Cuarteto de cuerda n.º 6 (Mendelssohn)

obra camerística de Felix Mendelssohn (1847) From Wikipedia, the free encyclopedia


El Cuarteto de cuerda nº. 6 en fa menor, Op. 80, subtitulado Requiem por Fanny, es una pieza de música de cámara compuesta por Felix Mendelssohn en 1847. La pieza es un homenaje a su hermana Fanny, que había muerto el 17 de mayo de ese año y le puso el subtítulo de Requiem por Fanny. Fue la última gran obra que completó el músico, que falleció el 4 de noviembre de 1847.[1][2]

Felix Mendelssohn en 1847.

Historia

Composición

La composición de esta obra se desarrolló en julio de 1847. En mayo de ese año Felix regresó a casa desde Leipzig, donde trabajaba como director, y se enteró de que su querida hermana Fanny había muerto durante un ensayo de Die erste Walpurgisnacht. Ella era cuatro años mayor que él, su confidente más cercana además de una excelente músico y compositora por derecho propio. Esta pérdida llenó de dolor el breve resto de la vida del compositor. El propio Felix describió su estado de ánimo como «gris sobre gris». A su vuelta a Leipzig sus amigos notaron que había cambiado; la descripción de su apariencia y apatía sugiere un estado de depresión severa. Se tomó un tiempo libre para visitar la tumba de su hermana en Berlín y regresó aún más perturbado e incapaz de dirigir una orquesta. Convencido de viajar a Suiza para descansar, el maestro se dedicó a pintar acuarelas. Fue durante esta estancia cuando compuso el Cuarteto en fa menor. El cuarteto sólo es seguido por unas cuantas canciones, la última de las cuales se cierra con las líneas «sólo sufro dolor, voy a sufrir sin fin, ya que, lo más querido, debes separarte de mí y yo de ti». A finales de octubre sufrió lo que parecía ser un pequeño derrame cerebral. Le siguieron más ataques y el 4 de noviembre seguiría el destino de su hermana, padre y abuelo, falleciendo de un derrame cerebral a los 38 años.[2]

La partitura autógrafa se conserva en la actualidad en la Biblioteca Jaguelónica de Cracovia (Polonia) y se puede consultar en línea.[3]

Estreno y publicación

La primera interpretación de la pieza sucedió en un concierto privado el 5 de octubre de 1847 en presencia de Ignaz Moscheles. El estreno público se celebró el 4 de noviembre de 1848 en Leipzig con la participación del violinista Joseph Joachim.

La primera edición fue llevada a cabo como Opus póstumo en 1850 por la editorial Breitkopf & Härtel en Leipzig que publicó las particellas y un año después vio la luz la edición de la partitura completa.[1]

Estructura y análisis

Cuarteto de cuerda nº. 6 en fa menor, Op. 80
I. Allegro vivace assai
II. Allegro assai
III. Adagio
IV. Finale: Allegro molto
Musopen String Quartet

La pieza consta de cuatro movimientos:

  • I. Allegro vivace assai, en fa menor 2
    2
  • II. Allegro assai, en fa menor 3
    4
  • III. Adagio, en la bemol mayor 2
    4
  • IV. Finale. Allegro molto, en fa menor 2
    4

La interpretación de esta obra dura aproximadamente entre 25 y 26 minutos. Se trata de una composición elegantemente concebida. Pero también es notable que aquí el sentido ordinario de reserva emocional del maestro alemán colapsa por completo. Su fachada, que normalmente muestra la frialdad superficial de un hombre nacido en las clases altas, se disuelve por completo, mostrando desesperación y rabia por la muerte de su hermana. Hay pocas obras musicales que parezcan tan firmemente vinculadas a la muerte del compositor. Armado con conocimiento y retrospectiva, el oyente imagina que casi puede oírlo venir. No está fuera de lugar decir que murió de dolor por su hermana, y esta pieza expresa ese dolor y pesimismo con tanta fuerza que, por una vez, Mendelssohn revela más de sí mismo de lo que incluso Robert Schumann habría revelado.[2]

I. Allegro vivace assai

El primer movimiento, Allegro vivace assai, está escrito en la tonalidad de fa menor y en compás alla breve. La pieza se abre con una sensación trémula de portento, pura ansiedad e inquietud. Es una tormenta interior, y los temas que siguen luchan con desesperación. Se siente el desafío de la negación frente a la muerte, así como el sufrimiento. El movimiento de apertura es incesantemente impulsado e inestable incluso en los momentos más líricos.

II. Allegro assai

El segundo movimiento, Allegro assai, está en fa menor y en compás de 3/4.

III. Adagio

El tercer movimiento, Adagio, está en la bemol mayor y en compás de 2/4. Se abre con una línea de bajo contestada por un suspiro tembloroso comenzando así el material melódico del primer violín.

IV. Finale. Allegro molto

El cuarto y último movimiento, Finale. Allegro molto, retoma la tonalidad inicial y el compás de 2/4. En el final no se encuentra gran solidez, con figuras amenazantes y retumbantes que subrayan las líneas melódicas. Temblor abstracto del alma. Se trata de una inquietud psicológica destilada, desprovista de cualquier voz humana. Eventualmente aparece un ritmo salvaje de tresillo en el primer violín, un intento desesperado de liberarse de la desolación.

Relación con la obra de Beethoven

Movimientos I-II y el Cuarteto n.º 11 Serioso

No es casualidad que el cuarteto Op. 80 esté en la misma tonalidad que el Cuarteto n.º 11 Op. 95 Serioso de Beethoven. Comparte con esa obra una atmósfera de angustia y presentimiento, aunque el enigmático final del cuarteto de Beethoven no encuentra en este ninguna música análoga, la obra de Mendelssohn se aferra tenazmente al modo menor a través de sus acordes finales, sin tener una pizca de catarsis. Felix siempre fue un maestro del estado de ánimo agitato (por ejemplo, el inicio del Cuarteto n.º 4 en mi menor, Op. 44-2, o de sus Tríos para piano n.º 1 y n.º 2), pero aquí encuentra una cualidad nueva y más abstracta, a menudo divorciada de la inspiración melódica .

Mendelssohn es bien conocido por su inimitable marca de scherzo, personificada por el de El sueño de una noche de verano, evocando el polvo de hadas mágico y el baile de hadas. El scherzo del cuarteto menor no revela ningún indicio de tal ligereza, está lleno de síncopas casi brutales y puñaladas. Aquí vuelve a la mente el Scherzo del Op. 95 de Beethoven, con su similar sentido de terror. La textura de la sección del trío es desolada, con los instrumentos más graves tocando en octavas una línea de passacaglia mientras que los violines tocan una consonancia fantasmal. Si hay baile de espíritus aquí es el baile de los demonios, espantoso y oscuro.

Movimiento III y el Cuarteto n.º 7 Op. 59-1

El Adagio profundamente sentido pudo haber sido modelado tomando como inspiración el monumental movimiento lento del Cuarteto n.º 7 Op. 59-1 de Beethoven, compartiendo su amplitud y gran sentido de tristeza. Es interesante reflexionar si Mendelssohn conocía las palabras que Beethoven había escrito sobre el boceto de este movimiento: "un sauce llorón o árbol de acacia en la tumba de mi hermano".

Referencias

Bibliografía

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