Culto a la personalidad de Heydar Alíyev
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El culto a la personalidad de Heydar Aliyev, también denominado heydarismo[1][2] (en azerí: heydərizm),[3]pasó a ser un elemento central en la política y sociedad de Azerbaiyán tras su ascenso al poder en 1993 como presidente, y se mantuvo incluso después de su fallecimiento en 2003, cuando fue sucedido por su hijo Ilham Aliyev.[4][5]Antes de ocupar la presidencia, Aliyev fue miembro del politburó soviético y lideró la República Socialista Soviética de Azerbaiyán entre 1969 y 1987. Una vez en el poder, estableció cuidadosamente un régimen autocrático, basado en el apoyo de su familia y círculo cercano, el aprovechamiento de los ingresos petroleros y una red de favores y lealtades.[6]
En Azerbaiyán, Heydar Aliyev es retratado como el “líder nacional del pueblo azerí”.[7]
Heydar Alíyev ha sido acusado durante años de vulnerar los derechos humanos y de establecer un régimen autoritario en Azerbaiyán, al que varios críticos incluso han tildado de totalitario.[8][9]Su culto a la personalidad ha sido comparado con el de la antigua Unión Soviética, destacando un ambiente de temor en el país y una fuerte censura sobre los medios.[10]Esta dinámica se mantuvo tras su fallecimiento. De acuerdo con el analista azerí Zafar Guliyev, la llegada de Ilham Alíyev al poder en 2003 fortaleció aún más la figura de su padre, consolidando su culto personal y promoviendo una reinterpretación de la historia reciente de la nación.[11]
En su libro de 2003 The New Great Game: Blood and Oil in Central Asia, el periodista alemán Lutz Kleveman ofreció una descripción de la situación:
En sus ocho años de gobierno, el autócrata ha orquestado un verdadero culto a la personalidad. Imágenes de Aliyev, curtido y con aspecto de esfinge, se exhiben en las paredes de todas las oficinas del país. Las pinturas con la leyenda "Hijo Resplandeciente del Pueblo" muestran a un presidente asombrosamente rejuvenecido que emite rayos de luz rojos y amarillos, mientras que en realidad, Aliyev, de ochenta años, padece cáncer y desde hace tiempo eligió a su hijo Ilham para sucederlo como presidente.[12]
El analista opositor Zardusht Alizade sostuvo que Aliyev representaba "el último vestigio del legado político de Stalin y Beria", y que encarnaba algunas de las experiencias más dolorosas vividas por el pueblo azerí.[13]Por su parte, el Registro de Actas y Debates del Congreso de Estados Unidos en 2006 manifestó su inquietud ante la forma en que el gobierno de Ilham Aliyev conserva una televisión estatal con rasgos propios de la era soviética, además de haber elevado a Heydar Aliyev al estatus de figura de culto, aunque en una escala menor.[14] El periodista estadounidense y experto en la región del Cáucaso, Thomas Goltz, escribió en 1998:
Lo que me preocupa del legado final de Heydar. Con la ayuda de un culto a la personalidad alimentado por el petróleo que su mentor Leonid Brezhnev envidiaría, Heydar ha logrado consolidarse como la personificación de Azerbaiyán: el Estado, soy yo.[15]
Julie Hill, en su libro de 2005 The Silk Road Revisited: Markets, Merchants and Minarets, retrató el culto a la personalidad de la siguiente manera:
Entre un supermercado y una ferretería, en una calle transitada cerca del centro de Bakú, se encuentra un cartel con los retratos de Heydar Aliyev, quien posteriormente sería presidente de Azerbaiyán y, en palabras de su hijo Ilham Aliyev, el actual presidente, el "fundador de un estado azerí independiente". En Bakú, los indicios del creciente culto a Aliyev, fallecido en 2003, son omnipresentes. Su retrato brilla en los carteles de las intersecciones. El aeropuerto, las escuelas y las fábricas llevan su nombre. Su busto se encuentra en edificios públicos. Mi primer instinto fue pensar que los omnipresentes retratos eran un desaire a su sucesor. Pero era evidente que la cultura que Heydar había creado ahora le servía de mucho a Ilham. Su hijo asumió el poder tras la muerte de su padre y consolidó su control tras unas elecciones fraudulentas en noviembre de 2003.[16]
La diplomacia de Azerbaiyán también ha impulsado la conmemoración del centenario del nacimiento de Heydar Aliyev en 2023.[17]
Reacción de Heydar Aliyev
En 2001, periodistas de varios países de la CEI le preguntaron a Heydar Aliyev acerca del culto a su figura, y él contestó:
La gente me quiere, no puedo hacer nada al respecto. Hace poco, el presidente del comité ejecutivo de la ciudad de Ganja decidió erigir una estatua mía frente al edificio del comité. Lo llamé y le dije que no era necesario. Se resistió, pero le dije: «Pon una estatua después de mi muerte...».[18]
