villa Retiro, La Morocha, Forja, Plaza de la Música, Súper Deportivo, entre otros. No obstante, en ocasiones especiales, se suelen llevar a cabo en boliches, clubes de barrio y canchas de fútbol.[19][20][21]
Día del cuarteto
El 4 de junio se celebra el Día del Cuarteto, en conmemoración a la primera presentación en vivo del Cuarteto Leo, en 1943.[22]
La historia comienza en 1943 de la mano de Leonor Marzano, la pianista que establecería el contrapunto musical para generar el clásico «tunga tunga» de este estilo de música popular. Ese año, un 4 de junio, se produjo la primera transmisión radial del concierto de una orquesta de cuarteto.[23] La banda protagonista fue el Cuarteto característico Leo, conformado por Leonor, junto a su padre Augusto Marzano, Miguel Gelfo, Luis Cabero y Fernando Achaval.
Ese debut en la radio se constituyó en un antecedente necesario para el histórico primer baile de cuarteto en la localidad de Pichanas. En poco tiempo, La Leo se convirtió en un fenómeno, aparecieron otros grupos y el cuarteto se extendió por toda Córdoba y Argentina, transformándose en el ritmo identitario de la provincia por representatividad y elección popular.[24]